lunes, 10 de julio de 2017

LA GRAN SENORA [ESCENA URBANA DE CHIHUAHUA]

LA GRAN SEÑORA 
[ESCENA URBANA DE CHIHUAHUA]



ÓSCAR ROBLES



          Pasaba un arbolito, dos, tres o cuatro en bajada, en simétrico recorrido de norte a sur. Luego, los volvía a recorrer de sur a norte, en sentido de regreso hacia su base de trabajo, donde se veían un rebozo y unas cajas de dulce.
Recorría el mismo trayecto varias veces, por el camellón central, desde el cruce del semáforo hasta su base, bajo el intenso frío de la tarde de invierno, con el solecito dulce y dorado, que se derramaba como brandy o whiskey en la calle y calentaba un poco el cuerpo.
          Cargaba su redecilla de plástico verde y dos sujetadores, con mercancía adentro. Caminaba una y otra vez con paciencia viajera, paciencia de vendedor ambulante de una ciudad de más de ochocientos sesenta y siete mil habitantes, paciencia de humano del siglo XXI que vive las mismas crisis económicas, los malos gobiernos, los mismos irresponsables ciudadanos que no pagan impuestos ni legalizaciones y destruyen la infraestructura.
        Iba hasta el cruce de las dos grandes avenidas de la gran zona comercial del norte de la ciudad, cerca del mal llamado Fashion Mall por esnobismo extranjero y antes bien llamado Plaza del Sol por justa poética visión, y andaba frente al restaurante Carl’s Jr, al otro lado de Wendy’s, otro famoso restaurante de comida rápida, los cuales ofrecen tanto alimento rico y delicioso.
       Esperaba carros y camionetas y ofrecía su breve producto, su dulcecito del día, con su silencio y su morenía, cómpreme. Y recorría los arbolitos para esperar el otro ciclo de cansada labor, ándeles, señores conductores, cómprenle la terrosa dulzura del cacahuate y la almendra, les cuesta cinco pesitos, ayúdela usted el del carro blanco, usted el de la camioneta roja y usted y usted y usted. . .
        Los carros tomaban por la Avenida de la Juventud, de este a oeste, se iban sin comprar la mayoría y nada vendió ella en un poco más de una hora de caminatas de bajada y subida, con sus pies ligeros . . . 
          Pero ella volvía a su caminata simétrica de los tres arbolitos del camellón central de la Avenida Politécnico Nacional, cargando sus más de sesenta años de edad, con su vestido desgastado de rojo, su pañoleta colorada en la cabeza, para protegerse del frío, sus huaraches de correa, su ancestral cultura reflejada en su apariencia y su típico vestido, su tenaz espíritu de sobrevivencia.
      Tomaba de la mano a una niñita colorada de vestidito hermoso, cabello negro, pequeñina, linda, capullo, dulcecito de la vida, amorcito de Dios, angelito de la guardia, y recorría con paciencia, sí, con mucha paciencia, el mismo tramo de bajada de unos cien metros, la gran atleta, la caminadora sublime, incesante,  y pasaba uno, dos, tres, cuatro, cinco o seis vehículos, levantando su mano con una cajita amarilla, con su vendimia tradicional del día y ambas paseaban sus bellos vestidos de mural y lienzo.
          Y nada, otra vez, la pobre.
          Vendimia pobre para la pobre, anden marchantitos, no se marchen, cómprenle ese mazapancito de la bendita compañía de La Rosa con sus terroncitos de maní, alegren su paladar y su lengua con el dulcecillo mexicano, que su propio corazón blando, lleno de amor al prójimo, se endulzará suavemente, miren que la mujer lucha con el frío y trabaja mucho, con sus pesados pies de anciana, sus años a cuestas y esa inocente niña bendita que trae de la mano y parece una angelita de Dios. . .
          Ella seguía y seguía y pasaba un arbolito, dos, tres y hasta cuatro y pasaba enfrente de los vehículos ofreciendo otra vez el redondo dulcecito envuelto en papel celofán con la bella imagen de la rosa con su tallo y sus hojitas verdes.
          Otra mujer más joven de la misma raza, vestido rosado, se acercaba hasta la portezuela de los autos, pidiendo el kórima o ayuda de prójimo, algo tan siquiera, para la estricta sobrevivencia del día, y caminaba y caminaba en una zona cercana, justo por el lado sur de la Avenida de La Juventud.
          Una joven madre cargaba a otro capullo de vida en el bello rebozo rojo amarrado a su espalda, el bebé de La Rosa Roja, el bebé del rojo encarnado, el rebozo que es su otro enorme corazón rojo, el rojo capullo en la espalda con el niñito breve, y ella la joven indígena mostraba un documento de plástico azul, tal vez una receta de medicinas, lo mostraba a todos los conductores de vehículos, justo por el lado norte de la Avenida de la Juventud.
          Y Ella, la Gran Señora, proseguía su camino del día, su duro camino de la vida, con su vestido desgastado, su pañoleta encarnada, sus viejos guaraches, con su red de intenso verde, con sus mazapanes de La Rosa, con su niña rosita, con su blanco corazón, con su tricolor México a cuestas en la bajada de la Politécnico Nacional, muy cerca del estacionamiento de S Mart.
          Y ya eran pasadas las cinco de la tarde.

          Ándele, señor, cómprele un mazapancito a la gente buena de Chihuahua.

SABOR DE SALSA EN EL PASEO VICTORIA DE CHIHUAHUA [CRONICA]

SABOR DE SALSA EN EL PASEO VICTORIA DE CHIHUAHUA [CRÓNICA]


ÓSCAR ROBLES


       La orquesta de ocho elegantes músicos toca en el Paseo Victoria y atrae la atención de una centena de viandantes. Es la música alegre y sensual, forjada bajo el sol marino y el oleaje del mar. Visten de saco y sombrerito corto de lujoso fieltro algunos. Entonces, todo el espacio urbano se llena de un nuevo sabor en la ciudad norteña.
          Es música suave de Caribe, armonías que mueven las piernas espontáneamente. Unos transeúntes toman fotos de la inusitada orquesta, pues es una verdadera joya musical que brilla en la calle, en la zona del Café Kaldi y de varias papelerías. Entonces, el Centro Histórico se inunda de música sabrosa, salsa, danzón y mambo. Y se llena el paseo de elegancia y ritmo de música de viento.
          Hombres de negro y gris, con chalecos, barbas pobladas a lo Juan Luis Guerra, hombres con sombreros de fieltro gozan de sus propias interpretaciones en la tarde chihuahuense de domingo. La mejor elegancia: Música de salsa, ternura de olas marinas para el corazón, sensualidad pura para el cuerpo, dentro de la áspera ciudad capital del Estado de Chihuahua.
Los salseros tocan frente al Kaldi y la gente les aplaude con pasión, les agradece su fresca y dulce música, les pone monedas y billetes en un estuche de instrumento musical, como a tantos músicos de la calle que pueblan la zona aledaña a la Plaza de Armas con ritmos norteños, de cumbia y de música andina.
     Son cuatro trompetistas con relumbrosos y dorados instrumentos; un timbalista al fondo; un trombonista; un saxofonista; y un clarinetista. Es la Danzonera Victoria, nombre que nace del populoso paseo donde ofrecen su espectáculo musical y se ganan la vida de manera honesta.
          Y la música de salón se desliza sobre el espacio urbano externo y alimenta las almas deseosas y hasta los pies quieren bailar sobre la calle misma, bajo el frío de la tarde de domingo de otro invierno más de crisis social y económica en la ciudad donde se queman todavía los fuegos de una batalla absurda y violenta contra los malos hijos de Dios y la corrupción crece como la mala hierba.
          Qué alegría, qué alivio, qué nueva savia de ritmos deliciosos corre en las calles de la ciudad de Chihuahua, a unas cuadras de la imponente Catedral de la Santa Cruz con sus floridas escenas cristianas y sus geométricas piedras de cantera, sus santos y tiernos ángeles tallados con finura en los muros externos y con sus torres señoriales besando el cielo azul, donde se presiente que vuelan los ángeles guardianes de la ciudad que otrora se llamara la villa de San Francisco de Cuéllar. 
          Y más allá, por el mismo Paseo Victoria, una estatua viviente simula ser un extraterrestre con gracia de actor de filme de ciencia ficción y su cuerpo brilla sus plomos brillantes y más allá, a un lado del Edificio del Real, un dueto canta una canción romántica muy cerca de la Catedral de cantera llena de historia.
        Nueva vida, nueva música, nueva gente, renovada, lejos del “mundanal ruido” de la “otra” música.



domingo, 21 de mayo de 2017

"EL MONUMENTO A LA MADRE" DE IGNACIO ASUNSOLO: OBRA CLASICA EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA

EL MONUMENTO A LA MADRE DE IGNACIO ASÚNSOLO: OBRA CLÁSICA EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA




ÓSCAR ROBLES






EL MONUMENTO A LA MADRE (1943) DE IGNACIO ASUNSOLO EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA: UNA OBRA CLASICA




          Esta prominente escultura fue esculpida en cantera y es obra del artista duranguense Ignacio Asúnsolo. Fue creada en 1943, colocada en las inmediaciones del Santuario de Guadalupe e inaugurada por el gobernador Alfredo Chávez en la capital del Estado de Chihuahua.
Ante todo, El monumento a la madre es una joya de arte, un símbolo de la ciudad de Chihuahua y, sobre todo, una profunda exaltación de la madre mexicana. Los chihuahuenses de varias generaciones la han visto como una estatua clásica y un referente cultural de la capital del Estado Grande. Cuenta con setenta y cuatro años de existencia y engalana con su hermosura de piedra toda la zona aledaña al templo del Santuario de Guadalupe.
Los valores estéticos de esta escultura y monumento se fincan en la armonía de sus formas y en el pulido conjunto de sus dos figuras paradigmáticas, madre e hijo. Destacan la fuerza del volumen y la redondez de los dos cuerpos, formando una unidad artística y humana; la serenidad, la cavilación y la abnegación del rostro materno; los brazos y el regazo protector con el manto o rebozo femenino; los rasgos mestizos del niño: nariz gorda, labios gruesos, cara redonda; las manos giganteas y de gruesos dedos de la madre, propios de la estética de la Escuela Mexicana; la armonía y tallas finas del rebozo que cubre la cabeza y el torso de la progenitora; y la cristalización plena de un arquetipo femenino que es madre y simboliza a la nación mexicana misma.



EL MONUMENTO A LA MADRE SE UBICA ENFRENTE DEL SANTUARIO DE GUADALUPE, EL TEMPLO EN HOMENAJE A LA VIRGEN DE GUADALUPE

Aunque la estatua muestra tallas básicas propias del Formalismo, el vigoroso volumen de la madre con su hijo en brazos emana finalmente la idea de fuerza y protección como valores universales de la maternidad, más allá de la cultura nacional mexicana. Por ser una figura clásica y armónica, esta obra de Asúnsolo emparienta con las esculturas que encarnan maternidades cristianas y europeas. Sin embargo, la robustez de la madre e hijo representa más la mexicanidad y sus volúmenes y formas clásicas reproducen figuras del mestizaje mexicano y americano, con algunos rasgos indígenas.


EL MONUMENTO A LA MADRE DE ASUNSOLO ES UN HOMENAJE A LA MADRE MEXICANA QUE PROTEGE A SU HIJOS MESTIZO



LOS BRAZOS Y MANOS DE LA MADRE SON ENORMES Y PROTEGEN A SU HIJO EN SU REGAZO 


En, suma, El monumento a la madre de Asúnsolo representa la belleza de la maternidad y de la madre mexicana y latinoamericana al mismo tiempo. La escultura es un cuerpo de madre sedente que descansa del duro trabajo de la maternidad. Es la madre criadora y protectora del pequeño vástago aun en su descanso. En tanto, la imagen del niño es la del mestizo mexicano, siguiendo la tradición de las imágenes del Muralismo y los muralistas mexicanos. Por ejemplo,  la expresionista pintura Madre campesina de David Alfaro Siqueiros se acerca a esta escultura por reproducir las figuras mestizas, pero la obra de Asúnsolo es más clasicista.
Con formas serenas y redondeadas y volumen vigoroso, la figura de la madre de Asúnsolo se potencia con las cualidades claras de la cantera, el duro material de amplia prosapia en la escultura y la arquitectura mexicanas. Entonces, la estatua de madre e hijo permanece en el tiempo mexicano, frente al Santuario de Guadalupe, donde se aloja la imagen de la madre virgen de los mexicanos, la Virgen de Guadalupe, en la pintura del artista novohispano Miguel Cabrera que ocupa el altar principal de dicho recinto religioso. Ambas madres son figuras protectoras, símbolos y prominentes figuras del arte mexicano.


MONUMENTO A LA MADRE ES UNA DE LAS CINCUENTA GRANDES JOYAS ARTISTICAS DE LA CIUDAD DE CHIHUAHUA Y HA SIDO UN PODEROSO REFERENTE CULTURAL DESDE 1943 A 2017


El monumento a la madre ha permanecido setenta y cuatro años en el mismo sitio, entre 1943 y 2017, frente a una azulina fuente, proyectando su belleza, su serenidad y su armonía. Los viandantes y turistas se congregan a su alrededor ya sea en cualquier día o durante las fiestas guadalupanas y se sientan en los largos bloques de cantera que acompañan a esta célebre obra de arte. Uno se acerca, contempla el monumento y siente una gran paz con ese rostro agraciado y ese niño cobijado en el regazo materno, protegido con el manto y los fuertes brazos. Es el momento de paz en que todo ser humano quiere estar: La paz de la maternidad, la paz del arte y la paz de la identidad nacional.
Esta clásica estatua es un auténtico homenaje de belleza clásica, pulcra, armónica. Se ve en ese lugar a una madre exhausta que, sentada, siente el amor por su hijo pequeño y construye con su estatismo de piedra una belleza moral, una belleza nacional y una belleza universal: La belleza de una madre cuajada en el tiempo de la piedra imperecedera y en el arte duradero del artista de Durango. Es una madre concreta y mexicana que puede ser la alegoría de la madre patria.
El monumento a la madre de Ignacio Asúnsolo puede ser considerada como una de las cincuenta joyas artísticas de la ciudad de Chihuahua, al lado de La Catedral de la Santa Cruz, La Quinta Gameros, La Quinta Carolina, El Palacio de Gobierno, La Quinta Ahumada, los murales históricos de Aarón Piña Mora en El Palacio de Gobierno, los murales históricos de Leandro Carreón en El Paraninfo de la Universidad Autónoma de Chihuahua y La Puerta de Chihuahua y La Puerta del Sol de Sebastián, entre otras.
Finalmente, la célebre y clásica estatua de la madre se caracteriza por cristalizar a la maternidad como símbolo mexicano y universal, desde la perspectiva del arte mexicano y latinoamericano. Es, básicamente, una idealización de la mujer que protege al hijo, al futuro mexicano.


LA CANTERA POTENCIA LA FUERZA DE LA FIGURA MATERNA EN LA ESCULTURA DE IGNACIO ASUNSOLO


  Ignacio Asúnsolo Mason (1890-1965) nació en la Hacienda de San Juan Bautista del estado de Durango y fue un famoso escultor mexicano formado en Francia. Vivió en Parral (Chihuahua) entre 1896 y 1904, estudió en el Instituto Científico y Literario de la ciudad de Chihuahua entre 1904 y 1908, fue profesor del Instituto Nacional de Bellas y Artes y Literatura de la Ciudad de México e ingresó a la Escuela de Bellas Artes de París en 1919 con una beca (“Ignacio”). Entre sus obras escultóricas, sobresalen la estatua de Fray Juan de Zumárraga (1956) en la Villa de Guadalupe de la Ciudad de México; el monumento a la División del Norte con la figura ecuestre de Pancho Villa (1956) en la ciudad de Chihuahua; y las esculturas en bronce del escultor mexicano Germán Cueto (1923), de la escritora Guadalupe Marín (1930), de La familia proletaria (1934), del poeta mexicano modernista Enrique González Martínez (1936) y de El Poeta (1938), entre otras.




Obras citadas
“Ignacio Asúnsolo.” Wikipedia. The Free Encyclopedia. 21 May 2017. Wikimedia
Foundation, Inc. 22 September 2016. <https://en.wikipedia.org/wiki/Ignacio_As%C3%BAnsolo>.




domingo, 14 de mayo de 2017

EL HONRADO SENOR ANTONIO AGUILAR

EL HONRADO SEÑOR ANTONIO AGUILAR


ÓSCAR ROBLES



Contaba el locutor mexicano Raúl Velasco que el cantante Antonio Aguilar era una muestra de hombre cabal, honrado y cumplidor, durante algunas emisiones de su célebre programa Siempre en Domingo. Decía que Aguilar cumplía todos sus compromisos artísticos con Televisa sin firmar ningún documento escrito y sólo se comprometía de palabra a presentarse puntualmente para brindar su talento artístico al público mexicano.
Dichos compromisos de Aguilar los arreglaba con el empresario Emilio Azcárraga Milmo, alias “El Tigre”, quien fue dueño de Televisa durante la segunda mitad del siglo XX y era hijo del pionero de la televisión mexicana Emilio Azcárraga Vidaurreta. En particular, Siempre en Domingo fue un pilar de la televisión mexicana y fue transmitido por el Canal Dos de Televisa, durante las últimas tres décadas del siglo XX.
Raúl Velasco refirió esta anécdota sobre Antonio Aguilar durante la década de los setenta cuando Siempre en Domingo era el programa estelar de Latinoamérica, en el cual se presentaban los mejores artistas hispánicos del mundo entero. En este destacado programa, ofrecían sus canciones artistas como los españoles Rocío Durcal, Raphael, Camilo Sesto y Julio Iglesias; el venezolano José Luis Rodríguez “El Puma”; el brasileño Roberto Carlos; los argentinos Leo Dan, Sandro y Leonardo Favio; y numerosos artistas mexicanos como Alejandro Fernández, Juan Gabriel, Estela Núñez, Lucha Villa, Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejía, Armando Manzanero, José José, Luis Miguel, Vicente Fernández y tantos otros más.
Como se ve, el señor don Antonio Aguilar era un mexicano que cumplía sus contratos y demostraba su talento como artista y su rectitud como persona honorable. Asimismo, ofrecía su bello espectáculo de caballos e interpretaba canciones folclóricas en México, los Estados Unidos y otros países, para exaltar la cultura de su país natal.
Antonio Aguilar Barraza (1919-2007) fue cantante, actor, caballista, guionista y productor de cine. Era gente del campo y nativo de Villanueva, Zacatecas. Le llamaban “El Charro de México”. Sobresalen sus interpretaciones bravías de los corridos de la Revolución Mexicana y sus papeles de famosos revolucionarios en las películas, tales como Pancho Villa, Emiliano Zapata, Valentín de la Sierra y Lucio Vázquez. Destaca su papel como líder y fundador de la célebre “Dinastía Aguilar”. En esta familia de artistas del espectáculo, participaban su esposa la cantante y actriz Flor Silvestre y sus hijos Pepe y Antonio Aguilar Jr. Además, la cantante La Prieta Linda era su cuñada y Guadalupe Pineda su sobrina. Aguilar ha sido comparado con los vaqueros estadounidenses Gene Autry, Roy Rogers y Ronald Reagan. Algunas de sus mejores interpretaciones como actor surgieron en los siguientes filmes mexicanos: La sombra del caudillo (1960) de Julio Bracho; Los hermanos del Hierro (1961) y Animas Trujano (1962) de Ismael Rodríguez; y Emiliano Zapata (1970) de Felipe Cazals.
¡Qué gran artista era Antonio Aguilar! ¡Qué gran señor!
¡Como se extraña a esos mexicanos de honestidad irreprochable en medio de una sociedad corrupta, ilegal, criminal y violenta del siglo XXI!


domingo, 30 de abril de 2017

PIEDRECILLAS DEL CAMINO

PIEDRECILLAS DEL CAMINO




ÓSCAR ROBLES




***
Todo ser humano, cualquiera que sea su edad, sexo, raza, etnia, credo, religión, generación, clase social o condición física, debe disfrutar del arte. Cada día, debe paladear unas migajas dulces de esa belleza única que reconforta el alma.

***
Debemos comprender la situación de los demás seres humanos. Debemos ayudarnos y reconfortarnos, ser tolerantes y flexibles y fluir con el ritmo de la vida y el tiempo que nos toca vivir.
Hay que tratar de aceptarnos tal y como somos.

***
Vemos, pero no miramos. Toda la luz del sol resplandece cada día, majestuosa como mar, perfecta agua luminosa que nos baña y nos purifica todas las cosas del mundo.
No miramos toda la belleza de la vida fluyendo como río en la tierra, el agua y el aire, en ciudades y naturaleza, frente a nosotros, no la miramos en el cabello de una hermosa mujer sentada en una banca del parque, en las torres de una iglesia, en las aves jugueteando entre los árboles o en el vestido de una india tarahumara, lienzo de colores que pasa ante nuestros ojos.

***
Para lograr la paz social, se tiene que lograr primero la paz espiritual de cada individuo. La construcción y la reconstrucción de un pueblo o nación comienzan desde muy dentro del alma.

***
A veces me pregunto: ¿Sera suficiente la felicidad que hay en el mundo para repartirnos a todos los seres humanos?
La felicidad es más bien una positiva actitud ante la vida, de manera consistente, ya sea en el triunfo o la adversidad, vivas donde vivas: Dentro de un majestuoso y lujoso palacio o en la más humilde y pobre aldea, en un país rico o en un país pobre.

***
El lujo y lo superfluo son el producto de la vanidad del ser humano.

***
Los hijos son el reflejo de la cultura de los padres.

***
El peor de los defectos es señalar los defectos de los demás, sin ver los propios.

***
En los problemas que nos aquejan, hay que reconocer que el mal mismo o la causa del mal se encuentran en nosotros mismos y no tanto en todo lo que nos rodea.
El mal es moral: Está en el espíritu mismo de las personas.

***
Quien tenga tiempo de trabajar y estudiar y no lo haga, no tendrá tiempo para vivir a plenitud. . . Quien sin tener tiempo, se haga el tiempo para realizar estas dos actividades claves de la civilización, tendrá tiempo para vivir intensamente. El trabajo realizado y el conocimiento adquirido son placeres profundos y duraderos.

***
Que nuestros solos silencios sean como sencillos versos de luz blanca, como tiernos granos en la maternal y verde mazorca.

***
Mientras más personas hagas felices, más feliz serás tú.

***
“Ayer” fue un día, “hoy” es otro. ¿Quién los puede detener? Son tan efímeros como la flor y sólo dejan resabios de amarguras y, a cuentagotas, alegrías. Ya no resucitan, sólo saben morir como vegetales o voces que se apagan.
          “Ayer”. . . también fue ayer, el que me dio las migajas de la sonrisa de un niño para este pobre famélico de felicidad que sólo recibe los mendrugos de la tristeza, secos y duros.
          ¡Oh días, tengan piedad de nosotros!

***

Cuando no se siente el alma, se deja de soñar.

domingo, 16 de abril de 2017

LOS MEJORES PROGRAMAS EN LA TELEVISION MEXICANA Y ESTADOUNIDENSE (1965-2017)

LOS MEJORES PROGRAMAS EN LA TELEVISIÓN MEXICANA Y ESTADOUNIDENSE (1965-2017)


ÓSCAR ROBLES


Muchos viejos espectadores recuerdan las aventuras de la familia Cartwright en el rancho de La Ponderosa o los viajes de la familia Robinson navegando por el espacio interestelar en su nave El Júpiter II o a la bella y rubia bruja Samantha moviendo coquetamente su nariz para alterar con magia el orden cotidiano de su hermosa y espaciosa casa de ladrillos rojos.
Seguramente los espectadores recuerdan muchas historias más de los programas de televisión, sentados cómodamente en su casa, disfrutando de la compañía de su familia y de una buena comida, en paz y privacidad.  
Los personajes citados arriba aparecían en tres de los célebres programas de la televisión norteamericana de las décadas de los sesenta y los setenta. Entonces, los programas y series estadounidenses tuvieron un fuerte impacto en los hogares mexicanos, tanto en la capital del país como en los estados de la provincia mexicana. En tanto, la televisión mexicana creaba programas propios para un público nacional y nacionalista. En ese lejano tiempo, la televisión comenzó a convertirse en un espectáculo para masas que desplazó parcialmente la asistencia a las salas de cines a la vez que los intelectuales argumentaban que la televisión era “La Caja Idiota”.
En esas dos décadas, las series de aventuras, las comedias familiares, la ciencia ficción y las series de vaqueros, héroes y superhéroes eran transmitidas semanalmente por los televisores. En realidad, fueron programas muy atractivos y entretenidos para los mexicanos de ese tiempo. He aquí una lista de algunos de los mejores programas de ese tiempo que mi memoria rescata:
       1.  Perdidos en el espacio / Lost in Space (Ciencia ficción).
       2. Bonanza (Western o serie de vaqueros).
       3. Hechizada / Bewitched (Comedia familiar).
       4. El Gran Chaparral / High Chaparral  (Western o serie de vaqueros).
       5. El túnel del tiempo / The Tunnel of Time (Ciencia ficción).
       6. Espías con espuelas / Wild Wild West (Western o serie de vaqueros).
                7.  Daniel Boone (Serie de aventuras).
       8. Tarzán (Serie de aventuras).
       9. Batman (Serie de superhéroes).
    10. Viaje al fondo del mar /  Voyage to the Bottom of the Sea (Serie de aventuras).

Aunque no veía muchos programas de la televisión mexicana, tuve especial predilección por los siguientes siete que fueron transmitidos durante las décadas de los sesenta y los setenta:
1. Teatro Fantástico de Enrique Alonso (Teatro para niños).
2. Sopa de letras de Jorge Saldaña (Discusiones sobre arte, lengua y literatura).
3. El Chavo del Ocho de Roberto Gómez Bolaños Chespirito (Comedia familiar).
4. Noches tapatías (Musical del género ranchero).
5. Los numerosos juegos del futbol mexicano y extranjero narrados y comentados especialmente por Ángel Fernández, Fernando Marcos y José Ramón Fernández.
6. Los juegos de beisbol de las Ligas Mayores narrados y comentados especialmente por Pedro El Mago Septién.
7. Los numerosos juegos de futbol americano transmitidos especialmente por Fernando Von Rossum.

Posteriormente, las comedias familiares o de amigos o sitcoms se pusieron de moda entre los televidentes de los Estados Unidos y México hacia finales del siglo XX y las primeras dos décadas del siglo XXI. Algunas de las más sobresalientes y divertidas fueron las siguientes nueve:
1.    Seinfeld.
2.    Everybody Loves Raymond.
3.    Friends.
4.    Cheers.
5.    Mad About You.
6.    The Middle.
7.    The Bing Bang Theory.
8.    Malcolm in the Middle.
9.    Wonder Years.

La televisión ha sido un entretenimiento familiar a lo largo de su historia y cada vez ofrece más y mejores programas de diversos géneros. La televisión abierta y la televisión por cable se han convertido en una gran diversión de las familias en los hogares del mundo. Actualmente, veo ocasionalmente los canales culturales TV UNAM, ONCE TV MÉXICO y CANAL 22, algunas películas mexicanas o extranjeras y las transmisiones de algunos juegos de beisbol de las Ligas Mayores y del baloncesto universitario (NCAA) y profesional de los Estados Unidos (NBA).
Sin embargo, una buena obra literaria, un museo de arte o una película en una de las salas de cine son un mejor entretenimiento y una más vigorosa experiencia cultural e intelectual.
¿Cuáles son sus programas o series favoritas en la actualidad, amigo lector, justo a tres años de finalizar la segunda década del siglo XXI?


lunes, 3 de abril de 2017

LA DEFENSA DE ITALIA EN EL MUNDIAL DE ARGENTINA 1978: ENTRE "CABRINI" Y "GENTILE"

LA DEFENSA DE ITALIA EN EL MUNDIAL DE ARGENTINA 1978: ENTRE "CABRINI" Y "GENTILE"


ÓSCAR ROBLES



          Históricamente, la Selección de Italia ha tenido una recia defensiva en la mayor parte de los mundiales de futbol. Por ejemplo, Fabio Cannavaro y Gianluca Zambrotta fueron verdaderos artífices de la defensa cuando Italia se coronó campeón del mundo en el Mundial de Alemania 2006 por cuarta ocasión en toda su historia, bajo el liderazgo del inteligente y fino Andrea Pirlo. En tanto, Franco Baresi y Paolo Maldini fueron otros dos destacados y muy finos defensas, quienes participaron en el Mundial de Estados Unidos 1994 y lograron el subcampeonato en esa justa deportiva.
Hace tiempo, este trabajo efectivo de la defensa italiana generó un curioso comentario de parte de un famoso y agudo comentarista de la televisión mexicana, durante el Mundial de Argentina 1978. El juego de la Selección de Italia fue más “Cabrini” que “Gentile” en esta ocasión, dijo el comentarista don Fernando Marcos. Fue una clara alusión a los dos zagueros italianos Antonio Cabrini y Claudio Gentile, quienes mostraron un trabajo muy profesional, pero se caracterizaron por su extrema dureza en las entradas contra los delanteros de algunas selecciones a las que enfrentaron en dicho mundial sudamericano.
En suma, Marcos usó la inteligencia y el humor y atribuyó el calificativo de un juego salvaje o “cabrón” ["Cabrini"] al juego defensivo de los italianos en contraste con un juego “gentil” y mesurado ["Gentile"].
Don Fernando Marcos González (1913-2000) nació en la Ciudad de México. Fue maestro normalista, abogado, futbolista, árbitro, entrenador, periodista, productor de películas y director técnico de la selección mexicana en 1959. Publicó el libro Mi amante, el futbol (1980).


“CULTURA INDÍGENA Y CRÍTICA SOCIAL EN LA NARRATIVA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS” DE ÓSCAR ROBLES EN AMAZON

  “ CULTURA INDÍGENA Y CRÍTICA SOCIAL EN LA NARRATIVA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS ” DE ÓSCAR ROBLES EN AMAZON FOTO DE MURAL DEL CENTRO HISTORICO ...