CINE, REALISMO Y FANTASÍA EN “NOSOTROS HUBIÉRAMOS
QUERIDO QUE ELLA FUERA ETERNA” DE IVÁN THAYS
ÓSCAR ROBLES
En la trama, un investigador peruano viaja a Los
Ángeles, California, para recolectar información sobre la actriz norteamericana
Frances Farmer. Entrevista a dos ancianos, Bruce y Archer, pero no halla
documentos sustanciales sobre ella en los archivos del club de admiradores dedicado
a tal mujer del cine de Hollywood. Así se plantean la situación inicial y parte
de la complicación del cuento “Nosotros hubiéramos querido que ella fuera
eterna” de Iván Thays en voz de un relator protagonista: El mencionado investigador sudamericano.
Finalmente,
el empleado Albert les exhibe el filme negro de horror Among the Living
(1941) de Stuart Heisler a todos los viejos admiradores y al relator personaje.
El evento clave ocurre justo dentro de una sala de dicho club de fanáticos del
cine. Entonces, emerge una
sorprendente escena fantástica en tal exhibición dentro de un plano realista y cotidiano.
Tal acción es descrita con sutileza e intriga y desconcierta sobremanera al académico
sudamericano.
De ese modo, cine y literatura convergen en el interesante
cuento de Thays para detallar una historia de viaje a Los Ángeles. La trama
sencilla y realista transcurre en un solo plano, el presente. En general, retrata
el destino y las ocupaciones de los ancianos en los Estados Unidos, desde la óptica
de un académico hispanoamericano.
De esa forma, el escritor Thays construye una atmósfera
cotidiana y realista que pinta la imagen decrépita de los fanáticos de la célebre
actriz Frances Farmer, quien comparte su trabajo estelar con Albert Dekker, Susan
Hayward y Harry Carey en Among the Living.
Sobresalen como detalles cotidianos el juego de guerra
de unos infantes en la calle y el reflejo del sol sobre el ambiente urbano de
Los Ángeles.
En medio de esa vida común en torno al cine, emerge un
secreto compartido por todos los miembros del club de admiradores de Farmer.
Detrás de la pantalla de cine, baila una mujer alta, delgada y rubia que trae
un vestido largo. Se trata de la increíble aparición fantasmal de la actriz
estadounidense.
El investigador peruano cierra su narración aceptando ese hecho fantástico de la siguiente manera: “Frances Farmer había resucitado… Cerré los ojos y me dejé llevar por la voz y el olor de Frances… Decidí compartir el secreto sin preguntas, disfrutando de aquella complicidad en silencio” (Thays 133).
Esa sorpresiva resolución sobrenatural dentro de la
realidad diaria evoca el cuento “Las puertas del cielo” de la colección Bestiario
(1951) del argentino Julio Cortázar. En tal relato, aparece también una mujer
resucitada y fantasmal dentro de un cabaré, quien es percibida por dos amigos alcoholizados.
Sobresale en el cuento de Thays la personalidad del
viejo jubilado Archer. El narrador protagonista lo describe como un alcohólico
y odioso individuo y por ser “el insólito presidente de un insólito club de
admiradores de Frances Farmer” (Thays 126).
La referencia al adjetivo “eterna” en el título del relato
sugiere esa extraña y sorpresiva resurrección de Farmer. Se trata, pues, de un
secreto compartido por todos los ancianos del club de admiradores, por el
empleado Albert y por el investigador peruano.
Iván Daniel Thays Vélez (1968—) nació en Perú y estudió
literatura y lingüística en la Universidad Católica de su patria natal, donde ejerció
como profesor. Además de escritor, fungió como presentador de televisión en el
programa Vano oficio de TV Perú, entre 2000 y 2008.
Es autor de las colecciones de cuentos Las
fotografías de Francis Farmer (1992) y Lindbergh (2012) y de las
novelas El viaje interior (1999), Escena de caza (2001), Un
lugar llamado Oreja de Perro (2008), la cual fue finalista del Premio
Herralde, y Antonio vuelve a casa (2015), entre otras obras literarias.
Obras
citadas
Thays, Iván.
“Nosotros hubiéramos querido que ella fuera eterna”. Se habla español. Voces latinas en
USA. Ed. Edmundo Paz Soldán y Alberto
Fuguet. México: Alfaguara, 2000. 123-133.