BARREDORAS MECÁNICAS Y CAMIONES MODERNOS EN CHIHUAHUA CAPITAL
Hacen falta más camiones de barrido mecánico en la
capital de Chihuahua. Numerosas calles tienen basura, excrementos de canes, hojas
y ramas secas, grava y tierra regadas sobre el pavimento. Los viejos barrios
del centro y sur exhiben esas inmundicias arrojadas por la apatía humana.
Incluso,
se ven muchas casas solas atestadas de basura y maleza. Hace unos años, el
gobierno estatal reportó a los diarios locales que había más de seis mil
viviendas abandonadas en la ciudad de Chihuahua y más de ocho mil en todo el
estado. Esas fincas son “bienes en manos muertas” desde hace más de diez años. Los
dueños no las habitan, venden o rentan.
La suciedad
causa infecciones en el cuerpo humano.
Además,
se gasta mucho en distribuidores viales para que los vehículos automotores contaminen
el aire con gases tóxicos muy dañinos para la salud humana.
Abajo y
arriba se ve pura toxicidad.
Se necesitan otras políticas públicas mejores que fortalezcan verdaderamente el bienestar ambiental y social de la población. La globalización nos heredó una estela de ideas y obras públicas que ya no funcionan: Invertir, invertir, invertir, donde mismo, donde mismo, donde mismo, con lo mismo, con lo mismo, con lo mismo. Y esas inversiones se hacen en ciudades grandes como Chihuahua desde hace alrededor de cuarenta años.
Un transporte público moderno sanearía el aire. Deben instalarlo en cuatro o cinco líneas ramales, para disminuir el trafico individualizado excesivo de carros, trocas y camiones. El Bowí troncal que corre de sur a norte es un buen modelo.
En 2007, el gobierno municipal ya había reportado a los periódicos
que ya la superficie de pavimento estaba saturada de vehículos automotores.
No todo
en la vida es productividad laboral, negocios exitosos, riqueza económica y alta
tecnología. Eso es puro capitalismo salvaje.
Se requiere
más naturaleza: Parques con árboles grandes, estanques y fuentes con peces y patos,
suelo limpio y aire puro.
¿Cuánto aire limpio quedará en el Parque Acueducto, después
que construyan el puente o gaza en la avenida Teofilo Borunda? ¿Hay aire puro y
fresco en la Deportiva, con esas cuatro avenidas que la circundan llenas de vehículos
automotores que circulan día y noche?
Desde
hace décadas, numerosos gobernantes han endiosado a las ciudades grandes con
las inversiones económicas regionales, nacionales y extranjeras; la expansión comercial
e industrial; megaproyectos; y la errónea urbanización que aumenta la compra y circulación
de vehículos automotores individualizados.
Otra posible
solución para la ciudad de Chihuahua es descentralizar las inversiones
monetarias, para crear otros polos de desarrollo económico en las ciudades pequeñas
del estado: Camargo, Ojinaga, Guachochi, Guerrero, Madera...
“Tanta tamaña
tierra para nada”, dijo un campesino del cuento “Nos han dado la tierra” de la colección
“El llano en llamas” (1953) del jalisciense Juan Rulfo. Chihuahua es el
Estado Grande por su extensión y tiene mucha tierra por conquistar.
Se requiere
más pragmatismo y menos verborrea, menos codicia de poder y dinero y más vocación
comunitaria. La apatía y la desobligación pululan en la capital de Chihuahua. Basta
ver el abandono de varias zonas del Centro Histórico.
Hay que
bajarse de los carros y “transpirar las ciudades” para conocerlas en verdad,
aconsejaba el arquitecto mexicano Teodoro González de León.
Hace
falta que los gobernantes y los ciudadanos propietarios de carros y trocas
hagan un recorrido en un camión Circunvalación o un Bowí de ida y vuelta en un
solo día, para que perciban las dificultades para vivir, estudiar, trabajar y
respirar en una ciudad moderna, salvajemente capitalista, que no tiene suficiente
bienestar social y ambiental.

