domingo, 8 de marzo de 2026

BARREDORAS MECÁNICAS Y CAMIONES MODERNOS EN CHIHUAHUA CAPITAL

 BARREDORAS MECÁNICAS Y CAMIONES MODERNOS EN CHIHUAHUA CAPITAL

 

      Hacen falta más camiones de barrido mecánico en la capital de Chihuahua. Numerosas calles tienen basura, excrementos de canes, hojas y ramas secas, grava y tierra regadas sobre el pavimento. Los viejos barrios del centro y sur exhiben esas inmundicias arrojadas por la apatía humana.

          Incluso, se ven muchas casas solas atestadas de basura y maleza. Hace unos años, el gobierno estatal reportó a los diarios locales que había más de seis mil viviendas abandonadas en la ciudad de Chihuahua y más de ocho mil en todo el estado. Esas fincas son “bienes en manos muertas” desde hace más de diez años. Los dueños no las habitan, venden o rentan.

          La suciedad causa infecciones en el cuerpo humano.

        Además, se gasta mucho en distribuidores viales para que los vehículos automotores contaminen el aire con gases tóxicos muy dañinos para la salud humana.

          Abajo y arriba se ve pura toxicidad.

   Se necesitan otras políticas públicas mejores que fortalezcan verdaderamente el bienestar ambiental y social de la población. La globalización nos heredó una estela de ideas y obras publicas que ya no funcionan: Invertir, invertir, invertir, donde mismo, donde mismo, donde mismo, con lo mismo, con lo mismo, con lo mismo. Y esas inversiones se hacen en ciudades grandes como Chihuahua desde hace alrededor de cuarenta años.

      Un transporte publico moderno sanearía el aire. Deben instalarlo en cuatro o cinco líneas ramales, para disminuir el trafico individualizado excesivo de carros, trocas y camiones. El Bowí troncal que corre de sur a norte es un buen modelo.

En 2007, el gobierno municipal ya había reportado a los periódicos que ya la superficie de pavimento estaba saturada de vehículos automotores.

       No todo en la vida es productividad laboral, negocios exitosos, riqueza económica y alta tecnología. Eso es puro capitalismo salvaje.

       Se requiere más naturaleza: Parques con árboles grandes, estanques y fuentes con peces y patos, suelo limpio y aire puro.

¿Cuánto aire limpio quedará en el Parque Acueducto, después que construyan el puente o gaza en la avenida Teofilo Borunda? ¿Hay aire puro y fresco en la Deportiva, con esas cuatro avenidas que la circundan llenas de vehículos automotores que circulan día y noche?

      Desde hace décadas, numerosos gobernantes han endiosado a las ciudades grandes con las inversiones económicas regionales, nacionales y extranjeras; la expansión comercial e industrial; megaproyectos; y la errónea urbanización que aumenta la compra y circulación de vehículos automotores individualizados.

      Otra posible solución para la ciudad de Chihuahua es descentralizar las inversiones monetarias, para crear otros polos de desarrollo económico en las ciudades pequeñas del estado: Camargo, Ojinaga, Guachochi, Guerrero, Madera...

        “Tanta tamaña tierra para nada”, dijo un campesino del cuento “Nos han dado la tierra” de la colección “El llano en llamas” (1953) del jalisciense Juan Rulfo. Chihuahua es el Estado Grande por su extensión y tiene mucha tierra por conquistar.

       Se requiere más pragmatismo y menos verborrea, menos codicia de poder y dinero y más vocación comunitaria. La apatía y la desobligación pululan en la capital de Chihuahua. Basta ver el abandono de varias zonas del Centro Histórico.

       Hay que bajarse de los carros y “transpirar las ciudades” para conocerlas en verdad, aconsejaba el arquitecto mexicano Teodoro González de León.

       Hace falta que los gobernantes y los ciudadanos propietarios de carros y trocas hagan un recorrido en un camión Circunvalación o un Bowí de ida y vuelta en un solo día, para que perciban las dificultades para vivir, estudiar, trabajar y respirar en una ciudad moderna, salvajemente capitalista, que no tiene suficiente bienestar social y ambiental.

 

HUMANISMO VITAL DE CIUDAD

 HUMANISMO VITAL DE CIUDAD

 

          Amigo ciudadano:

       La temporada de calor (marzo-octubre) incita a tomar el carro o camioneta para ir a los centros comerciales, restaurantes, bares y cafés a convivir con la gente: Su gente.

No lo haga más, porque son excesivos el trafico de vehículos, el ruido y, sobre todo, el esmog, los cuales afectan seriamente la vida sana de la ciudad y dañan los pulmones, los oídos, el corazón y el cerebro.

      Tampoco vaya al trabajo o a la escuela todos los días de la semana trepado en su “carruaje” moderno de clasemediero aburguesado. Mejor tome el camion urbano o su bicicleta y acuda a sus labores cotidianas uno o dos días a la semana.

Aconseje a sus hijos que asistan a la escuela en autobús urbano dos o tres veces a la semana. De esa manera, se van a socializar periódicamente y reconocerán con respeto a sus semejantes y conciudadanos.

Sea comunal y civil y conviva con los habitantes reales de su urbe en esos transportes colectivos.

          No salga instintiva y maquinalmente en su corcel de hierro y acero a las calles y avenidas tan desgastadas de pavimento. Revitalice su contacto con la naturaleza y forme redes vecinales en su barrio, colonia o fraccionamiento, para convivir y pedir servicios públicos al gobierno municipal en turno y de cualquier partido político: Un nuevo parque, unas canchas deportivas y un mejor centro comunitario con talleres artísticos, clases de tecnología, un doctor y una enfermera, dispensario médico, psicoterapeutas familiares, una biblioteca y clubes deportivos.

          Ya no se necesitan tantas licorerías de barrio.

        Acondicione su hogar con abundantes árboles, plantas y macetas adentro de las habitaciones, en el patio y el jardín y disfrute de la lectura de un buen libro, una taza de café, un juego de mesa (Lotería Mexicana, Serpientes y Escaleras, el Turista Mundial). La música sonora en casa perturba a los vecinos, pero puede usar audífonos.

          Fortalezca el mercado de su colonia y compre productos y servicios en los pequeños comercios, farmacias, ferreterías, carpinterías y otra clase de negocios ubicados a pocas cuadras de su vivienda; camine con sus bolsas; entable diálogos amables con los vecinos; integre comités de padres de familia, grupos laborales y religiosos y deportivos y asociaciones de militantes de partidos políticos.

          Una sociedad desorganizada es una sociedad muerta, que puede ser víctima de los gobiernos autoritarios e irresponsables.

          Viva otra vida más humana y natural: Desmaquinísese y deje de ser esclavo del carro, el celular, Internet, la televisión…Verá como pronto vuelve la salud con la vida de antes, más sencilla y tradicional.

          Aire más puro, suelo más limpio y sonidos más armónicos restablecerán su paz interna; así se reactivará su espíritu muerto por los placeres del cuerpo: El consumismo, la excesiva diversión, la gula devoradora, el maquinismo y el vicio con sustancias tóxicas.

          Estimule la educación académica y la cultura profunda (científica y humanística) en su comunidad.

          Sobre todo, entérese de las anomalías de su ciudad: Casos de cáncer, muertes por ataques cardiaco, porcentaje de obesidad, número de crímenes, niveles de violencia, fallecimientos por accidentes viales, suicidios, vicios y otros índices que lo ayudarán a comprender por qué su ciudad es caótica, inhumana, enfermiza, neurótica, depresiva y sumamente tóxica.

          De ser posible, forme con sus vecinos, amigos y parientes nuevas y sencillas instituciones de civilización: Una botica comunitaria, un club deportivo, un grupo religioso, una agrupación artística…

          Deje el carro y no sea usted otro “mecánico carro”. Deje el celular y no sea un ser pasivo y hablantín. Deje la televisión y el cable y no sea un mero costal de patatas. Deje la licorería y no sea un esclavo del alcohol.

          Las verdaderas naciones progresistas se construyen desde abajo por las costumbres creativas, positivas y productivas de su sociedad activa y emprendedora.

          Deje a los políticos demagógicos, verborreicos, agresivos y discutidores de las redes sociales y medios de comunicación masiva. El manejo correcto de los presupuestos de gobierno y la ejecución concreta de obras públicas son los que pueden cambiar parcialmente a un país: Un centro laboral, una escuela, una clínica, un centro comunitario, un parque, una cancha deportiva...

Ya los distribuidores viales y puentes rayan en el dispendio de dinero y la promoción del “vicio del carro” con sus contaminaciones de aire y ruido y tráfico vehicular excesivo.

Lo que se necesitan son camiones urbanos modernos y bien acondicionados con rutas dirigidas y choferes profesionales y boletos a bajo precio.

          Amigo ciudadano: Simplemente sea más humano y civil y ame la naturaleza.

         

jueves, 5 de marzo de 2026

REPTILES EN EL DESIERTO

 REPTILES EN EL DESIERTO

 

          Miles de carros, trocas y camiones circulan en las calles y avenidas de la gran ciudad moderna todos los días urbanos, sin verdadera urbanidad, con seres humanos adentro, quienes viajan orgullosos, impasibles, comodinos, egoístas, medio burgueses, pero angustiados o estresados.

       De pronto, se bajan del vehículo y caminan unas cuadras y se sienten como camaleones (rochacas) o lagartijas intoxicadas en el nuevo desierto de asfalto, concreto y densa niebla de esmog.

martes, 3 de marzo de 2026

“REBELIÓN, GUERRILLA Y GUERRA: BENÍTEZ, MONTEMAYOR Y VOLPI” (2026) DE ÓSCAR ROBLES EN AMAZON

REBELIÓN, GUERRILLA Y GUERRA: BENÍTEZ, MONTEMAYOR Y VOLPI” (2026) DE ÓSCAR ROBLES EN AMAZON


Foto del monumento al “Policía Caído” que ilustra la portada de la edición impresa del libro de Óscar Robles

 

Desde la Colonia Española (siglos XVI-XVIII), México ha experimentado la violencia armada en diferentes dimensiones y la literatura ha reflejado esos eventos mediante grandes obras literarias. Los indígenas se alzaban contra el poder político y económico de los grupos dominantes, fueran peninsulares o criollos, bajo la colonia de la Nueva España. La misma Guerra de Independencia (1810-1821) significó un levantamiento en armas de los criollos, mestizos y aborígenes contra los privilegios de los españoles peninsulares.

Luego, vinieron la Guerra de Reforma (1857-1861), los enfrentamientos entre republicanos juaristas e imperialistas de Maximiliano de Habsburgo y la gran hazaña épica de la Revolucion Mexicana (1910-1920) como magnos eventos bélicos en territorio nacional. De la misma forma, surgieron numerosas rebeliones y guerrillas a lo largo de más de quinientos años de historia mexicana.

Entre todas las guerras, la Revolución Mexicana generó toda una cultura nacional durante el siglo XX. Al mismo tiempo, solidificó una ideología cultural y política llamada “Nacionalismo Revolucionario”, la cual definió ampliamente el perfil del Estado-nación bajo los gobiernos federales centralistas emanados durante la Posrevolución y hasta el año 2000 en que culminaron los sucesivos y dominantes regímenes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que fue llamado inicialmente Partido Nacional Revolucionario (PNR) y Partido de la Revolución Mexicana (PRM). Esa singular ideología se vio reflejada en los distintos y ricos campos de la cultura mexicana.

Al igual que la literatura, las artes plásticas y el cine han forjado grandes obras que recrean batallas, militares y campos de batalla, con una gran narrativa y belleza artística. Resaltan los grandes trabajos de pintura de los muralistas David Alfaro Siqueiros (1896-1974), José Clemento Orozco (1883-1949) y Diego Rivera (1886-1957) y los filmes “Vámonos con Pancho Villa” (1933) de Fernando de Fuentes (1894-1958), “Los de abajo” (1940) de Chano Urueta (1904-1979), “Emiliano Zapata” (1970) de Felipe Cazals (1937-2021), “Reed, México insurgente” (1973) de Paul Leduc (1942-2020) y “Longitud de guerra” (1976) de Gonzalo Martínez (1934-1998), entre muchas pinturas, murales y películas.

          La obra maestra de la Literatura Europea sobre el tema es “Guerra y Paz” (1867) del ruso León Tolstoi (1828-1910), la cual trata de las guerras napoleónicas. En la Literatura Mexicana, se escribieron cuentos y novelas clásicas sobre la guerra y la violencia, los cuales se concentran ante todo en la Revolución Mexicana, algunas rebeliones indígenas y de rancheros mestizos del siglo XIX y algunas guerrillas rurales del siglo XX. Sobre la gesta bélica de 1910, figuran la colección de cuentos “Cartucho” (1931) de Nellie Campobello (1900-1986) y las novelas “Los de abajo” (1916) de Mariano Azuela (1873-1952), “El águila y la serpiente” (1928) de Martín Luis Guzmán (1887-1976), “¡Vámonos con Pancho Villa!” (1931) de Rafael F. Muñoz (1899-1972), “Ulises criollo” (1935) de José Vasconcelos (1882-1959), “Al filo del agua” (1947) de Agustín Yáñez (1904-1980) y “Madero, el otro” (1989) de Ignacio Solares (1945-2023), entre muchas otras.

Bajo otros asuntos bélicos y épicos, “Oficio de tinieblas” (1962) de Rosario Castellanos (1925-1974) relata los sucesos virulentos de una rebelión de indígenas surgida en los Altos del estado de Chiapas en consonancia con el periodo cardenista (1934-1940). Por su parte, la novela “Tomochic” (1893) de Heriberto Frías (1870-1925) cuenta las cruentas batallas entre militares federales porfiristas y los rancheros del pueblo de Tomochi, Chihuahua. En tanto, el singular drama “El baile de los montañeses” (1982) de Víctor Hugo Rascón (1948-2008) explora la gestación de la guerrilla rural en la Sierra Tarahumara.

En “Los pasos de López” (1982), Jorge Ibargüengoitia hace una sátira histórica ficcional sobre Miguel Hidalgo y la Guerra de Independencia. En la novela “El ejército ciego” (2026), David Toscana (1961—) aborda un asunto militar del siglo XI d. C., desde la perspectiva del narrador Kozaro el Escriba: El acto de cegar a ciento cincuenta mil soldados búlgaros por orden de Basilio, emperador de Bizancio.

El presente libro examina tres novelas sobre los temas de la rebelión, la guerrilla y la guerra que fueron publicadas en el tránsito del Desarrollo Estabilizador a la Globalización Económica, durante la segunda mitad del siglo XX. Se trata de “El agua envenenada” (1961) de Fernando Benítez (1912-2000), “Guerra en el paraíso” (1991) de Carlos Montemayor (1947-2010) y “En busca de Klingsor” (1999) de Jorge Volpi (1968—). La primera recrea una rebelión del pueblo de Tajimaroa, Michoacán, en contra de su cacique local; la segunda narra las vicisitudes de la guerrilla del maestro Lucio Cabañas (1938-1974) en el estado de Guerrero; y la tercera se centra en la participación de prominentes físicos europeos en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) a favor de los bandos de los aliados y los fascistas.

Finalmente, “Rebelión, guerrilla y guerra: Benítez, Montemayor y Volpi” (2026) sale a la luz pública en Amazon Books Editors, mi casa editorial.

Consulten la siguiente conexión de Internet para adquirir dicho libro:

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viernes, 13 de febrero de 2026

“ENGENTARSE”

“ENGENTARSE”

         

          Confieso que me gusta la gente, platicar con ellas y ellos, conocer sus vivencias, buenas o malas, personas de cualquier edad, sexo, clase social, raza, etnia, nacionalidad, religión o creencia.

          Nunca me “engenté” en las ciudades en que viví o en las que visité. En cambio, otros  se “engentaban” en el pasado o se “engentan” ahora con tantos habitantes en las ciudades mexicanas modernas.

          “Engentarse”: Saturarse de tanta gente alrededor; alterarse, ponerse nervioso, cansarse de todos ellos y ellas.

          En estos tiempos “posneoliberales” y “poscapitalistas”, yo más bien vivo “encarrado” en cada calle, avenida o colonia de la ciudad de Chihuahua y de cualquier urbe que visito. Circulan aquí alrededor de 660 mil vehículos automotores.

Los carros (autos), camionetas (trocas), camiones, autobuses y tráileres, son las causas de varios males urbanos del siglo XXI: Ruidos ásperos, tráficos excesivos, ilegalidades, violaciones a las leyes de vialidad, accidentes automovilísticos, terror, crimen, vicios con sustancias tóxicas, enajenaciones (consumistas, “diversionistas”, arrogancias, machismo), enfermedades crónicas y malignas…

La gente, su contacto físico, emocional e intelectual, es lo que hace la vida feliz y no las máquinas, que provocan soledad, aislamiento, vanidad, estrés, ansiedad, depresión, pobreza dineraria y dependencia excesiva, casi tóxica.

Soy humanista, caminador, observador de la vida moderna, amante de la naturaleza.

Nunca me “engento”. Pero los seres humanos ya se han vuelto máquinas, zombis, animales urbanos, arriba de los carros y a pie. Ya los dominan sus autos, trocas y camiones.


miércoles, 28 de enero de 2026

“CUATRO ESCRITORAS MEXICANAS: HERNÁNDEZ, DÁVILA, MASTRETTA Y MOLINA” DE ÓSCAR ROBLES EN AMAZON

 CUATRO ESCRITORAS MEXICANAS: HERNÁNDEZ, DÁVILA, MASTRETTA Y MOLINA” DE ÓSCAR ROBLES EN AMAZON

 

FOTO DEL CUADRO “CUERPO ETÉREO” DE YESENIA HOLGUÍN QUE ILUSTRA UNA DE LAS EDICIONES DEL LIBRO DE ÓSCAR ROBLES


Desde la década de los cincuenta, las escritoras mexicanas emergieron con gran fuerza creativa dentro del ámbito de la literatura nacional e hispanoamericana y en los distintos géneros literarios. Así, aparecieron poetas, dramaturgas y ensayistas, como producto del gran desarrollo de la cultura científica y humanística, la expansión de la educación académica, la concesión a las mujeres del derecho a votar en las elecciones políticas y de un periodo de paz social y cierta estabilidad económica. Sobre todo, surgieron abundantes narradoras, tanto de cuento como de novela.

          Desde entonces y hasta la tercera década del siglo XXI, la literatura femenina de México tiene una fuerte presencia en América y el mundo con la producción de numerosas obras importantes. De igual forma, las escritoras han ganado grandes premios literarios a nivel nacional e internacional y los libros creados por ellas son estudiados en los programas académicos de las universidades mexicanas y norteamericanas.

Entre esas escritoras, Elena Poniatowska (1933—) recibió el Premio Miguel de Cervantes en 2013 y su nombre circuló como candidata al Premio Nobel de Literatura a finales de la segunda década del siglo XXI. Ambos sucesos representan claros síntomas del gran alcance literario de las escritoras mexicanas. Además, los libros de la novelista franco-mexicana son muy variados y se han vendido miles de ejemplares, desde la década de los cincuenta a 2026.

La lista de altas distinciones nacionales e internacionales es larga para las creadoras de literatura mexicana. En 2025, la tamaulipeca Cristina Rivera Sánchez (1964—) también fue mencionada como posible aspirante al más importante premio literario de la literatura universal concedido por la Academia Sueca. Incluso, su célebre y premiada novela “El invencible verano de Liliana” (2021) será llevada a la pantalla grande en 2026.

El presente libro se alza como un homenaje a cuatro narradoras que publicaron sus obras en la segunda mitad del siglo XX y en el siglo XXI. Tal libro de cinco ensayos continúa la tarea de análisis de la literatura femenina de México, la cual fue iniciada con la publicación de “Mexicanación. Narrativa femenina contemporánea. Vol. 3” (2021) y “Las dos Elenas: Garro y Poniatowska” (2025), dos colecciones que fueron editadas por Amazon Books Editors.  

El caudal de obras literarias escritas por mujeres mexicanas en el siglo XX es inmenso, en medio de una sociedad patriarcal y machista. Durante la Colonia Española (siglos XVI-XVIII), brilló la solitaria estrella de Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) en el firmamento de la Nueva España, quien produjo finos y cavilosos poemas, obras de teatro, cartas y textos expositivos en defensa de la mujer sometida bajo el patriarcado y con su derecho a educarse y a ser escritora. En el siglo XIX, la producción literaria de las mujeres fue discreta. En tanto, la creación literaria se desbordó en el siglo XX, tras el periodo de la Revolución Mexicana (1910-1920). Ya en el siglo XXI, las mujeres constituyen una gran república creativa dentro de México y una poderosa historia literaria.

Los cinco ensayos del presente volumen estudian algunas novelas y colecciones de cuentos de cuatro prominentes narradoras mexicanas de diferentes generaciones. De Luisa Josefina Hernández (1928-2023) se incluye un examen de la novela “Nostalgia de Troya” (1970); de Amparo Dávila (1928-2020), se revisa la colección de relatos “Muerte en el bosque” (1985); de Ángeles Mastretta (1949—), se exploran la novela “Ninguna eternidad como la mía” (1999) y el volumen de cuentos “Mujeres de ojos grandes” (2006); y de Silvia Molina (1946—), se discute la novela histórica “La familia vino del norte” (1987).

Las cuatro escritoras mexicanas mencionadas despliegan sus propios temas y estilos literarios, bajo una literatura femenina y feminista y el contexto del Post-Boom y ya sea bajo la influencia decisiva del Realismo Psicológico, Social o Fantástico o la Nueva Novela Histórica Hispanoamericana. Algunas exploran la psicología de personajes masculinos como centro de sus narrativas. Hernández construye la historia ficcional de un escritor francés egocéntrico, irresponsable y machista, desde distintos puntos de vista narrativos y diferentes etapas de vida; Dávila crea trece cuentos con personajes perturbados, unos ubicados en espacios urbanos realistas y otros afectados por eventos sobrenaturales; Mastretta inventa los dramas de mujeres del siglo XX que buscan su libertad personal, económica y profesional, inmersas en sociedades patriarcales; Molina se enfoca en las investigaciones históricas de una mujer que descubre las aventuras de su abuelo paterno vividas durante la Posrevolución, envuelto en un grupo que apoya al general revolucionario Francisco Serrano, a la vez que fortalece su propia identidad femenina y nacional.

El autor del presente volumen recurre a los análisis textual, feminista, temático, de personajes y de corriente literaria, para examinar las cinco obras narrativas mencionadas. La sencillez es el principal atributo de tales escritos expositivos. Finalmente, “Cuatro escritoras mexicanas: Hernández, Dávila, Mastretta y Molina” (2026) sale a la luz pública en Amazon Books Editors, mi casa editorial.

Consulten la siguiente conexión en Internet para adquirir dicho libro:

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sábado, 17 de enero de 2026

PERROS Y AMOS EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA

PERROS Y AMOS EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA

 

        Los perros pueden respetar y no morder a sus amos porque conviven con ellos diariamente y los reconocen de manera amigable. Sin embargo, esas mascotas de hocicos grandes y dientes y colmillos afilados pueden desconocer a los viandantes y atacarlos repentinamente cuando los animales salen de los jardines, cocheras y debajo de los carros, de manera sorpresiva y artera.

Así suele suceder en las calles de la ciudad de Chihuahua desde hace más de quince años. Además, varios espacios públicos lucen llenos de inmundicias dejadas por esos canes de manera constante, porque los amos les dejan las puertas abiertas.

    Un fuerte cordón, una oportuna vacunación antirrábica, encerramientos de perros en patios y corrales (no en jardines) y un amo compasivo, comunitario, responsable, maduro y respetuoso de las leyes municipales, son las verdaderas soluciones a tantos perros ambulantes y agresivos que ladran y se lanzan sobre los ciudadanos en acciones rabiosas y feroces.

      Hay que salir ya de la infancia y de la fantasía de las películas de mascotas que hacen en Hollywood.

BARREDORAS MECÁNICAS Y CAMIONES MODERNOS EN CHIHUAHUA CAPITAL

  BARREDORAS MECÁNICAS Y CAMIONES MODERNOS EN CHIHUAHUA CAPITAL          Hacen falta más camiones de barrido mecánico en la capital de C...