CINE,
INMIGRANTES Y CRISIS EXISTENCIAL EN “MÁS ESTRELLAS QUE EN EL CIELO
(CORTOMETRAJE)” DE ALBERTO FUGUET
ÓSCAR ROBLES
El cineasta chileno Gregory y un
productor y editor chileno beben café en el restaurante Denny’s de Hollywood,
California, luego de asistir a la premiación en la ceremonia de los Óscares. En
ese lugar, discuten asuntos profesionales sobre el cine, su vida de extranjeros
en los Estados Unidos y sus planes profesionales futuros. En particular, el
lenguaje exuberante, creativo y metafórico ocupa una parte importante del
cuento de Alberto Fuguet.
Entre otros asuntos, los dos amigos sudamericanos
hablan del papel de su compañero y compatriota Lázaro Santander, quien compitió
en dicha ceremonia de la Academia de Hollywood con un cortometraje sobre la
vida del cantautor chileno de protesta Víctor Jara Carrasco, quien murió
trágicamente bajo la dictadura del general Augusto Pinochet.
Hacia el final de la trama, entablan
conversación con las jóvenes estadounidenses Kelly, Heather y Jackie sobre las
limusinas de las estrellas de cine. Culmina el cuento con un amanecer y la
cotidiana vida laboral de tal zona urbana de la ciudad de Los Ángeles,
California.
Como se observa, el relato de Fuguet no
contiene acciones altamente dramatizadas ni aventuras ni peligros. Se trata de una
narración muy inventiva e ingeniosa, fincada en los sustanciales diálogos, las
expresiones coloquiales de los dos chilenos y las novedosas descripciones
ambientales y de personajes.
El título del cuento es irónico y
burlesco: Se refiere a los actores, directores y fotógrafos del cine
norteamericano, quienes son designados con la metáfora astral común “estrellas”
y la frase hiperbólica “más estrellas que en el cielo”, la cual sugiere la
prosperidad y fama de dicha actividad económica que da empleo a miles de
personas de los Estados Unidos y de otros países.
En especial, cuatro elementos
sobresalen en una simple plática de amigos dentro de un tradicional restaurante
de cadena comercial. Primeramente, descuella el lenguaje coloquial, creativo,
novedoso e híbrido, cuyas expresiones son invenciones literarias espontáneas
del productor y editor chileno, sin nombre, quien funge como relator
protagonista en el cuento de Fuguet. Así, el discurso en español se nutre de
expresiones en inglés, para pintar la personalidad parcialmente aculturada de
los dos amigos chilenos.
En segundo lugar, la cultura del arte y
los espectáculos robustece el relato. Aparecen numerosos nombres de pintores, actores
famosos, filmes y series de televisión de éxito, los cuales funcionan como
caracterizaciones humorísticas y desacralizantes del ambiente físico y de los meseros
y parroquianos del restaurante Denny’s.
Entre tales
referencias culturales, el narrador protagonista señala que la decoración de
tal negocio de comida evoca las pinturas de los artistas estadounidenses Edward
Hopper y David Hockney. De igual forma, menciona a las actrices de origen
puertorriqueño Rosie Pérez y Jennifer López; a los norteamericanos Tim Burton, Michael
Caine, Al Pacino, John Ford, Kim Basinger y Susan Sarandon; al programa
televisivo Los ángeles de Charlie; al conductor del canal norteamericano
de PBS Charlie Rose; a la mexicana Salma Hayek; al panameño Rubén Blades y a la
conductora afroamericana Oprah Winfrey, entre otras referencias de orden
cultural.
En tercer lugar, la narración despliega
algunas comparaciones sorprendentes y muy singulares. Por ejemplo, el relator
personaje describe los aromas florales de la siguiente forma: “Todo huele a
jacarandas y magnolias, creo, algo intenso y tropical y exótico, como bailar
con una chica sudada que estuvo estrujando mangos” (Fuguet 113). De igual
forma, dice que el tráfico de carros “pulsa y respira como un sacerdote que
acaba de tomar éxtasis” (113).
El cuarto aspecto relevante se ubica en
el nivel del contenido psicológico del narrador personaje. Tal productor
atraviesa por una marcada crisis existencial y profesional y no quiere ser
en un futuro un viejo medio loco como el cliente que lee historietas
pornográficas adentro del mencionado restaurante. Esencialmente, le confiesa a su amigo Gregory que “a veces me quiero ir de este país”, es decir, de los Estados
Unidos, donde laboró en el programa de televisión de Don Francisco y editó
noticias para CNN en español (Fuguet 118, 119). A la vez, el relator personaje
se queja del negocio donde se encuentra y critica acremente a la cultura
norteamericana.
El final de “Más estrellas que en el
cielo” es monumental. La noche es el espacio dominante de la gente de cine en
Hollywood: Son estrellas que brillan en el cielo. Luego, amanece y la clase
trabajadora comienza a circular en la calle, según el breve penúltimo párrafo
del relato.
La técnica narrativa se basa en escenas
y tomas y planos de cine. Son seis escenas en total. El cuento cierra con la
frase en inglés: “The End”. De esa manera, se entreveran cine y literatura para
pintar el papel de los inmigrantes hispanoamericanos en los Estados Unidos
hacia finales del siglo XX. Además, el subtítulo del cuento es “cortometraje”.
El chileno Alberto Felipe Fuguet de
Goyeneche (1963—) creció en Encino, California. Es escritor, periodista y
cineasta. Estudió periodismo en la Universidad de Chile. Destacan sus novelas Mala
hora (1991), Por favor, rebobinar (1994), Tinta roja (1996) y
Las películas de mi vida (2003) y los cuentarios Sobredosis
(1990) y Cortos (2004), entre otras obras de narrativa, crónica,
ensayos, biografías y novelas graficas.
En 1999, la revista Time/CNN lo
designó como uno de los 50 líderes latinoamericanos del Nuevo Milenio. Obtuvo
los premios Municipal de Literatura de Santiago con Sobredosis en 1991 y
la Beca Guggenheim en 2010, entre otras distinciones literarias y
cinematográficas. Perteneció al famoso grupo literario McOndo.
Obras
citadas
Fuguet, Alberto. “Más estrellas que en el cielo
(cortometraje)”. Se habla español. Voces latinas en USA. Ed. Edmundo Paz
Soldán y Alberto Fuguet. México: Alfaguara, 2000. 111-122.