domingo, 30 de abril de 2017

PIEDRECILLAS DEL CAMINO

PIEDRECILLAS DEL CAMINO




ÓSCAR ROBLES




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Todo ser humano, cualquiera que sea su edad, sexo, raza, etnia, credo, religión, generación, clase social o condición física, debe disfrutar del arte. Cada día, debe paladear unas migajas dulces de esa belleza única que reconforta el alma.

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Debemos comprender la situación de los demás seres humanos. Debemos ayudarnos y reconfortarnos, ser tolerantes y flexibles y fluir con el ritmo de la vida y el tiempo que nos toca vivir.
Hay que tratar de aceptarnos tal y como somos.

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Vemos, pero no miramos. Toda la luz del sol resplandece cada día, majestuosa como mar, perfecta agua luminosa que nos baña y nos purifica todas las cosas del mundo.
No miramos toda la belleza de la vida fluyendo como río en la tierra, el agua y el aire, en ciudades y naturaleza, frente a nosotros, no la miramos en el cabello de una hermosa mujer sentada en una banca del parque, en las torres de una iglesia, en las aves jugueteando entre los árboles o en el vestido de una india tarahumara, lienzo de colores que pasa ante nuestros ojos.

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Para lograr la paz social, se tiene que lograr primero la paz espiritual de cada individuo. La construcción y la reconstrucción de un pueblo o nación comienzan desde muy dentro del alma.

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A veces me pregunto: ¿Sera suficiente la felicidad que hay en el mundo para repartirnos a todos los seres humanos?
La felicidad es más bien una positiva actitud ante la vida, de manera consistente, ya sea en el triunfo o la adversidad, vivas donde vivas: Dentro de un majestuoso y lujoso palacio o en la más humilde y pobre aldea, en un país rico o en un país pobre.

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El lujo y lo superfluo son el producto de la vanidad del ser humano.

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Los hijos son el reflejo de la cultura de los padres.

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El peor de los defectos es señalar los defectos de los demás, sin ver los propios.

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En los problemas que nos aquejan, hay que reconocer que el mal mismo o la causa del mal se encuentran en nosotros mismos y no tanto en todo lo que nos rodea.
El mal es moral: Está en el espíritu mismo de las personas.

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Quien tenga tiempo de trabajar y estudiar y no lo haga, no tendrá tiempo para vivir a plenitud. . . Quien sin tener tiempo, se haga el tiempo para realizar estas dos actividades claves de la civilización, tendrá tiempo para vivir intensamente. El trabajo realizado y el conocimiento adquirido son placeres profundos y duraderos.

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Que nuestros solos silencios sean como sencillos versos de luz blanca, como tiernos granos en la maternal y verde mazorca.

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Mientras más personas hagas felices, más feliz serás tú.

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“Ayer” fue un día, “hoy” es otro. ¿Quién los puede detener? Son tan efímeros como la flor y sólo dejan resabios de amarguras y, a cuentagotas, alegrías. Ya no resucitan, sólo saben morir como vegetales o voces que se apagan.
          “Ayer”. . . también fue ayer, el que me dio las migajas de la sonrisa de un niño para este pobre famélico de felicidad que sólo recibe los mendrugos de la tristeza, secos y duros.
          ¡Oh días, tengan piedad de nosotros!

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Cuando no se siente el alma, se deja de soñar.

domingo, 16 de abril de 2017

LOS MEJORES PROGRAMAS EN LA TELEVISION MEXICANA Y ESTADOUNIDENSE (1965-2017)

LOS MEJORES PROGRAMAS EN LA TELEVISIÓN MEXICANA Y ESTADOUNIDENSE (1965-2017)


ÓSCAR ROBLES


Muchos viejos espectadores recuerdan las aventuras de la familia Cartwright en el rancho de La Ponderosa o los viajes de la familia Robinson navegando por el espacio interestelar en su nave El Júpiter II o a la bella y rubia bruja Samantha moviendo coquetamente su nariz para alterar con magia el orden cotidiano de su hermosa y espaciosa casa de ladrillos rojos.
Seguramente los espectadores recuerdan muchas historias más de los programas de televisión, sentados cómodamente en su casa, disfrutando de la compañía de su familia y de una buena comida, en paz y privacidad.  
Los personajes citados arriba aparecían en tres de los célebres programas de la televisión norteamericana de las décadas de los sesenta y los setenta. Entonces, los programas y series estadounidenses tuvieron un fuerte impacto en los hogares mexicanos, tanto en la capital del país como en los estados de la provincia mexicana. En tanto, la televisión mexicana creaba programas propios para un público nacional y nacionalista. En ese lejano tiempo, la televisión comenzó a convertirse en un espectáculo para masas que desplazó parcialmente la asistencia a las salas de cines a la vez que los intelectuales argumentaban que la televisión era “La Caja Idiota”.
En esas dos décadas, las series de aventuras, las comedias familiares, la ciencia ficción y las series de vaqueros, héroes y superhéroes eran transmitidas semanalmente por los televisores. En realidad, fueron programas muy atractivos y entretenidos para los mexicanos de ese tiempo. He aquí una lista de algunos de los mejores programas de ese tiempo que mi memoria rescata:
       1.  Perdidos en el espacio / Lost in Space (Ciencia ficción).
       2. Bonanza (Western o serie de vaqueros).
       3. Hechizada / Bewitched (Comedia familiar).
       4. El Gran Chaparral / High Chaparral  (Western o serie de vaqueros).
       5. El túnel del tiempo / The Tunnel of Time (Ciencia ficción).
       6. Espías con espuelas / Wild Wild West (Western o serie de vaqueros).
                7.  Daniel Boone (Serie de aventuras).
       8. Tarzán (Serie de aventuras).
       9. Batman (Serie de superhéroes).
    10. Viaje al fondo del mar /  Voyage to the Bottom of the Sea (Serie de aventuras).

Aunque no veía muchos programas de la televisión mexicana, tuve especial predilección por los siguientes siete que fueron transmitidos durante las décadas de los sesenta y los setenta:
1. Teatro Fantástico de Enrique Alonso (Teatro para niños).
2. Sopa de letras de Jorge Saldaña (Discusiones sobre arte, lengua y literatura).
3. El Chavo del Ocho de Roberto Gómez Bolaños Chespirito (Comedia familiar).
4. Noches tapatías (Musical del género ranchero).
5. Los numerosos juegos del futbol mexicano y extranjero narrados y comentados especialmente por Ángel Fernández, Fernando Marcos y José Ramón Fernández.
6. Los juegos de beisbol de las Ligas Mayores narrados y comentados especialmente por Pedro El Mago Septién.
7. Los numerosos juegos de futbol americano transmitidos especialmente por Fernando Von Rossum.

Posteriormente, las comedias familiares o de amigos o sitcoms se pusieron de moda entre los televidentes de los Estados Unidos y México hacia finales del siglo XX y las primeras dos décadas del siglo XXI. Algunas de las más sobresalientes y divertidas fueron las siguientes nueve:
1.    Seinfeld.
2.    Everybody Loves Raymond.
3.    Friends.
4.    Cheers.
5.    Mad About You.
6.    The Middle.
7.    The Bing Bang Theory.
8.    Malcolm in the Middle.
9.    Wonder Years.

La televisión ha sido un entretenimiento familiar a lo largo de su historia y cada vez ofrece más y mejores programas de diversos géneros. La televisión abierta y la televisión por cable se han convertido en una gran diversión de las familias en los hogares del mundo. Actualmente, veo ocasionalmente los canales culturales TV UNAM, ONCE TV MÉXICO y CANAL 22, algunas películas mexicanas o extranjeras y las transmisiones de algunos juegos de beisbol de las Ligas Mayores y del baloncesto universitario (NCAA) y profesional de los Estados Unidos (NBA).
Sin embargo, una buena obra literaria, un museo de arte o una película en una de las salas de cine son un mejor entretenimiento y una más vigorosa experiencia cultural e intelectual.
¿Cuáles son sus programas o series favoritas en la actualidad, amigo lector, justo a tres años de finalizar la segunda década del siglo XXI?


lunes, 3 de abril de 2017

LA DEFENSA DE ITALIA EN EL MUNDIAL DE ARGENTINA 1978: ENTRE "CABRINI" Y "GENTILE"

LA DEFENSA DE ITALIA EN EL MUNDIAL DE ARGENTINA 1978: ENTRE "CABRINI" Y "GENTILE"


ÓSCAR ROBLES



          Históricamente, la Selección de Italia ha tenido una recia defensiva en la mayor parte de los mundiales de futbol. Por ejemplo, Fabio Cannavaro y Gianluca Zambrotta fueron verdaderos artífices de la defensa cuando Italia se coronó campeón del mundo en el Mundial de Alemania 2006 por cuarta ocasión en toda su historia, bajo el liderazgo del inteligente y fino Andrea Pirlo. En tanto, Franco Baresi y Paolo Maldini fueron otros dos destacados y muy finos defensas, quienes participaron en el Mundial de Estados Unidos 1994 y lograron el subcampeonato en esa justa deportiva.
Hace tiempo, este trabajo efectivo de la defensa italiana generó un curioso comentario de parte de un famoso y agudo comentarista de la televisión mexicana, durante el Mundial de Argentina 1978. El juego de la Selección de Italia fue más “Cabrini” que “Gentile” en esta ocasión, dijo el comentarista don Fernando Marcos. Fue una clara alusión a los dos zagueros italianos Antonio Cabrini y Claudio Gentile, quienes mostraron un trabajo muy profesional, pero se caracterizaron por su extrema dureza en las entradas contra los delanteros de algunas selecciones a las que enfrentaron en dicho mundial sudamericano.
En suma, Marcos usó la inteligencia y el humor y atribuyó el calificativo de un juego salvaje o “cabrón” ["Cabrini"] al juego defensivo de los italianos en contraste con un juego “gentil” y mesurado ["Gentile"].
Don Fernando Marcos González (1913-2000) nació en la Ciudad de México. Fue maestro normalista, abogado, futbolista, árbitro, entrenador, periodista, productor de películas y director técnico de la selección mexicana en 1959. Publicó el libro Mi amante, el futbol (1980).


viernes, 31 de marzo de 2017

LOS BUENOS ALIMENTOS

LOS BUENOS ALIMENTOS



ÓSCAR ROBLES



         La comida ha sido un importante componente en diversas películas de México, Europa, los Estados Unidos y Asia entre el siglo XX y el siglo XXI. Sopas, guisos, postres y bebidas se han convertido en un poderoso ingrediente cultural y sensual de las historias de dichas películas. Usualmente, la comida aparece en historias de amor y familia del cine occidental y oriental. Aparecen, por ejemplo, una buena pasta con salsa casera, especias y queso; un buen filete de res con cebolla y ajo; un lujoso y cremoso pastel de chocolate; una copa de sensual vino; una cerveza fría; o una taza de humeante café.  
        El festín de Babette (Dinamarca, 1987) del director danés Gabriel Axel es un clásico del cine y ganó en su tiempo el Oscar como Mejor Película Extranjera. Narra el conflicto de una refugiada francesa y, especialmente, describe las excelencias de la cocina gala en un pequeño pueblo protestante de Dinamarca, durante el siglo XIX. En la trama, la criada e inmigrante francesa Babette Hersant (Stéphane Audran) gana la lotería en su país natal y ofrece una cena de gala en la íntima y humilde casa de las hermanas solteras Filippa (Bodil Kjer) y Martine (Birgitte Federspiel), situada en la costa de Jutlandia del citado país nórdico. Ellas han vivido bajo la rigidez de su padre, quien era pastor y fundador del conventículo pietista de la iglesia local. 
     Con la suculenta cena, Babette culmina la historia y agradece el empleo, el hogar y la gentileza que las dos hermanas danesas le ofrecieron como cocinera cuando ella arribó como refugiada a dicho pueblo. Las escenas cumbres de la película son la preparación de la cena con fina comida francesa y la convivencia de todos los comensales en la mesa, donde disfrutan con gran placer las sofisticadas sopas, los guisos de tortuga, los delicados vinos y los dulces y suculentos postres. Especialmente, los espectadores pueden ver cómo los rostros pálidos, las frías expresiones, el rigor de la religión marcado en los rasgos faciales de los comensales y las conversaciones, van cambiando poco a poco hasta observase a plenitud el placer de las palabras y las risas y las miradas luminosas y en sus mejillas florecen los colores sonrosados. Este drama se basa en el cuento “Babette’s Feast” (1958) de la danesa Isak Dinesen o Karen Blixen.
En Como agua para chocolate (México, 1992) de Alfonso Arau, la comida mexicana tiene un papel importante como cultura, vida en familia y como vehículo para transmitir emociones, dentro de una historia mágico-realista y plenamente romántica. Por ejemplo, la protagonista Tita (Lumi Cavazos) comunica su gran amor a su amor imposible Pedro (Marco Leonardi) con unas codornices en pétalos de rosa servidas en su plato. Ella es víctima de la autoritaria madre Elena (Regina Torné), quien opta por el matrimonio de su hija Rosaura (Yareli Arizmendi) con Pedro y destina a Tita para cuidar a la imponente madre en su vejez. 
La novelista Laura Esquivel escribió el guión de este filme mexicano a partir de su propia novela homónima publicada en 1989. En esta obra literaria, se incluyen deliciosas recetas de tortas de Navidad, pastel Chabela, codornices en pétalos de rosa, mole de guajolote con almendra y ajonjolí, chorizo norteño, masa para hacer fósforos, caldo de colita de res, champandongo, chocolate y rosca de reyes, torrejas de natas, frijoles gordos con chile a la Tezcucana y chiles en nogada. Tita cocina un platillo en cada mes, justo entre enero y diciembre. Cada receta encabeza un capítulo de la novela.  
En Chocolat / Chocolate (Estados Unidos / Reino Unido, 2000) del sueco Lasse Hallström, el delicioso manjar del chocolate es un novedoso y rico alimento y un agente transgresor entre la sociedad católica y conservadora del pueblo de Lansquenet (Francia). Su protagonista Vianne Rocher (Juliette Binoche) arriba a dicho pueblo en el invierno de 1959, prepara delicadas piezas de chocolates y las vende en su tienda a la vez que enfrenta la oposición del alcalde del pueblo (Alfred Molina). Finalmente, ella se enamora del nómada Roux (Johnny Depp) y se gana la confianza de la gente y, como consecuencia, varios de ellos participan en la preparación de los finos chocolates en la cocina de Rocher.  Luego, organiza un festival del chocolate como parte de las festividades católicas. Esta comedia romántica se basa en la novela homónima de la escritora inglesa Joanne Harris publicada en 1999.
En tanto, el drama biográfico Julie and Julia (Estados Unidos, 2009) de la norteamericana Nora Ephron se concentra en la hazaña y gran desafío de la joven cocinera Julie Powell (Amy Adams): Preparar en un año los 524 platillos de la cocina francesa incluidos en el libro Mastering the Art of French Cooking (1961) de la estadounidense Julia Child (Meryl Streep), quien ofreció sus recetas por la televisión estadounidense durante la década de los sesenta. Mientras la joven cocinera Julie escribe en su Blog sobre el éxito de sus recetas, su fiel esposo Eric Powell (Chris Messina) prueba y disfruta estos platillos franceses. En sí, este filme muestra otra dimensión de la cocina durante el siglo XXI: Los “Bloggers” de la cocina en la red informática o Internet y su impacto entre las masas.
Como puede verse, estos cuatro filmes incluyen en su trama deliciosos alimentos propios de la cultura y costumbres de sus personajes y escenas detalladas en la cocina y en el comedor, donde los cocineros y comensales manipulan y disfrutan de estas comidas de gran jerarquía culinaria. Otras películas destacan por la inclusión del proceso de preparar y servir los alimentos a la mesa y las reacciones de alto placer de los comensales. Entre estos filmes, pueden mencionarse las siguientes cuatro: 1) La Grande Bouffe / La Gran Comilona (Italia, 1973) del italiano Marco Ferreri con Marcello Mastroianni, Michel Piccoli, Philippe Noiret y Hugo Tognazzi; 2) Tampopo (Japón, 1985) de Juzo Itami; 3) The Ramen Girl (Estados Unidos / Japón, 2008 ) de Robert Allan Ackerman con Brittany Murphy; 4) No Reservations (Estados Unidos, 2007) de Scott Hicks con Catherine Zeta-Jones y Aaron Eckhart,  entre otras.
La buena cocina y los buenos alimentos también son parte importante de programas de la televisión privada y pública de varios países. Uno puede citar los programas de cocina en la televisión norteamericana y mexicana y recordar el talento de los cocineros compartiendo la preparación minuciosa y delicada de sabrosos platillos en sus programas semanales. Para mí, era fascinante escuchar a la bella y dulce Rachael Ray repartiendo consejos sobre cómo comer bien y rico y con poco dinero en su entretenido y práctico programa $40 Dollars at Day (2002—) y reír y aprender con las recetas del simpático Emeril Lagasse pronunciando sus frases de “Bam! Bam!” cuando salpicaba de sal y pimienta sus sabrosos guisos en Emeril Live (1997—). Ambos programas son muy famosos en la televisión de los Estados Unidos, desde finales del siglo XX hasta la fecha. 
En México, escuché la sabiduría culinaria del experto en comida mexicana Gerardo Vázquez y contemplé con placer estético la gran cocina repleta de ollas de barro, de vasijas de cobre y de otros grandes utensilios propios de la artesanía nacional en el célebre programa del buen Yuri de Gortari transmitido en Once TV México. En el Canal 22, el escritor Pedro Ángel Palau presenta a los espectadores el placer de Los alimentos terrenales con una buena discusión sobre un libro publicado en español. Han aparecido en este programa los escritores Alejandro de la Rosa, Benito Taibo, Alberto Ruy Sánchez, entre otros. La buena mesa combina entonces libros y alimentos y bebidas exquisitos en este gran programa conducido por el destacado escritor del grupo del Crack.
Los gentiles lectores pueden consultar en mi Blog los siguientes dos artículos sobre cocina mexicana:
1.    “La cocina mexicana es compleja y sofisticada’”: El Chef Gerardo Vázquez en Conversando con Cristina”, el cual fue publicada el jueves 18 de julio de 2013 y puede ser consultado en la siguiente conexión:
2.    “Yuri de Gortari, El caballero de la Cocina en Tu Cocina por Once TV México”, el cual apareció a la luz pública el martes 12 de noviembre de 2013 y puede ser leído en la siguiente liga:

La gente puede pensar en una buena comida en paz o en varias sesiones culinarias o en fiestas campiranas o urbanas, sentados a la mesa con sus seres queridos. Puede reconstruir las relaciones familiares y de amistad o fundamentar buenos negocios o hasta imaginar libros o pinturas. ¿Cuáles alimentos mexicanos traen a la memoria momentos de supremo placer, recuerdos positivos de una fiesta, la exquisita receta de un cocinero o cocinera o algunos rasgos de la personalidad de un amigo o pariente?
La comida y la bebida son esenciales para alimentarse bien, para socializar con otras personas propias o extrañas, para comunicar amor y para construir y preservar la cultura regional o nacional. Fundamentalmente, México cuenta con una de las cinco mejores comidas del mundo y tiene cinco regiones con platillos típicos: Norte, centro, sur, Golfo de México, Península de Yucatán o sureste. Con este contexto geográfico tan rico en una nación con más de ciento veinticinco millones de habitantes, ¿cuáles comidas y bebidas pueden ser las mejores para cada persona, según su experiencia personal? ¿Cuáles pueden evocar recuerdos gratos? 
El cine evoca la importancia del placer de la comida en la vida humana por su alta visualidad. Algunas veces, una película evoca los tiempos en que se ha disfrutado mejor la comida. Las fiestas mexicanas o las tranquilas comidas del hogar aportan también este placer de los buenos alimentos. Mi memoria olfativa y degustativa habla:
Los aromas y sonidos de cazuelas vienen a mi memoria desde la cocina de mi madre o mi abuela; los colores, formas y volúmenes de ollas, platos y tazas aparecen ante mis ojos; y el bullicio de mis padres y mis hermanos se observa en mis recuerdos. . .         
Cuando recuerdo las cervezas, acuden a mi mente el dorado líquido solar y la espuma marina, los juegos de futbol y el domino y la música del bienamado Javier Solís y mi bolígrafo apio de tinta verde y mi papel tortilla de maíz blanco escriben y registran y entonces navegan las palabras que brotan de mi imaginación y mi memoria, para llenarse de nostalgia y me trasladan a la sobremesa en la casa paterna. . .
Cuando recuerdo el vino, se derrama su cuerpo voluptuoso en mis ojos, sus sabores deliciosos y sensuales en el paladar y el corazón, huesos y nervios se derriten cuando el cuerpo de la amada emerge pleno de belleza, con sus labios carnosos y la mirada luminosa. . .
Cuando evoco el café, los vapores de la mañana y el aroma penetrante pasan por mi nariz para pintarme toda la belleza de la mañana y del sol de madrugada, y emergen las lecturas de mis libros de poemas y las novelas que en que he viajado sentado frente a una ventana rebosante de café mientras miro a rato la calle y el paisaje y bebo ese precioso liquido nocturnal, azabache, en una blanca taza o en un jarro de algún café amado y visitado con frecuencia y sus hervores y aromas despiertan mi mente y mi alma a la plena belleza de las palabras sembradas como plantitas de maíz mexicano sobre las blancas páginas. Entonces, las palabras se elevan y corren envueltas en el aroma del café y mi mano escribe notas de nostalgia y sabor. . .  
          Cuando evoco los deliciosos panes de la bondad, aparecen en mi memoria juguetes de belleza blanda, esculturas de harina y color y sabor, joyas de colores vivos exhibidas en charolas de metal sobre estantes, aparadores de cristal de antiguas panaderías que muestran sus formas y volúmenes para la mirada golosa de los niños y los adultos y entonces salta mi corazón niño como un pez nadando en las aguas de un lago, para morder un trozo de artesanía de sabor y olor y vuelvo a “ser tan bueno como el pan”, como dice la vieja frase que usaban los buenos mexicanos de antes.
     Las bondades y placeres de los alimentos están en toda mi vida. Los he disfrutado con mi familia, mis amigos y mis amadas. También, he explorado algunos platillos sabrosos de las comidas alemana, árabe, argentina, brasileña, cubana, china, española, griega, guatemalteca, hindú, italiana, japonesa, peruana y salvadoreña, hasta donde mi memoria recuerda.
   Sin embargo, la comida mexicana ha poblado mi cuerpo y mi mente de emociones, placeres y recuerdos casi toda mi vida. No he disfrutado a plenitud y con gran experiencia culinaria de los alimentos de las cinco grandes regiones de México. Más bien, mis vivencias están ubicadas en Chihuahua, mi ciudad natal. Entonces, he probado sopas, guisos y postres sencillos y bebidas que han significado grandes placeres físicos y espirituales.
 Con este básico repertorio culinario, detallo algunos de los “buenos alimentos” que han llenado mi vida de luz, placer, memoria, lenguaje. La mayor parte de los guisos y sopas que cito llevan obviamente ajo, cebolla, chile y algún tipo de especias, ya sea pimienta, comino o alguna otra.
  Ante todo, disfruté estas comidas mexicanas en Chihuahua. Cuando viví en los Estados Unidos, buscaba en los supermercados la sección de alimentos mexicanos para cocinar en mi casa estas comidas. Especialmente, encontré muchos ingredientes y productos mexicanos en el Suroeste de los Estados Unidos: Texas, Nuevo México, Arizona y California.
          He aquí un breve recuento de mi sencilla experiencia como comensal y como ocasional cocinero en mi estado natal y una simple lista con estos manjares, postres y bebidas:

I SOPAS Y GUISOS

1. Las enchiladas con cebolla, queso, lechuga, aguacate, pepino y crema.
2. El menudo con pozole, pata, pancita y chile colorado.
3. Los tamales de carne de puerco y chile colorado; de dulce con cacahuate, pasas, coco rallado; y de pollo con chile verde y granos de elote.
4. El mole con pollo, salsa de mole de marca y cacahuates.
5. Caldo de res con verduras, tales como papa, zanahoria, calabacita u alguna otra.
6. Tacos al pastor con cebolla, chile y piña y en tortilla de maíz.
7. Sopa de mariscos con pescado, pulpo, camarones, ostiones y calamares.
8. Pescado frito con ajo, cebolla, limón, cilantro y chile.
9. Las tripitas con ajo, cebolla y chile y en tortilla de maíz.
10. El hígado encebollado con harina y ajo y con tortilla de maíz.
11. El caldo de pollo con piernitas, zanahoria, papa, calabacita y cilantro y con tortilla de maíz.
12. Huevos estrellados con chorizo y tortilla de maíz o de harina.
13. Filete de res con cebolla, tomate, chile y papas fritas.
14. Frijoles charros con tortilla de maíz o de harina.
15. Frijoles refritos con queso y con tortilla de maíz o de harina.
16. El chile pasado con queso y cebolla con tortilla de maíz o de harina.
17. Los chacales con ajo, cebolla y torrejas de huevo con chile colorado.
18. Los chilaquiles con pollo y queso.
19. Los tacos de carne de res con cebolla, tomate y chile y con tortilla de maíz.
20. El guacamole con tortilla blanda de maíz o totopos de maíz.
21. Tacos de barbacoa con cebolla, tomate y chile y con tortilla de maíz.
22. Tostada de pollo con aguacate, tomate, chile y cebolla.
23. Chiles rellenos con queso y huevo frito.
24. Burritos de huevo frito, frijoles con queso, carne de res guisada o de pollo frito en tortilla de harina.
25. Quesadillas con queso menonita o queso ranchero en tortilla de maíz o de harina.
26. Sopas de pastas (coditos, letra, estrellitas, fideo) con salsa de tomate y cebolla.
27. Spaghetti con salsa de tomate.
28. Frijoles de la olla con quelites y cebolla.
29. Morcilla de cerdo con cebolla y cilantro y en tortilla de maíz.
30. Chicharrones de cerdo, de carne o de pella, con tortilla de maíz.

II POSTRES

1. Avena con frutas, pasas y canela.
2. Capirotada hecha con pan tostado disuelto en agua con azúcar morena, queso, pasas, cacahuate, coco rallado, canela, grageas y canela.
3. Arroz con leche, pasas y canela entera.
4. Ate de membrillo.
5. Natilla de arroz con canela.
6. Buñuelos espolvoreados con azúcar y canela.
7. Jamoncillo casero.
       
      Esencialmente, el pan mexicano es una clase exquisita de postre y merece una atención especial. Un vaso de leche fría o de espumoso chocolate o una taza de café caliente combinan con los aromas y los sabores del buen pan de los buenos panaderos. En especial, recuerdo estos panes de mi infancia:

8. Galletas de harinilla hecha con maíz molido y azúcar o miel.
9. Pan de levadura.
10. Borrachos.
11. Esponjas o conchas de vainilla o chocolate.
12. Polvorones.
13. Herraduras.
14. Rancheras.
15. Cuernitos.
16. Pan de muerto.
17. Duraznos o besos.
18. Churros rellenos de chocolate o jamoncillo.
19. Panes franceses o blancos.
20. Pastelitos.
21. Bizcochos caseros o para bodas.

III BEBIDAS

1. Tesgüino hecho con maíz o garbanzo añejados.
2. Horchata de arroz con canela y miel o azúcar morena.
3. Pinole con leche.
4. Tepache hecho con cáscara de piña añejada.
5. Atole de maíz con piloncillo.
6. Agua de jamaica.
7. Limonada.
8. Agua de sandía.
9. Agua de melón.
10. Agua de granada.
11. Agua de guanábana.
12. Agua de guayaba.
13. Chocolate hecho con barra y caliente.
14. Malteada de chocolate en polvo.
         
      Algunas bebidas espirituosas ocupan un lugar central en las comidas mexicanas. De este modo, las cervezas y los vinos han sido muy importantes en mi vida. Asimismo, los cafés me hacen sentir la delicia de los postres y hasta el hondo placer del alma, por las conversaciones y la sobremesa. Disfruté sobre todo estas bebidas:

15. Cerveza Bohemia.
16. Cerveza Negra Modelo.
17. Cerveza Superior.
18. Cerveza Carta Blanca.
19. Cerveza Modelo Especial.
20. Cerveza Dos Equis Amber.
21. Cerveza Victoria.
22. Cerveza Corona de barrilito.
23. Cerveza Dos Equis Lager.
24. Café Combate tipo caracolillo.
25. Café Combate tipo altura.
26. Café Combate especial.
27. Vino tinto Calafia.
28. Vino blanco Calafia.
29. Vino tinto Los Reyes.
30. Vino blanco Los Reyes.

  
    En la “Película de mi Vida”, estas sencillas comidas y bebidas alimentaron mi cuerpo, mi alma y mi imaginación. Sobre todo, me hicieron sentir el amor de mi familia, mis amigos y mis amadas. Por eso, agradezco a Dios estas bondades de la vida humana en mi tiempo. Fundamentalmente, todos estos “buenos alimentos” me brindaron a plenitud la belleza de la vida. 

jueves, 23 de marzo de 2017

LOS TARAHUMARAS DE CHIHUAHUA: MEXICANOS DE RAIZ PROFUNDA

LOS TARAHUMARAS DE CHIHUAHUA: MEXICANOS DE RAÍZ PROFUNDA




ÓSCAR ROBLES



1


          Un hombre de lentes y gorra de beisbol paga cinco pesos por un mazapán grande a una niña de vestido colorido. Morena, tierna y tarahumara, tendrá cinco o seis años. Trabaja la pequeña en el crucero de las avenidas Politécnico Nacional y de la Juventud, como tantas mujeres adultas y niñas de esta ancestral etnia mexicana de Chihuahua. Los tarahumaras laboran arduamente en la capital del Estado en el comercio ambulante.
El dulce y terroso mazapán está envuelto en un transparente y fino celofán con la tradicional rosa de color rosa como moño de regalo. El mazapán es un dulce muy popular en estas tierras y muy sabroso por su masa de cacahuate y sus intensos azucares.
La pequeña rarámuri, avecilla ligera, recorre la acera mirando a los conductores de carro mientras el viento arrecia. Trae en sus manecillas la caja blanca con los tesoros del paladar y la tapa amarilla en la base. Los mazapanes aguardan en el árbol para ser cortados como frutos.
         

2


 Dos niños hablan rarámuri entre sí y la niña carga en su regazo otra caja de mazapanes. Están sentados plácidamente junto al muro de concreto de la Avenida de la Juventud, en el cruce con la Politécnico Nacional. La niña ofrece la caja repleta de mazapanes a los transeúntes que van a cruzar la inmensa avenida. En tanto, el niño de seis o siete años de edad mira a la gente con su cara sucia y morena, con sus ojos de gracia infantil, ojos negros de dulce corazoncillo.
          La niña permanece acurrucada sobre el duro cerco como paloma e inclina la cabeza. Tendrá ocho o nueve años de edad. Descansan en el lado sur de la Avenida la Juventud. Alguien les habla en español y no contestan, pero la niña levanta la caja blanca de mazapanes redondos con la rosa con hojitas plasmada en el celofán.
Se ven como nuevos en la tradicional vendimia citadina, como recién venidos de la Sierra Tarahumara, ese vientre materno lleno de bosques, cañones, ríos y cascadas, ese vientre de donde vienen todos ellos. Los dos pequeños parecen neófitos en el dulce arte de vender dulces con su silencio moreno y su civilizado comercio del alimento, entre el duro cemento y el oscuro pavimento.
          El trabajo es duro para estos niños indígenas, pero es la escuela de su vida, la escuela de la sobrevivencia, la escuela de trabajo. Desde muy pequeños, sus padres los ensenan en las calles de la ciudad capital.
         
3

A lo lejos, dos mujeres tarahumaras lucen como flores de la sierra, con sus vestidos naranja y amarillo, fuego de belleza ardiendo en sus telas. Caminan en el crucero del Bulevar Ortiz Mena y la Avenida Politécnico Nacional. Sus elegantes vestidos son fuego puro de belleza pura, lindos lienzos espontáneos en plena calle, pinturas vivas y de colores muy vivos, intensamente bañados por el dorado sol de la ciudad norteña.
Una pequeñita rondaba sobre la banqueta, libre y retozona, esperando a las dos mujeres indígenas, con su vestido rosa, mazapancito dulce.


4


          Se refugian en los cruceros de las calles y avenidas, aguardan los vehículos y les ofrecen mazapanes y chocolates, les ofrecen una vendimia dulce para los días amargos de la ciudad amarga; permanecen de pie junto al semáforo bajo el sol incandescente y voraz o sentados bajo la sombra de un árbol. En los días más difíciles, piden el “kórima” rarámuri y comunitario, la ayuda bondadosa entre prójimos bajo la bendición de Dios, unas monedas para sobrevivir a la pobreza de la ciudad capital.


5


Un puesto de artesanías en pleno Centro Histórico; sobre la mesa, el delicioso pinole de maíz molido, oro de sabor y alimento, unas figuras indígenas talladas con troncos de árbol, unos cuadros relieves con escenas de los nacimientos cristianos con indios rarámuris como personajes, unas rústicas lagartijas de corteza vegetal, unos collares, hierbas medicinales en bolsitas de plástico. . . Los comerciantes tarahumaras, emprendedores, hombres y mujeres en el Pasaje Victoria de la ciudad de Chihuahua.


6


          Un hombre toca a la puerta del flamante negocio de elegantes y finos vestidos de novia. Se encuentra ubicado en la Avenida Cuauhtémoc, en una casa de dos pisos de color amarillo claro, terraza arriba y finas tallas de cantera en los dinteles y las jambas de puertas y ventanas.
          Al poco rato, aparece una mujer en la puerta principal y le dice que el negocio no está abierto. El rostro moreno luce amable y su sonrisa blanca. Se va caminando con su vestido tarahumara a seguir con su trabajo en el interior del gran negocio de vestidos de boda.


7


          Bajan por los parques de la colonia Quintas del Sol, jóvenes y hermosas y limpias, con sus cabelleras relumbrosas. Es de tarde y parece que ellas han terminado de laborar como empleadas domésticas de las casas de dicha colonia de clase alta.
          Parecen modelos todas ellas, muchachas sensuales: Sus vestidos de telas de intensos colores palpitan llenos de vida entre las calles aledañas a los parques. Sus olanes se mueven al ritmo de su alegre caminata, de sus risas frescas como el agua.
          Caminan exhibiendo con belleza y elegancia sus vestidos tarahumaras, rumbo a la parada de los camiones en el Bulevar Ortiz Mena. Son las jóvenes mujeres rarámuris con sus rumores de vida honesta.


8


Un costal con hierbas tendido sobre la acera, una cajita de dulce y chocolate en sus manos morenas, una canasta de semillas de calabaza tostadas: La vendimia de la sobrevivencia en las calles del Centro Histórico . . .
Allá, en el Pasaje Victoria, la anciana abuela con vestido largo y su diadema de telas y sus hierbanises, laureles y hierbas de la víbora; acá, en la calle Libertad, las madres tejiendo los vestidos de la familia y las telas y canastos de palma mientras venden su mercancía dulce; acullá, en la Plaza de Armas, los niñitos dulces y tiernos como pajarillos. . . Por todos lados, van los tarahumaras sembrando su civilidad callada en la ciudad de Chihuahua, su resistencia, su paz, su bonhomía, su auténtica mexicanidad de raíz profunda.
          Trabajan, aman, sobreviven desde hace siglos.
Varios ya estudian en las universidades y tecnológicos del Estado de Chihuahua.


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