FRASE SIMPÁTICA DE NIÑOS SOBRE LAS MENTIRAS
Vamos a jugar "de a mentiritas", decían los niños chihuahuenses durante las décadas de los sesenta y setenta en los barrios de la capital del Estado Grande.
Era una expresión verbal de modo que designaba, por un sencillo acuerdo grupal, la condición de efectuar un acto o varias acciones de manera lúdica, ficcional o fantástica.
Esos pequeños infantes estaban influidos por las historietas mexicanas y estadounidenses y las series de vaqueros como "Bonanza" o "El Gran Chaparral" y de ciencia ficción como "Perdidos en el espacio" y "El túnel del tiempo", las cuales eran exhibidas regularmente por los canales de la televisión mexicana.
"Vamos a jugar a los bandidos" acordaban democráticamente. "Vamos a jugar a las luchas", planeaban en grupo.
Ahora, en el siglo XXI, millones de adultos mienten y engañan y llenan de mentiras las redes sociales en los medios electrónicos.
Mienten diaria, individual o grupalmente los políticos, los empresarios, gente famosa de los espectáculos, voceros de instituciones y numerosos ciudadanos comunes, ya sea por insulto, ira, codicia, venganza u otros motivos pasionales y negativos.
Toda esa gente ya mayor ejerce la democracia y la libertad de expresión, pero muchas veces no prueban y comprueban los hechos y las acusaciones ante instituciones o jueces respetables.
La mentira, el engaño y la maledicencia son, pues, instintivos y sumamente pasionales en las redes sociales de los medios digitales. Esos millones de adultos no expresan "mentiritas" ni juegan ni hacen sencillos acuerdos de grupo.
En suma, los mensajes de esas personas mayores de edad representan actos individuales y autoritarios: "Mentirotas" grandes emitidas por adultos de manera impune. Urge legislar sobre el uso correcto de esas redes sociales.
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