viernes, 23 de mayo de 2014

LOS AZTECAS EN "ANTROPOLOGICAS": TIEMPO, MONOLITOS Y "FLOR Y CANTO"

LOS AZTECAS EN ANTROPOLÓGICASTIEMPO, MONOLITOS Y FLOR Y CANTO

ÓSCAR ROBLES

         El concepto de tiempo de los aztecas basado en los soles, seis monolitos mexicas fundamentales y el hermosísimo y profundo concepto filosófico de Flor y canto, fueron algunos de los temas esenciales discutidos por los expertos de Antropológicas (ONCE TV MÉXICO, mayo 1, 2014, 8:00-9:00 p.m., Tiempo del Centro de México).
       Primeramente, el tiempo se basa en los soles entre los antiguos mexicas y en la idea de que hay cuatro postes en el mundo, uno por cada dirección (norte, sur, este, oeste). Los postes se regían por el sol, según los aztecas. En especial, los aztecas vivían en el periodo de tiempo del llamado “Quinto Sol”, según su mitología, comentan los expertos de dicho programa del Canal Once del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
       En segundo lugar, los antropólogos mexicanos Eduardo Matos y Leobardo López analizaron minuciosamente seis monolitos claves de los aztecas, para descifrar la información mítica que contienen, en su destacado libro Esculturas Monumentales de los Mexicas. Algunos de estos monolitos esenciales son la famosa Piedra del Sol; el de la diosa Coyolxauhqui, la diosa de la luna e hija de Coatlicue; el del dios Huitzilopochtli y otros más.
      Finalmente, Flor y canto significa la belleza, la verdad y otras ideas filosóficas más en la cultura mexica, según expone el conocido y famoso historiador mexicano Miguel León Portilla en su libro sobre la filosofía de los aztecas, según el brillante programa del canal del IPN. Portilla sostiene que la filosofía mexica es más poética, como la filosofía del griego Platón, del danés Sören Kierkegaard y del francés Henri Bergson, y no se caracteriza tanto por los aspectos racionales como el pensamiento del francés René Descartes o de los alemanes Friedrich Hegel y Emmanuel Kant. Asimismo, Portilla narra con repulida memoria un diálogo clave en nahua, con su traducción al español, entre diversos personajes indígenas que se turnan para definir de diversas maneras el original concepto de Flor y canto: Además de belleza y verdad, es la esencia de la vida, la creación y la cosa más importante de la vida. En particular, esta fundamental idea filosófica de los mexicas forma parte importante en algunos poemas del poeta y rey  de Texcoco Nezahualcóyotl, escritos originalmente en idioma náhuatl. Esta idea funciona localmente en algunos poemas como metáforas y símbolos.
     Antropológicas de ONCE TV MÉXICO es un programa estrella, un programa clave en todos los medios de comunicación masiva de México, un programa que todos los mexicanos necesitan ver para entender mejor su cultura y sentir orgullo de su identidad nacional. Este programa difunde aspectos etnográficos y antropológicos de México y, desde luego, la historia de dicho país durante las Épocas Prehispánica, Colonial, Moderna y Contemporánea. Por ejemplo, se han explorado y discutido las aportaciones culturales de los Mayas, los Olmecas, los misioneros españoles, el llamado Renacimiento Mexicano surgido en la etapa posrevolucionaria y otros tópicos trascendentes. Es una verdadera delicia aprender tantos conceptos y datos con los historiadores y antropólogos que participan en dicho programa cultural y en la comodidad de tu propio hogar.

martes, 20 de mayo de 2014

EMMANUEL CARBALLO EN "HISTORIAS DE VIDA" DE "ONCE TV MEXICO": EL CRITICO LITERARIO DURO Y BIEN FUNDAMENTADO

EMMANUEL CARBALLO EN HISTORIAS DE VIDA DE ONCE TV MÉXICOEL CRÍTICO LITERARIO DURO Y BIEN FUNDAMENTADO

ÓSCAR ROBLES

         El mexicano Emmanuel Carballo es uno de los críticos de la literatura mexicana más destacados en el siglo XX. Es un crítico fundamental para México, especialmente entre 1950 y 1970. Encarna la figura del crítico agudo, bien fundamentado, original, polémico, pero a veces un tanto acerbo: Es, en suma, un crítico duro, pero sustancioso. Éstos son los atributos principales de Carballo, según Historias de vida (ONCE TV MÉXICO, abril 30, 7:30-8:00 p.m., Tiempo del Centro de México).
         En especial, Carballo destaca con su libro Protagonistas de la literatura mexicana (1965, 1986), libro original y seminal que combina crítica literaria y entrevista con los escritores mexicanos claves del siglo XX hasta la fecha de aparición de dicho libro. Algunos de estos escritores incluidos en dicho libro son José Vasconcelos (1881-1959), Martín Luis Guzmán (1887-1976), Nellie Campobello (1900-1986), Juan José Arreola (1918-2001), Juan Rulfo (1917-1986), Elena Garro  ( 1920-1998) y Rosario Castellanos (1925-1974).
         Además, Carballo fundó la editorial Diógenes con sus propios fondos económicos y publicó obras importantes en dicha editorial, tales como la novela El mundo alucinante (1969) del cubano Reinaldo Arenas (1943-1990), algunas novelas del uruguayo Mario Benedetti (1920-2009), obras del mexicano Carlos Monsiváis (1938-2010), de acuerdo al brillante programa biográfico del Canal Once del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Estos escritores son ahora figuras señeras de la literatura hispanoamericana contemporánea.  
         En sus inicios, Carballo fue orientado literariamente por los mexicanos José Vasconcelos y Alfonso Reyes (1889-1959), miembros del famoso Ateneo de la Juventud, y por el poeta mexicano Alí Chumacero (1918-2010). Carballo era un duro crítico literario, pero siempre fundamentaba muy bien sus escritos con argumentos concretos y sólidos, según declara el escritor mexicano Marco Antonio Campos (1949—) en dicho programa televisivo.
         Carballo estuvo obsesionado desde sus inicios como critico literario por la obra narrativa y la figura del escritor británico D. H. Lawrence (1885-1930) por los temas cimeros del amor y del sexo y por la búsqueda constante de tener experiencias con mujeres bellas y jóvenes en la vida. En una de sus presentaciones públicas, Carballo conoció precisamente a la escritora mexicana Beatriz Espejo (1939—), con la cual entabló una larga y creativa amistad literaria. Carballo recibió importantes premios literarios. Entre ellos, se cuenta el prestigioso Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura en 2006.
         Historias de vida es uno de los programas estelares de ONCE TV MÉXICO. En general, son reportajes biográficos sobre importantes figuras de la cultura mexicana contemporánea, especialmente de las artes plásticas, de la literatura y del cine. Su estructura se basa en sumarios biográficos con narradores que usan voces en “off” y con sustanciales entrevistas con personalidades que conocieron la obra y la vida de dichas figuras mexicanas. Por ejemplo, en Historias de vida se han abordado las biografías del poeta Jaime Sabines (1926-1998), del pintor José Luis Cuevas (1934—) y de la actriz Yolanda Montes, alias Tongolele (1932—), entre otros más.
         Con Historias de vida, el Canal Once demuestra que hay que difundir y exaltar ante todo a las grandes figuras y a los grandes productos de la cultura mexicana frente a los nocivos y perniciosos subproductos culturales y a las bárbaras y perniciosas “anticulturas” que se han generado en la sociedad mexicana en los últimos quince años especialmente.
Sin duda, ONCE TV MÉXICO es televisión pública y televisión cultural de primer mundo, dentro del esquema de una nación en vías de desarrollo, la cual enfrenta serios problemas propios del tercer mundo. El Canal Once es el canal estrella de toda la televisión mexicana y es el mejor canal de la televisión pública en todo Latinoamérica, según declaró la periodista mexicana Adriana Cañedo en una emisión de dicho canal del IPN para celebrar el quincuagésimo quinto aniversario de la fundación de dicho canal de televisión.
         Hay que ver mejor televisión, hay que ver el Canal Once, para neutralizar los abundantes mensajes de la televisión privada, basados principalmente en la promoción constante del excesivo entretenimiento y del extremo consumismo. 

domingo, 18 de mayo de 2014

FOTOS Y VIDEO DE LOS CORAS DEL ALTO NAYAR EN EL MUSEO CASA CHIHUAHUA: LA SINCRETICA TRADICION CATOLICA DE SEMANA SANTA

FOTOS Y VIDEO DE LOS CORAS DEL ALTO NAYAR EN EL MUSEO CASA CHIHUAHUA: LA  SINCRÉTICA TRADICIÓN CATÓLICA DE SEMANA SANTA

ÓSCAR ROBLES

         Coras del Nayar. Imágenes de una herencia ancestral del arqueólogo Raúl Barrera se compone de veintiocho fotos y un video exhibidos en el Museo Casa Chihuahua de la ciudad de Chihuahua. Fotos y video muestran escenas de las festividades religiosas de los indios coras, vestidos con sus coloridos vestidos regionales de algodón justo cuando celebran la Semana Santa según el rito católico. Junto a las fotos, aparecen algunos tableros con abundante y precisa información cultural, etnográfica, geográfica e histórica. Esta trascendente e histórica celebración religiosa ocurre precisamente en la región de la Cora Alta del estado de Nayarit. Esta exposición es un importante referente indígena mexicano para los chihuahuenses, pues dentro del estado de Chihuahua existe también la famosa celebración de Semana Santa de los tarahumaras o rarámuris, la cual ha tenido trascendencia nacional e internacional desde el siglo XX hasta la fecha.
         En estos documentos visuales, hay escenas de fiesta, de descanso, de comida y de contemplación. Los hombres aparecen con pinturas en los torsos, brazos, piernas y rostros, pues son los protagonistas de la celebración, y las mujeres presencian los actos, vestidas con sus trajes típicos. En las procesiones participan personajes identificados con las pinturas en el cuerpo y con vestimentas especiales.
       En el video, el público puede observar el interesante sincretismo religioso que funde lo católico con lo indígena de la región serrana del estado de Nayarit. Asimismo, se ve el espíritu comunitario, ya que todos cooperan con alimentos que colocan en diversas vasijas y luego los distribuyen entre todos los participantes del pueblo.
  La Semana Santa es un rito católico con grandes implicaciones morales y metafísicas y con hondas conexiones con la agricultura y con la naturaleza. La Semana Santa entre los coras tiene algunas variantes propias de estos grupos indígenas mexicanos del Occidente. Según un cartel, los coras piensan que “el mal pone en riesgo la armonía cósmica”. En particular, esta fiesta católica se relaciona con “el ciclo agrícola del maíz, con el advenimiento de las lluvias, con la renovación de la vegetación y con el renacimiento de la vida”, según el mismo cartel colocado en el sótano del citado museo. En general, esta celebración representa “la persecución y muerte del Cristo Niño o Cristo Sol” durante la llamada Judea, lo cual implica un gran sincretismo entre la divinidad cristiana y el culto a los astros.  Esta fiesta culmina en el Sábado de Gloria. En consecuencia, “los demonios se autodestruyen, regresando al río de donde partieron al inicio de la ceremonia”, explica el mencionado cartel. En las imágenes visuales, aparecen algunas escenas en un río.  
          En las fotos se observan batallas entre guerreros que disputan teatralmente con palos, dentro de una danza guerrera ritual; carreras; procesiones con una enorme cruz de madera, a pie y en caballo; la contemplación del pueblo como mudo testigo de los rituales religiosos tan populares en sus pueblos, especialmente por parte de las mujeres. Hay dos fotos en particular que exponen el rito cultural y religioso y, a la vez, tiene un gran valor estético por los encuadres, por la disposición de objetos y personas y por la captación armónica de la luz y la sombra:
En la primera foto, tres personas se encuentran frente a un alto y viejo muro blanquecino, custodiando una enorme cruz de madera, la cual está cubierta con unas telas de color azul. La cruz descansa precisamente sobre un rústico petate de palma donde están varias velas de cera, algunas hierbas y vasijas. El enorme muro pintado de cal destaca en medio de todas las imágenes, pues tiene algunas descarapeladas y, al mismo tiempo, realza con majestuosidad y originalidad la presencia de los indígenas y de los objetos religiosos y domésticos, como si esas personas, la cruz y el petate fueran un mero relieve de la enorme pared blanca. El conjunto es como una obra de arquitectura. En la segunda, el escenario son las ruinas de la iglesia de Santa Teresa de Nayar, la cual se encuentra totalmente destechada por los efectos del abandono y del tiempo, con el hermoso retablo de cantera al fondo. En medio de este espacio de tierra, cinco niños combaten con sables de palo, vestidos con indumentaria tradicional, como una manera de celebrar la Semana Santa, de repetir el ritual con luchas cuerpo a cuerpo, aun entre las nuevas generaciones de coras. El enorme espacio interior está dominado por el suelo de tierra, lo cual subraya el ambiente primitivo y un tanto desolado, y, en especial, los muros de piedra y el retablo de cantera remarcan la pervivencia material del pasado cristiano, el escenario ruinoso donde sobrevive la fiesta cultural.
En suma, las fotos, el video y los cuatro o cinco carteles colocados en las paredes del sótano trazan un completo y bien informado panorama visual y escrito de una interesante, comunitaria y simbólica fiesta religiosa sincrética, dentro de uno de los pueblos propios del Occidente de México: Los Coras de la sierra de Nayarit. Esta tradición cultural y religiosa tiene un alto contenido arqueológico, cultural, etnográfico e histórico para los profesionales de las materias apropiadas y para todos los mexicanos en general.
De esta manera, el arqueólogo Barrera y el Museo Casa Chihuahua difunden una tradición cultural aparentemente marginal, propia de los indígenas mexicanos, una gran tradición en que pueden verse los efectos de la cristianización llevada a cabo desde la Época Colonial y los efectos del tiempo. Todos estos documentos exhibidos son una forma de memoria cultural y de hondo nacionalismo, ya que esta celebración de la Semana Santa en la Alta Cora de Nayarit muestra varias costumbres (vestimenta, comida, rituales religiosos) y, especialmente, toda una visión de mundo de los indígenas. Esta visión de mundo es sincrética y está  ligada a la agricultura, a la naturaleza y a la religión católica.
La exhibición de estos documentos arqueológicos y etnográficos estará vigente entre abril y junio de 2014 en el Museo Casa Chihuahua. El espectador local, tanto el avezado en la materia como el público en general, puede comparar y contrastar esta tradición indígena propia de la sierra de Nayarit con la también importante celebración de la Semana Santa en la Sierra Tarahumara del estado de Chihuahua, para enriquecer su propio legado cultural en torno al tradicionalmente llamado “México profundo”: El México indígena, a la luz del siglo XXI.
Los gentiles lectores pueden consultar otros datos sobre estas fotos de los Coras de Nayarit en el siguiente sitio de Internet: www.casachihuahua.org.mx/Expos/casa_expos_realizados.php?2014.


"ALEBRIJES" EN EL MUSEO CASA CHIHUAHUA: BELLEZA Y FANTASIA DE ARTISTAS OAXAQUENOS

ALEBRIJES EN EL MUSEO CASA CHIHUAHUA:
BELLEZA Y FANTASÍA DE ARTISTAS OAXAQUEÑOS

ÓSCAR ROBLES

“Obras maestras de Jacobo y María Ángeles” son alebrijes propios de la cultura zapoteca, esculturas de animales de colorido fantástico e inverosímil, pero con un perfecto trazo naturalista. En general, estas esculturas de los Ángeles se basan en figuras animales con forma realista, pero con intensos y variados colores distribuidos en forma de lienzos, tapices o tejidos que muestran incrustaciones de figuras geométricas y prodigiosas líneas dentro del cuerpo de los animales. Estos perfectos tejidos convierten al animal en una figura fantástica de fascinante belleza. Esta brillante exposición artesanal y artística se expone en el Museo Casa Chihuahua de la ciudad de Chihuahua, desde el 21 de marzo al 23 de junio de 2014. Los dos artistas son nativos del estado de Oaxaca.
Las “obras maestras” de los Ángeles son alrededor de cuarenta originales creaciones talladas en trozos de la madera del árbol copal macho propio del estado de Oaxaca y pintadas con pigmentos vegetales. Bajo la perspectiva artística de estos dos oaxaqueños, estas figuras animales o alebrijes adquieren resonancias líricas, creativas, fantásticas, mitológicas y, en algunos casos, hasta humorísticas. El “alebrije” es una obra de arte y de artesanía creada por el artesano mexicano Pedro Linares López en 1936. En general, es una figura animal fantástica, a veces monstruosa o demoniaca, pintada en diversos colores vivos e intensos y de varias formas. En Oaxaca, los alebrijes son una poderosa y creativa artesanía y un gran arte escultórico, con hondas raíces en la cultura prehispánica y con impactantes expresiones de arte contemporáneo. Los alebrijes entroncan en cierta forma con el poderoso “bestiario pictórico” de las pinturas y esculturas de otro artista oaxaqueño, Francisco Toledo, uno de los grandes pintores mexicanos del siglo XX. Los animales tienen, pues, un alto significado en la cultura oaxaqueña y habitan la imaginación artística de los creadores.
En un video mostrado en el museo mencionado, los espectadores pueden observar el proceso creador de los artistas en cuestión. En primer lugar, se observan las acciones de cortar y tallar los troncos en el taller de Jacobo Ángeles. En segundo lugar, se ve la forma de pigmentar las figuras con sustancias vegetales. En general, las imágenes del video van revelando algunos resultados de dicho proceso artístico y, entonces, emergen refinadas imágenes de un búho, un colibrí, una rana. Por su parte, la artista María del Carmen Mendoza explica en el mismo video sus orígenes regionales, étnicos y artísticos, profundamente ligados al sureño estado de Oaxaca.

1.  CONCEPTOS DE “ALEBRIJE”

En especial, estos alebrijes de la exposición no son monstruosos o demoniacos como las figuras animales más populares y más artesanales surgidas en la primera mitad del siglo XX, sino que manifiestan expresiones positivas y creativas de la fauna del sur mexicano, pero como una forma de creación artística muy original por parte de los esposos Ángeles. Según una descripción de la exhibición en el museo, los “alebrijes” tienen cuatro acepciones posibles dentro del arte y la artesanía mexicanos. Pueden ser 1) “seres fabulosos animalescos hechos de papel maché o de madera, sin pintura o con pintura surrealista”; 2)  “esculturas surrealistas de madera con pinturas surrealistas”; 3) “esculturas naturalistas de madera con pinturas naturalistas que retratan objetos conforme al original, muchas veces usando fotografías como base”; 4) “otras tallas de madera, en parte producidas a mano, otras producidas a máquina, fabricadas en grandes cantidades como souvenir”. En especial, las obras de María y Jacobo Ángeles responden más al modelo tres, pero los variados colores en forma de tejidos o lienzos convierten a los animales en personajes fantásticos. 

2.  LOS ZAPOTECAS: CULTURA ANCESTRAL Y CREATIVOS ARTISTAS

Los orígenes culturales de las figuras exhibidas se remontan a la cultura zapoteca propia del estado de Oaxaca, de donde son originarios los dos artistas. Los zapotecas se desarrollaron entre el año 1500 a. C. y 900 d. C. y tenían como centros culturales principales las ciudades de Monte Albán y Mitla, de acuerdo a la descripción instalada en dicho museo chihuahuense. El apogeo de los zapotecas se centra entre 250 y 150 d. C. Particularmente, los zapotecas tienen una fuerte influencia de la cultura olmeca de México y crearon numerosas piezas de artesanía y arte, tales como relieves, cerámicas policromadas, orfebrería, obras de metal, esculturas e imponentes edificios, según el resumen cultural de dicho museo.

3.  LA “TONA” O “NAHUAL”: ESPÍRITU REGENTE DE LOS HUMANOS

Los animales son muy importantes en la cultura zapoteca del estado de Oaxaca, desde el punto de vista cultural, religioso y artístico. Estos animales encarnan la “tona” de una persona. Según la tradición zapoteca, los padres y abuelos asignan un animal a cada niño, de acuerdo a la fecha de nacimiento del mismo, según declara la artista María Ángeles en un resumen de la exposición dedicado a definir el concepto de la “tona”. Estos animales son la “tona”, “nahual” o espíritu que dará nombre al recién nacido y regirá la vida del niño durante su vida. Cada día del año tiene un animal asignado en un libro o calendario zapoteca, según la artista oaxaqueña. Bajo la visión personal de los Ángeles, los animales tallados en madera y pintados son una especie de homenaje a esta tradición de la “tona” o “nahual” y, en especial, adquieren una poderosa y personal expresión artística que los hace ser “obras maestras”. En consecuencia, el papel religioso es menos importante que la función artística o estética en esta exposición.  
En especial, la famosa tradición zapoteca de la “tona” aparece en el cuento “La tona” de la colección El diosero (México, 1952) del etnógrafo y escritor mexicano Francisco Rojas González. En este cuento, aparece una variante de la “tona”, marcada por el impacto de la civilización occidental moderna encarnada en la figura de un médico que usa como medio de transporte una bicicleta en la zona rural indígena. En la trama, una partera y un médico ayudan a dar a luz a una mujer indígena. Luego, arrojan las cenizas con las que se calentó el agua para ejecutar el procedimiento médico del nacimiento del bebe, justo alrededor de la choza donde ocurre el alumbramiento. Entonces, los padres del niño dejan pasar una noche para fijar el nombre del bebe mediante la presencia espontanea de un animal en los alrededores de la casa. Al día siguiente, los padres revisan las huellas del animal que pasó sobre las cenizas regadas para escoger el nombre apropiado para el recién nacido, según la tradición indígena. Este nombre de animal debe acompañar a un nombre hispánico como nombre de pila. El final del cuento tiene humor, pues los padres del bebé descubren que las únicas huellas dejadas en la ceniza fueron precisamente las ruedas de la bicicleta usada por el doctor que asistió al parto. Entonces, el niño es bautizado con el curioso y pintoresco nombre de “Damián Bicicleta”.

4. FIGURAS ANIMALES: ESTÉTICA Y ORIGINALIDAD CREATIVA

El centro de las creaciones de María y Jacobo Ángeles son los animales, bajo el trazo naturalista, el colorido fantástico y el dinamismo del movimiento. En el Museo Casa Chihuahua se exhiben alrededor de cuarenta figuras exhibidas en vitrinas y en plataformas apropiadas. En una de las plataformas, se muestran, por ejemplo, tres piezas en el inacabado proceso de hechura, con la madera sin color, para mostrar la materia en bruto, cobrando forma y un poco de color, hasta prefigurar dos leones en un casi neutral color crema. Las figuras animales son un jaguar u océotl, un “toro rebelde”, un gato montés, un león, un águila, unos gallitos de pelea, un “coyote saludando”, numerosos colibríes o chuparrosas, un “perro mordiéndose”, un “coyote aullando”, un “oso polar”, una “rana con guitarra” [la figura más cómica y fantasiosa, como de personaje de fábula], un “dragón centella”, un “perro”, un “oso panda”, un “búho chango”, un “jaguar observando”, un “armadillo con iguana”, una “serpiente emplumada” y otras piezas más.

5.  MATERIALES Y TÉCNICAS: MADERA Y DINAMISMO

         Para crear los alebrijes oaxaqueños, los artistas y artesanos utilizan el árbol del copal, sus resinas, sus cortezas, sus ramas y su tronco. Asimismo, los pigmentos para colorear se hacen a base de corteza de árbol, de granadas, de limón, de la grana cochinilla, de flores y frutos silvestres diversos, según otro resumen de la exposición dentro del museo citado. En general, estas figuras animales son una fauna increíble, con posturas muy dinámicas que reflejan los movimientos y situaciones propias de los animales en medio de la naturaleza salvaje. Sin embargo, los originales coloridos, los geometrismos y las numerosas líneas lucen como verdaderos “lienzos”, “tapices” o “tejidos” dentro de los cuerpos animales. Esta factura artística convierte a las figuras en piezas originales, creativas y fantásticas.
Así pues, la técnica y el proceso general consiste en construir una figura animal en forma realista, algunas veces en movimiento y otros en postura estática. Después, los cuerpos animales se nutren de coloridos tejidos sobre sus músculos, cabeza y extremidades y varios de ellos contienen originales figuras geométricas. Estos tejidos son como telas o lienzos, lo cual convierte al animal en fantástico y, en algunos casos, hasta en figura mítica como el caso del perro. En suma, estos alebrijes oaxaqueños son una invención artística sumamente original, muy hermosa y refinada. Una de las piezas artísticas rebasa el nivel de mera representación naturalista y artística. El perro representa en particular al dios del inframundo o “el nivel inferior de la tierra norte de los muertos”, según explican los dos artistas. Y la serpiente es la encarnación del dios Quetzalcóatl.

6. SEIS EJEMPLOS MAESTROS Y EXCELSOS DE ALEBRIJES

En general, estas esculturas de madera colorida son piezas de gran y muy original factura artística, muy atractivos a la vista de los espectadores. Basta ver algunos de los títulos de estas “obras maestras” de los Ángeles para advertir la variedad de esta particular “fauna artística” que abarca diversos grupos o especies, tales como los mamíferos, los peces, las aves y los anfibios especialmente: “Toro reparando”, “Buitre”, “Búho”, “Conejo mimbre”, “Venado”, “Pez”, “Lobo”, “Búfalo”, “Serpiente Quetzalcóatl”, “Coyote aullando” [figura más pequeña que la imagen naturalista], “Coyote aullando”[otra figura más grande y natural, con espléndidos colores azul rey y bellísimos tejidos], “Coyote vigilando”, “Rata con caña”, “Pollita maicera”, “Oso California” y otras figuras más.
Para explicar mejor la calidad artística de estas piezas exhibidas, se describe más detalladamente el valor artístico de seis figuras animales o alebrijes en especial. Primeramente, “Coyote aullando” (83 x 81.5 x 30 cm) muestra a un coyote sedente que está aullando con la cabeza totalmente volteada hacia arriba. Tiene una cola enorme y hermosa. Su volumen corporal es dominado por un intenso azul profundo; dos patas están pintadas con un refinado azul rey y algunas líneas cafés y tejidos sinuosos con líneas y geometrismos muy bien trazados. En segundo lugar, “Armadillo con iguana” (40 x 34 x 21 cm) es impactante por su dinamismo “congelado” por la superior destreza del artista. Una verde iguana se mueve sobre el lomo de un armadillo y ambos animales parecen juguetear y se besan o se agreden mutuamente con las bocas. El armadillo luce armónicamente en su cuerpo los colores azul, café y amarillo con tejidos y geometrismos dinámicos y muy hermosos. El cuerpo del armadillo es un “laberinto” de lienzos, líneas y tapices. Figuras y formas lucen extremadamente refinadas y deliciosas como tapices orientales. En tercer lugar, “Rata con caña” (16 x 35 x 15 cm) es gracioso y dinámico también. Una rata parada en dos patas devora con su hocico un trozo de caña. Tiene una cola enorme que ondula como serpiente coralillo. Su cuerpo es de color gris y blanco y una pata es rosada y otra muestra los inverosímiles colores azul rey y azul intenso al mismo tiempo, con originales figuras geométricas en color negro. El movimiento está materialmente “cuajado” en la forma del animal y es verdaderamente prodigioso.
Otras tres figuras animales son verdaderamente admirables por su forma y por su colorido. En cuarto lugar, “León volteando” (35 x 80 x 30 cm) es una figura de un refinamiento superior. Un león está de pie y voltea hacia su lado derecho. El volumen corporal es dominado por el color amarillo, por prodigiosos tejidos lineales y geométricos de hechura tan original como la de los lienzos o tapices o telas. Sobre todo, la cabellera de la fiera es voluminosa y dentro de ella resaltan las dos orejas como dos estrellas en color aguamar. La paleta de la pierna derecha reluce unos brillantes tejidos con estrellas también de color aguamar. Como varios de los alebrijes de la exposición, el dinamismo es impresionante y vivaz y el colorido y el volumen corporal son espectaculares y muy llamativos para los espectadores. En quinto lugar, “Los colibríes en vuelo” es una pieza escultórica de dinámica y frágil belleza, es como un breve poema haikú de origen japonés. Cerca de cien colibríes multicolores flotan en el aire, atados por delgados y casi imperceptibles hilos que penden del techo, para trazar un impactante espectáculo visual como de juguetería, como en la naturaleza. Y es que el vuelo de todas las aves está atrapado y congelado por el poder del arte, por la fina sensibilidad del original artista, un frágil Ángel o Ángeles de imaginación laminada: En su color y en su forma naturalista y realista, el vuelo está vivo y vivaz, permanece para que lo admiren. Estos colibríes son la perfecta representación del fino vuelo de parvada multicolor, esa refinada y secreta “escritura” de la naturaleza que acaso son los poemas que Dios escribe, poemas cifrados e indescifrables, poemas coloridos. En resumen, la parvada se exhibe como el refinado y frágil existir de las avecillas flotando mágicamente en el aire. En sexto lugar, “Gato montés” (68 x 49 x 30 cm) es un alebrije de extrema belleza y elegancia colorida. Un gato sedente mira hacia el lado derecho con la gracia y elegancia de un gato casero domesticado. Destaca el trazo de sus colores y sus formas y tejidos de factura original: Cabeza verde turquesa, paleta de la pierna derecha en azul intenso, prominente y sinuosa cola también como serpiente y el tejido lineal y geométrico de impecable rojo bermellón muy dominante en el cuerpo del animal. Su exacta forma naturalista es preciosa, pero el volumen corporal es portador de lienzos o pinturas inventadas por la rica imaginación de su artista creador, un Ángel (es), María o Jacobo. La figura se muestra como un gato fantástico, de colección, de suprema y sedosa belleza.

7.  LOS ALEBRIJES: “FLOR Y CANTO”

¿Acaso son estos alebrijes de María y Jacobo Ángeles producto de esa filosofía estética de “flor y canto” que alimenta al arte y a la cultura mexicanos?
En el excelente programa de televisión Antropológicas, el historiador mexicano Miguel León Portilla sostiene que la filosofía de “flor y canto” de los antiguos mexicanos es muy profunda y muy hermosa y piensa que “flor y canto” significa la belleza, la verdad y la esencia de la vida, entre otras cosas. También Portilla afirma que esta filosofía de vida, belleza y poesía se proyecta en los mexicanos contemporáneos, especialmente en las obras radiantes de los numerosos artesanos y  artistas (ONCE TV MÉXICO, abril 20, 2014, 8-9 p.m., Tiempo del Centro de México). “Flor y canto” es una perfecta metáfora para resumir la visión artística de los mexicanos y para explicar por qué México es un país de abundantes artistas y, principalmente, de numerosos artistas plásticos: Escultores, pintores, artesanos.
Al ver “Obras maestras de Jacobo y María Ángeles” en el Museo Casa Chihuahua, los espectadores pueden pensar que estos alebrijes son auténtica belleza, verdad, profunda esencia: Son “flor y canto”. En general, estas figuras animales implican tradición, cultura indígena, artesanía, arte, poesía, imaginación, naturaleza, mito y arte original de sus creadores. Sobre todo, son belleza que se cristaliza en la madera del tiempo y en los lujosos colores.

ESTATUA DE SAN JUAN DIEGO EN EL SANTUARIO DE GUADALUPE DE LA CIUDAD DE CHIHUAHUA

ESTATUA DE SAN JUAN DIEGO EN EL SANTUARIO DE GUADALUPE DE LA CIUDAD DE CHIHUAHUA

ÓSCAR ROBLES

El indio Juan Diego “Cuauhtlatoatzin (1474-1548) fue canonizado como santo por la Iglesia Católica el 31 de julio de 2002. Juan Diego experimentó la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac de la Ciudad de México el doce de diciembre de 1531. Una estatua de San Juan Diego se encuentra en el atrio del Santuario de Guadalupe de la ciudad de Chihuahua.
Juan Diego fue el “embajador-mensajero” de Santa María de Guadalupe, la virgen mexicana, según la placa de dicha escultura. La estatua es de estilo realista, en tamaño casi natural, está hecha en metal y no muestra el nombre del escultor. Esta escultura rinde un gran homenaje a este importante personaje histórico, uno de los santos mexicanos.
El Santuario de Guadalupe fue construido entre 1772 y 1825, en el tránsito de la época colonial novohispana al nacimiento de la nación independiente mexicana. Antes, esta iglesia fue capilla en 1742, contó con una capellanía en ese lugar y, desde principios del siglo XX  hasta 1931, el Santuario fue administrado por la Compañía de Jesús, según informa la placa colocada afuera de dicha iglesia. La pintura del altar principal es una copia hecha por el distinguido pintor novohispano Miguel Cabrera (1695-1768), quien fundó la Primera Academia de Pintura de México en 1753 (“Cabrera, Miguel.” Pequeño Larousse ilustrado. 1991).
En el atrio de la iglesia, los visitantes y turistas pueden ver diversas tumbas de gente ilustre y poderosa de Chihuahua. Desde la época colonial y aún en el siglo XX, era una tradición que la gente de gran poder económico de una región determinada fuera enterrada en los atrios de las iglesias de dichos lugares. Por ejemplo, en el Santuario se encuentran las tumbas del famoso hacendado, militar y político Luis Terrazas y de su esposa Carolina Cuilty; los mausoleos de de varios miembros de la familia Müller, como la del famoso empresario Enrique Müller; los sepulcros de algunos miembros de las familias Ketelsen y Gameros; y el túmulo del distinguido sacerdote Monseñor Martín L. Quiñones, quien fue párroco del Santuario de Guadalupe durante varias décadas de la segunda mitad del siglo XX; y otras tumbas más.
Justo enfrente del Santuario, se puede admirar el famoso Monumento a la Madre, esculpido en cantera, el cual se ha convertido en un gran símbolo cultural de la capital del Estado de Chihuahua.
El Santuario de Guadalupe es una de las cinco iglesias más hermosas de la ciudad de Chihuahua y cuenta con una gran tradición histórica por las famosas fiestas y procesiones guadalupanas celebradas alrededor del doce de diciembre cada año. Se ubica al oeste de la ciudad de Chihuahua, en la calle Matamoros 2253 de la colonia Fuentes del Santuario, muy cerca del Centro Histórico.


ESTATUA DEL  INDIO JUAN DIEGO (1474-1548) EN EL SANTUARIO DE GUADALUPE DE CHIHUAHUA CAPITAL

lunes, 12 de mayo de 2014

GABRIEL GARCIA MARQUEZ: GRAN ESCRITOR DEL "BOOM" Y FIGURA PUBLICA MUNDIAL

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ: GRAN ESCRITOR DEL BOOM Y FIGURA PÚBLICA MUNDIAL

ÓSCAR ROBLES


         Con la muerte del mexicano Carlos Fuentes en 2012, el colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) era el penúltimo escritor del toral grupo de los cinco pertenecientes al famoso Boom. El Boom era el grupo de escritores hispanoamericanos que alcanzó renombre internacional especialmente en las décadas de los sesenta y los setenta. Ahora sólo sobrevive el peruano Mario Vargas Llosa (1936—) de ese grupo.



GABRIEL GARCIA MARQUEZ, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1982

Además del mexicano Carlos Fuentes (1928-2012), los otros dos grandes escritores del Boom eran el chileno José Donoso (1924-1996) y el argentino Julio Cortázar (1914-1984). El Boom es el más poderoso y trascendente grupo de narradores de todo el siglo XX en Hispanoamérica.
         Leí a García Márquez y a los escritores del Boom como estudiante y profesor de literatura y mis lecturas eran una pasión casi religiosa, desbordante. Mientras estudiaba la carrera de Letras Españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua y analizaba las obras del Marqués de Santillana, Garcilaso de la Vega, Cervantes, Quevedo, Bécquer, Unamuno, García Lorca y Alberti, dedicaba horas extras a devorar las prodigiosas novelas, cuentos y ensayos de los escritores del Boom. Entre año y año y a veces entre mes y mes, mis compañeros de clase y yo esperábamos con devoción de amantes a ver qué publicaban ellos o que obras anteriores descubríamos en las librerías de viejo. Apenas salían al mercado y saboreábamos cada obra como sabroso pan recién hecho. Íbamos a las librerías de la ciudad de Chihuahua, comprábamos sus libros sin importar el precio, los leíamos, a veces los discutíamos, otras, escribíamos sobre ellos: Los amábamos.
Estas novelas y cuentos significaban para nosotros un gran placer literario y artístico y una poderosa fuente de identidad cultural.
         Entre todos ellos, seguíamos en especial a García Márquez con sus libros de las dos últimas décadas del siglo XX y también descubríamos grandes libros neorrealistas y mágico realistas de los ya publicados en las décadas de los cincuenta, los sesenta y los setenta. En general, las obras literarias del colombiano fueron una pasión grande para mis compañeros de generación.
         He leído casi toda la obra narrativa de García Márquez, desde la novela La hojarasca (1955) a la novela Memoria de mis putas tristes (2004), una parte de sus numerosos textos periodísticos y su autobiografía Vivir para contarla (2002). Aun más: He releído varios de sus novelas y de sus colecciones de cuentos en diversas etapas de mi vida. El año pasado analicé El general en su laberinto (1989). Acabo de releer Cien años de soledad (1967) y hace unos meses hice lo propio con El amor en los tiempos del cólera (1985).


LA HOJARASCA (1955) SE UBICA EN MACONDO Y TIENE TRES NARRADORES PROTAGONISTAS

         También he dedicado cursos y ensayos a la obra del genial escritor nativo de Aracataca, Colombia. En la década de los ochenta, presenté una conversación literaria sobre tres novelas cortas del colombiano en la ciudad de Chihuahua: El coronel no tiene quien le escriba (1961), La increíble y triste historia de la cándida Eréndira (1972) y Crónica de una muerte anunciada (1981). En 1998, di un seminario sobre Gabriel García Márquez en la Universidad Estatal de Fresno. Mis estudiantes y yo examinamos Crónica de una muerte anunciada en diversos cursos en la Universidad de Indiana, durante los ciclos de 2006-2007 y 2008-2009. En febrero de 2013, presenté un ensayo sobre la novela El general en su laberinto en un simposio de la Universidad de Arizona.



EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA (1961) SE CENTRA EN LA VIDA DE UN CORONEL POBRE Y RETIRADO

He visto muchas de las películas basadas en sus obras literarias y/o en sus guiones. Entre estos filmes, puedo citar En este pueblo no hay ladrones (México, 1965) del mexicano Alberto Isaac; María de mi corazón (México, 1979) y El verano de la Señora Forbes (México, 1988) del mexicano Jaime Humberto Hermosillo; Eréndira (1983) del brasileño Ruy Guerra; Crónica de una muerte anunciada (Italia, 1987) del italiano Francesco Rosi; Un señor muy viejo con unas alas enormes (1988) del argentino Fernando Birri; Milagro en Roma (Colombia, 1988) del colombiano Lisandro Duque; El coronel no tiene quien le escriba (México, 1999) del mexicano Arturo Ripstein. También, vi dos películas basadas en los guiones escritos por Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez: El gallo de oro (México, 1964) de Roberto Gavaldón Tiempo de morir (México, 1966).
Este año de 2014, tengo como proyectos escribir ensayos sobre Cien años de soledad, El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera. Asimismo, tengo terminada una breve reseña sobre De viaje por los países socialistas (1978).



EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA (1985) ABORDA UNA HONDA HISTORIA DE AMOR QUE SE PROLONGA HASTA LA VEJEZ



CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (1981) TRATA EL ASESINATO CRUEL DE SANTIAGO NASAR A MANOS DE LOS HERMANOS VICARIO

         En 2010, leí Gabriel García Márquez: una vida (2009), la biografía sobre García Márquez, escrita por el profesor británico Gerald Martin, y me di cuenta de diversos aspectos relevantes sobre su familia y sobre su obra y sobre su vida privada y su vida pública. El colombiano era un ferviente enamorado de su familia y un admirador del poder político y, en especial, era un apasionado defensor de la Revolución Cubana y sus gobiernos; exaltaba el papel de las genealogías familiares en la vida de una persona y como gran fuente de creación literaria; se desempeñó como un periodista talentoso en América y en Europa; fue un viajero incansable; expresaba su orgullo por la cultura hispanoamericana; fue reconocido mundialmente como un extraordinario cuentista y novelista; sobresalió como una figura pública cimera en el mundo entero y tuvo amistad profunda con los escritores del Boom; como hombre famoso, lo mismo platicó con el líder cubano Fidel Castro y con el presidente estadounidense Bill Clinton; y, sobre todo, García Márquez fue una persona con muchos y buenos amigos (“Yo escribo para que mis amigos me quieran”, decía). El colombiano es, desde hace algunas décadas, un clásico en lengua española y un clásico universal.
         Cien años de soledad es, sin duda, una de las novelas más grandes en la literatura universal y ha sido considerada como una de los dos más importantes en lengua española al lado de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605, 1615) del español Miguel de Cervantes. En particular, Gerald Martin hace esta juicio en la biografía citada.
En suma, Gabriel García Márquez es una de las más prodigiosas y originales imaginaciones artísticas de toda la historia de la literatura universal.
         La reciente muerte de García Márquez sigue a una cadena de lamentables muertes de grandes escritores en los últimos años. Hace unos meses murió otro gran colombiano, el poeta y novelista Álvaro Mutis (192-2013), el cual también vivió en México como el nativo de Aracataca. En la presente década, han muerto los mexicanos Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Rubén Bonifaz Nuño y José Emilio Pacheco y el argentino Juan Gelman.
A lo largo de mi vida, la obra de García Márquez me ha marcado durante varias décadas como estudiante de literatura, como profesor universitario, como periodista y como escritor de cuentos.
García Márquez murió en abril de 2014, en un Jueves Santo. Dios lo bendiga por hacernos tan felices con sus libros y por mucho tiempo.

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