viernes, 4 de mayo de 2018

"MATERIA MEMORABLE" DE SALVADOR MARRERO: NINOS, DESNUDOS Y EDIFICIOS HISTORICOS DE CHIHUAHUA


MATERIA MEMORABLE” DE SALVADOR MARRERO: NIÑOS, DESNUDOS Y EDIFICIOS HISTÓRICOS DE CHIHUAHUA




ÓSCAR ROBLES




          Salvador Marrero es un artista plástico experto en los cuadros al óleo. Bajo esta técnica pictórica, luce maestría en la construcción de personas y edificios y explora en treinta pinturas los siguientes tres grandes temas centrales: 1) Niños pobres y solitarios que despiertan emociones tiernas y tristes; 2) hombres y mujeres desnudos trazados con gran belleza, dinamismo y erotismo; 3) importantes edificios públicos y religiosos de la ciudad de Chihuahua plasmados con armonía geométrica, luz y gran realismo. Los tres temas son tres ámbitos de trabajo del pintor duranguense, bajo una estética academicista y clásica: Tres cristalizaciones de la vida humana y de la arquitectura: Tres visiones estéticas en que van de la ternura por los niños a la fantasía erótica y dancística y a la concreción de la superficie urbana y la arquitectura chihuahuense de gran trascendencia artística e histórica.

          En  2016, se exhibió un video en el Museo Casa Chihuahua a propósito de la presentación de las treinta pinturas al óleo mencionadas arriba, bajo el sugestivo título de “MATERIA MEMORABLE”. En este video, el propio Marrero dice que admira más a los artistas españoles Francisco de Goya y  Velázquez; sostiene que ha sido pintor por más de veintitrés años [en 2018, acumula ya un cuarto de siglo]; y confiesa que pinta de manera compulsiva. Este pintor estudió medicina originalmente y ha elegido la pintura como su auténtica profesion. Busca cuadros donde haya vida, apuntó finalmente en la entrevista de dicho video.

Su estilo artístico puede encuadrarse dentro de una línea “academicista” por su general pulimento de formas artísticas, por la idealización de sus modelos humanos y por la perfección de volúmenes, líneas y colores. El “academicismo” es un concepto usado en el arte y se aplica a la estricta “sujeción a las reglas y la técnica de la academia”, bajo un sentido positivo y, en un sentido negativo, se refiere a “la imitación servil de los modelos antiguos o clásicos” (“Academicismo”). Fundamentalmente, esta muestra de Marrero responde más a la primera acepción. Además, exhibe una marcada tendencia a recrear cuerpos jóvenes, muy hermosos y atléticos en diecisiete de las obras mostradas en “MATERIA MEMORABLE”. Por ello, se acerca a los modelos antiguos o clásicos. Sin embargo, este pintor aporta una verdadera visión personal y dota  de erotismo y movimiento a los cuerpos masculinos y femeninos, los cuales se convierten en auténtica “materia memorable” por su fino trazo. En particular, numerosos espectadores acudieron a contemplar y admirar esta muestra de arte local de la ciudad de Chihuahua.


CARTEL EXTERNO DE LA MUESTRA "MATERIA MEMORABLE" DE SALVADOR MARRERO


          Esencialmente, las figuras de niños solitarios aparecen en solamente tres cuadros. Son idealizaciones y exaltaciones de la tristeza y belleza de los niños mexicanos, mediante la proyección de una ternura en sus rostros y cuerpos, la construcción de espacios caseros externos de intimidad, la plasmación de colores suaves y serenos y la proyección de un dibujo tenue y pulido que redondea los volúmenes con perfección academicista. En tanto, sus ambientes neutrales y coloridos como de estampa o almanaque no muestran un realismo expresionista o nacionalista, típico de la Escuela Mexicana de Pintura o del Muralismo contemporáneo. De este modo, la belleza infantil emerge con imágenes perdurables y finas, forjando una cierta universalidad de sus soledades y melancolías.

          Por otro lado, la belleza clásica del desnudo humano se vuelve muy atractiva por los colores suaves y los ambientes idealizados de espacios vacíos puros, ya sean idealizados o casi inexistentes. De esta manera, el dinamismo, el vigor muscular y el erotismo de la piel emanan una armonía y un equilibrio clásico. En estos óleos, Marrero admira y exalta el cuerpo humano con su fantasía de artista, su visión estetizante, su dibujo tenue y sus pinceladas un tanto impresionistas y vaporosas. En general, los hombres y mujeres desnudos relucen como modelos universales, imágenes europeizantes, sin proyecciones nacionalistas. Por este motivo, parecen modelos cercanos al antiguo modelo clásico. En suma, estas danzas de suprema delicadeza y sensualidad consolidan la belleza del cuerpo y el arte de la danza, dentro de espacios neutrales y vacíos de realidad concreta.


CARTEL DE "MATERIA MEMORABLE" DE SALVADOR MARRERO EXHIBIDO AFUERA DEL MUSEO CASA CHIHUAHUA


          A continuación, se ofrece una breve descripción de estas treinta obras presentadas en el Museo Casa Chihuahua en la primavera de 2016:


1. “LLENO DE FRÍO” [100 X 130 cm., sin fecha]. En el cuadro, un hombre desnudo, bello y atlético es acariciado por ocho manos, en un primerísimo plano. Su piel rosada es un tanto azulina y el fondo proyecto colores naranja, azul y blanco. Sus ojos cerrados y el rostro sufriente enfatizan el frío. Muestra el torso completo y se mira un poco de perfil.

          Es una escena absurda, una fantasía erótica, un sueño, una ironía. El frío a que hace referencia el título es más emocional o simbólico que real, pues el hombre está desnudo y es un cuerpo muy atlético. No hay contexto espacial que subraye la intemperie que padece el personaje central y las manos enfatizan el deseo por ese cuerpo bello. Finalmente, el trazo del cuerpo es académico y clásico, el cual es el estilo dominante de dicha muestra pictórica.

2. “ESTRELLAS EN LAS CENIZAS” [100 X 80 cm., sin fecha]. Un niñito moreno mira con tristeza hacia un punto indeterminado, sentado en una escalera de una casa. Tiene los cabellos un tanto despeinados. Está recargado en un muro color marrón claro. Al fondo, se ven un muro y escalones color café y una bandeja está junto a los escalones. Viste bata o camiseta blanca y se acaricia un pie con sus manos.

          La escena es un tanto melancólica y tierna, pero el estilo artístico subraya una belleza armónica con figuras pulidas y clásicas, sin trazos expresionistas. La cara triste del infante y la escasa ropa revelan pobreza, pero la pincelada fina se disemina en todos los volúmenes humanos y objetuales y emana una belleza sencilla y dulce, lejos de una denuncia social. Bajo una visión emocional del mundo, el artista exalta a la niñez solitaria. En tanto, los muros color café envuelven la figura en armonía por la suavización del dibujo. En general, el pulimento de las imágenes y el suave colorido expulsan la degradación física del ambiente y el niño permanece solo, con su candidez y su dulzura melancólica. Entonces, el pintor exalta al pequeño y se aparta de la verdadera sordidez de la pobreza, más allá del expresionismo tradicional de otros pintores mexicanos. Por ello, la metáfora del título del cuadro lo subraya todo: El niño es “estrella” y la pobreza y la soledad son “cenizas”. El solo rostro y el gesto del niño son bellos y dignos, como una estampa sublime de la infancia solitaria.

3. “HUNDIDO EN LA QUIETUD” [100 X 80 cm., sin fecha]. Un niño mira hacia el espectador, sentado en una escalera en posición de perfil. Viste en ropa blanca con vivos morados en pecho y cuello; está descalzo. Su rostro es silencioso, triste, reflexivo. En tanto, la pared luce pintura blanca, tonos verde claro y amarillo, al igual que los escalones. La figura humana es un tanto borrosa y está vista desde una perspectiva más lejana que el cuadro “ESTRELLAS EN LAS CENIZAS”. De igual forma, las paredes y escalones tienden a borronearse para dar un efecto estético ruinoso a las imágenes, para apartarse del preciso realismo fotográfico o del realismo expresionista.

          En general, esta pintura es otra mirada amable del artista sobre el desamparo y la soledad de los niños. Es una mirada universal, sin ubicación geográfica concreta. En este sentido, es un paradigma. Algunas pinceladas gruesas en el muro muestran cierto expresionismo. Sin embargo, las imágenes son tiernas y dulces en torno a eventos tristes. En especial, el título de la obra combina un aspecto negativo [estar hundido] y un aspecto positivo [la paz]. Finalmente, los dominantes colores claros y el pulimento clásico de las figuras suavizan la escena de soledad.

4. “OJOS INTERIORES” [100 X 80 cm., sin fecha]. Es una escena similar a los dos cuadros inmediatos anteriores, con los cuales integra una serie sobre la infancia solitaria con similar perspectiva artística. En la pintura, una niña morena mira hacia un punto indeterminado, recargada sobre un muro color crema. Muestra tristeza en su cara y apoya una mano en la pared. Tres frágiles avecillas color azul claro y una de color violeta vuelan  a la derecha del cuadro, como fantasmas o símbolos de inocencia y belleza que acompañan a la pequeña infante. Tiene la nariz pequeña, labios cerrados, cabello largo café claro y los grandes ojos verdes muestran un gesto de tristeza. En especial, ella eleva su cuello largo y blanco y mira hacia la derecha del cuadro, hacia el vuelo de las avecillas.

          Las pinceladas son gruesas y tienden a disolverse un poco en ciertas áreas, para marcar luces y sombras en el rostro de la pequeña infante. Similar al cuadro “ESTRELLAS EN LAS CENIZAS”, el pintor duranguense exalta la belleza melancólica del rostro infantil y los ojos inocentes, con mirada amable y dulzura en el trazo del dibujo y el uso de colores suaves. En especial, las frágiles avecillas representan una exaltación de la niña, como si fuera una especie de santa o virgen, pues la presencia de la naturaleza la rodea mágicamente y aparece afuera de su casa. En especial, el título hace referencia a la profundidad del alma de ella, la cual parece asomar tímidamente en sus perfectos ojos hasta cristalizar el instante puro de las emociones internas. Muro claro, aves como de frágil cristal y plumas, aves angelillos, todo ello refuerza esta imagen de la niñez dulce, bajo la paternal y tierna visión del artista.

5. “QUE NO APAREZCA LA LUNA” [120 X 80 cm., sin fecha]. En el cuadro, una mujer desnuda, bella y de ojos semicerrados muestra su torso rosado envuelto parcialmente en manto blanco. Sus brazos están levantados y toda su fina figura emerge de un fondo color azul rey y un tanto verdoso.

          En general, la factura estética es un tanto vaporosa e idealizada por la proyección de belleza femenina. Se miran retazos de vapores azules y la tez es sensual; tiene los labios carnosos y los ojos embriagantes. El título marca una descripción muy sugestiva: Una mujer sensual y solitaria goza en la oscuridad, justo cuando la luna puede interrumpir ese instante de belleza pura y erotismo. Su estilo artístico se acerca formalmente al “New Age” por su pulimento clásico y académico y su ambiente poético.

6. “AYOTZINAPA. VOCES EN EL SILENCIO” [100 X 120 cm., sin fecha]. Es una pintura de tema muy diferente al resto de los cuadros de “MATERIA MEMORABLE”. Constituye una orientación única hacia un tema histórico y social mexicano. En la pintura, un hombre levanta un cartel con el mensaje “VIVO SE LO LLEVARON” escrito en letras amarillas, justo en el primerísimo plano. El hombre lleva una chaqueta marrón oscuro y una camisa azul claro. Al fondo, se ven las siguientes dos figuras: 1) Una iglesia de dos torres [izquierda del cuadro], tejida con trazos blancos un tanto borrosos; 2) tres soldados grises portando fusiles [derecha del cuadro]. Templo y figuras humanas relucen en un fondo vaporoso propio del estilo impresionista. En particular, se contrasta estas imágenes armónicas con la expresividad, la tristeza y el silencio de cara y con la belleza de ojos cafés del hombre bello y atlético, un tanto acriollado en sus rasgos faciales.

          Es una obra de mensaje político y de inclinación social hacia el pueblo mexicano porque resalta la belleza del hombre que protesta como centro del cuadro y la legitimidad de su postura de reclamo a su gobierno. En tanto, la religión católica es un mero trasfondo espacial y social del pueblo. Por su parte, los agentes policiacos funcionan como represores del pueblo. El conjunto de figuras humanas y objetuales es original y aborda la cruda realidad social de México del siglo XXI. En especial, hace referencia directa al dramático evento social ocurrido en el pueblo de Ayotzinapa, Guerrero, entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014, bajo el gobierno federal de Enrique Pena (2012-2018). En este conflicto social, se enfrentaron miembros de la sociedad de Ayotzinapa contra agentes de la policía municipal y estatal de Iguala [Guerrero], con un saldo trágico de nueve muertos, veintisiete heridos y cuarenta y tres estudiantes normalistas desaparecidos (“Desaparición”). Entonces, el pintor Marrero fusiona idealismo, política y estética. No retrata al México indígena o mestizo propio de la región del sur, con trazos más realistas, expresionistas o ásperos, sino con una visión paradigmática y sintética, forjada con diversos colores suaves.

7. “ÓPERA SALVAJE” [150 X 120 cm., óleo sobre madera, sin fecha]. Un hombre baila desnudo cargando el cuerpo también desnudo de su amada en primer plano. La cabeza pelirroja de la mujer pende y ella alza sus piernas. Ambos cuerpos son  rosados y destaca su belleza dinámica sobre un fondo de colores blanco, amarillo y verde diseminados en cuadros medianos un tanto difusos. En particular, el hombre pisa el suelo con un solo pie y mantiene un dinamismo hermoso, dentro de una personal y privada danza, cristalizando el instante idealizado de suprema sensualidad. Los cuerpos reflejan fuerza atlética como personajes de la antigua Grecia clásica y su piel emana sensual belleza humana.

          Las dos figuras humanas son cuerpos idealizados y perfectos, con músculos fornidos, trazados con tonos rosados y naranjas. Son cuerpos de estilo académico y clásico, danzando dentro de un vaporoso ambiente físico, como espacio puro del arte y la belleza. El fondo amarillesco, los cabellos de ambos en movimiento y la perfecta belleza de sus músculos revelan un gran esteticismo y academicismo, trazados con una gran hechura artística. Esencialmente, el título del cuadro une dos aspectos opuestos: la música de “ópera”, clásica música que se vuelve “salvaje” con la erótica danza de cuerpos jóvenes sin ropa.

8. “ESPACIO Y TIEMPO” [150 x 120 cm., sin fecha]. Un hombre desnudo posa de frente sobre fondos de color blanco y de diferentes tonos azules. Su rostro se inclina hacia atrás. Audaz y osado, el artista Marrero plasmó los órganos viriles.

En especial, el “baño” de tonos azul claro y azul oscuro sobre la piel denota una idealización extrema y una belleza de cuerpo, dentro de una escena más estática en comparación con las escenas del resto de las pinturas expuestas en el Museo Casa Chihuahua.

9. “NO ES EL VIENTO, ES EL TIEMPO” [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En el cuadro, un hombre y una mujer se contorsionan espalda con espalda, completamente desnudos sobre un fondo amarillo claro y naranja. Ambos ejecutan una danza erótica, privada, contemplada por el artista o tal vez una fantasía pura creada tal vez por el propio pintor. En especial, la mujer exhibe sus glúteos sensuales y un pecho con pezón; el hombre está materialmente brincando en el espacio, posando solamente un pie en el suelo. Las cabezas de ambos danzantes se ocultan en una nube naranja, teñida con un suave borroneo muy estilizado.

Cuerpos de belleza suprema y clásica, sensuales luces untadas en la piel emanan un academicismo. La mujer es un salto de belleza que se cuaja en el espacio, investida de un aura amarilla que la exalta. En tanto, el hombre es su fiel comparsa en este ritual íntimo y privado. Suprema idealización del ser humano, los danzantes son arte y erotismo puros, forjados con los cuidadosos trazos académicos y perfectos y constituyen una fantasía deliciosa para los espectadores, una belleza pura. Especialmente, el título del cuadro subraya el papel clave del tiempo, uno de los motivos que se repiten en los títulos de varios cuadros de “MATERIA MEMORABLE”. Belleza corporal que se cristaliza en el instante o belleza plena de la juventud, el hombre y la mujer son “tiempo”. El “viento” está ausente por supuesto, pero esta palabra conlleva una rima asonante que denota poeticismo verbal para complementar la belleza de la sensualidad dancística o de la danza sensual.

10. “DESHOJANDO EL TIEMPO [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En primer plano, una mujer desnuda reposa sobre un manto blanco. Sus cabellos rojizos penden en el espacio y se ve un manto rojo a un lado de ella. Mientras tanto, otra mujer pelirroja mueve su cabeza, de pie, justo al lado izquierdo del cuadro. También, esta fémina se halla desnuda, sobre un fondo blanco. Ambas exhiben sus cuerpos desnudos, sus sensuales ombligos y sus deliciosos pechos, piel femenina que ilumina toda esta obra pictórica. En tanto, las contorsiones dancísticas resaltan el dinamismo de la escena. Entonces, los cuerpos emergen del vaporoso y nuboso fondo y sus acciones son delicia y juego y pose para estudio de una danza moderna o tal vez una fantasía pura de arte.

          El tiempo otra vez aparece justo en el título de esta obra delicada sobre las mujeres danzantes. La metáfora vegetal “deshojando el tiempo” implica el reposo y el ocio, el tiempo justo de la belleza femenina y la intimidad entre mujeres artistas. Entonces, los minutos se “deshojan” en el goce pleno de la danza desnuda, uno de los temas centrales de toda la muestra del Museo Casa Chihuahua. Ambas mujeres representan la fantasía privada del propio artista, quien capta con su pincel el delirio sensual, vaporoso pincel que lustra la piel femenina con pigmentos suaves como el beso y la dota de luz y de frivolidad. Los cabellos rojizos reflejan la pasión y los rostros femeninos son ensoñadores y sus músculos se despliegan entre mantos encarnados y blancos. Flores de pétalos puros sus pieles, las mujeres eternizan su “instante” o “tiempo” de personajes ideales dentro  del lienzo y permanecen en el tiempo inmarcesible del arte pictórico, como salidas del “jardín del amor del pintor”, jardín del cuarto privado o estudio de danza, jardín de la imaginación artística.

11. “RUMOR DE ETERNIDAD” [150 X 120 cm., óleo sobre madera, sin fecha]. En el cuadro, un hombre desnudo estira su mano izquierda como buscando algo en el espacio y mueve su brazo derecho, como danzando. Piel rosada con ligeros tintes blancos y azules, mira de frente mostrando su miembro viril. Tiene el rostro ensoñador, cabellos agitados, fondo vaporoso de blanco y azul.

          Es otra fantasía de exaltación del cuerpo masculino inspirada en el modelo clásico antiguo, pero en franca proyección dinámica. El contraste de luces y sombras de la escena subraya el sugestivo estado emocional que vive el hombre, en torno a su profesión artística de danzante moderno o amante que recuerda a su amada. La belleza del cuerpo aparece en otra danza privada o fantástica, como si el hombre quebrara una frágil pared de hielo o de luz en el espacio con sus manos. El danzante luce como un hombre altamente idealizado, con músculos atléticos. En tanto, el título de la obra subraya la belleza, la sensualidad y el arte como rasgos y eventos que sugieren la “eternidad” del tiempo. En especial, las pinceladas densas y suaves, los colores básicos (rosa, blanco y azul) y los contrastes de luz y sombra, dotan de refinamiento e idealización. Es de los mejores por la impecable belleza, por la construcción del arquetipo de belleza viril, por el dinamismo del cuerpo, por la impersonalidad del hombre para convertirlo en símbolo de belleza idealizada y pura. En tanto, los tonos oscuros son elementos pictóricos novedosos que resaltan la piel y los músculos. Los escasos colores producen densidad y misterio y exaltan la central figura del hombre, trazado con una factura artística pulida, clásica y academicista.

12. “RUMOR DE ETERNIDAD II” [150 X 100 cm., óleo sobre madera, sin fecha]. En la pintura, un hombre desnudo danza y su brazo izquierdo le cubre parcialmente el rostro y su brazo derecho se mueve. Está de frente. El fondo es azul y verde, un tanto vaporoso. Como el cuadro anterior, es una obra muy atrevida sexualmente, puesto que muestra el miembro viril otra vez. En general, el trazo de su piel es de color amarillento con algunas sombras y el cabello es negro. La obra muestra pinceladas densas que remarcan músculos en vientre y muslos.

          La pintura representa otra vez un ritual privado de una danza íntima o fantástica, imaginería pura del artista, o tal vez sea un simple estado reflexivo del hombre que recuerda a su amada. La obra fue construida con colores más planos que la obra inmediata anterior. Esencialmente, los tonos amarillos dan más luz al cuadro y presenta una imagen más clara y uniforme que contrasta con la pintura anterior. Dentro de la línea de desnudos cuerpos que danzan en privado y en la fantasía personal del pintor, la figura de este personaje significa la idealización de la belleza viril, con un cuerpo atlético pleno de volumen y belleza clásica, sin un espacio concreto y realista. Otra vez, el artista implica el tiempo en el título y lo convierte en una serie de dos estudios del desnudo masculino en movimiento, con la idea de la presencia de la “eternidad” como paradigmas universales del ser humano. Como el primero de la serie, este cuadro enfatiza la permanencia de la belleza humana a través del arte mismo, que es la danza. Su dibujo, volumen y color son más convencionales que su “hermano” pictórico que tiene el mismo título. Es decir, la pintura inmediata anterior denota más destreza artística y exhibe más “oleajes” y más sombras que realzan y adensan el mensaje y el carácter paradigmático.

13. “FUEGO, AGUA Y VIENTO” [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. Una mujer rubia y blanca hace un gesto de placer sobre un fondo vaporoso amarillo, blanco y azul. Muestra una boca abierta rosada y sensual, ojos cerrados y cabello desordenado como denso trigal de sol. Con audacia de artista, los pechos lucen descubiertos con pezones delicados como colibríes.

La figura de la mujer aparece en el primer plano del cuadro y luce solitaria y meditativa. Por el sugestivo título, ella parece trazada en el momento del placer erótico, en el coito que no aparece en el cuadro. Sólo se ven el pecho, los hombros y el rostro precioso. Mujer de sol, mujer imaginaria e idealizada, este personaje tal vez recuerda ese placer sexual del pasado, desde otro punto de vista. En cualquiera de los dos casos, el placer femenino parece perpetuado, cristalizado, instante puro del sexo, bajo el impulso de las tres fuerzas de la naturaleza que simbolizan ese instante de arrebato sexual, según apunta el título del cuadro. Por la pureza del erotismo y de la belleza femenina, por su acercamiento al cuerpo, por la luz del erotismo que brilla, por la imaginación que despierta en el espectador, “FUEGO, AGUA Y VIENTO” es una de las pinturas con mejor hechura artística de la muestra “MATERIA MEMORABLE”. EL cuadro emana pura belleza, belleza ideal que se cuaja con la luz de la imaginación de Marrero bajo el impulso esteticista del artista, como si fuera una “cámara de cine”, maestro, ¡bravo!

14. “LA GRACIA QUE TRANSITA O SE PIERDE” [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En el cuadro, un fuego rojo y sangrante envuelve a un hombre y a una mujer desnudos, quienes aparecen de frente. Ella tiene cabellos rojizos y salvajes y una manzana roja en la mano izquierda. Resaltan sus labios encarnados y sensuales; el brazo derecho se encuentra arriba de su cabeza. Él está situado justo a la izquierda de ella, con su rostro semioculto y su cuerpo en movimiento. Ambos danzan y posan, mostrando la belleza de su piel rosada. En especial, ojos de fuego grande toda ella. La gran audacia del artista lo conduce a exhibir el pubis sin vellos de ella y el miembro viril de él. Los dos se encuentran solos en ese breve espacio, quemados por ese fuego rojo, roja pasión, incendio que quema el cuadro mientras ella se contorsiona suavemente, caderas y piernas en movimiento en danza erótica.

          La mujer se eterniza con la imagen de la manzana de una Eva, recreada en la modernidad, en un nuevo paraíso terrenal. Cabellos de serpiente roja, con el fuego café claro que expulsan sus ojos, con sus labios de roja manzana, ella representa el deseo femenino, la seducción. El hombre le hace el cortejo sensual, la danza de un Adán moderno, con rostro oscurecido. Ella, la pura “gracia’ dinámica o temporal que está a punto de irse; ella la “gracia” que el artista cristaliza con imaginación pura. En tanto, el personaje del hombre y el fondo rojo de fuego la asedian a toda ella simbólicamente. Entonces, ella es toda “gracia” suave y dulce y seduce a su Adán fornido porque él ya percibió el secreto fuego de los ojos de ella, ojos deseantes, deseo que se anuncia en la atmósfera ígnea que los rodea a ambos. Sin embargo, esa “gracia” femenina puede “transitar” o “perderse”.

15. “SILENCIO EN PLENA NOCHE” [150 X 120 cm., óleo sobre madera, sin fecha]. Una sirena blanca de cabellos rojizos y un manto violeta, una sirena de pezones de rosicler y nalgas de nácar y ojos de sueño, una sirena o ángel marino irrumpe en el mar verde oscuro o en la noche, flotando con los brazos abiertos y la gracia de sus piernas danzarinas, una sirena que aparece en un sueño verde y vocea delgadamente su nombre al poema, una sirena con ruidillos de ave canora que no se escucha, una sirena con glóbulos de pez más delgados que el mismo sueño o el agua en que ella flota, una sirena con brotecillos de algas que no se ven, pero se intuyen por allí, una sirena de cuerpo de seda amarilla con cara de cervatilla grácil, una sirena que vuela en un cielo verde y negro de agua, con su manto fino que son alas despojadas, jirones apenas desprendidos de sus omóplatos hechos de pigmento de azúcar o algodón, una sirena serena que nada en la fantasía del pintor como pececillo y lo mira directo al corazón un día o una noche, una sirena o ninfa o “náyade artera” que flota entre versos de agua sin hacer ruido, con un silencio de espacio celeste, delgadísimo y fino que se afina con un silencio perfecto que es su piel de pétalos o de pura luz cuajada, una sirena de película, una sirena que es ninfa en este bosque verde que ahora soy yo y la arropa con sus hojas llenas de savia, en esta agua de mar en que soy Neptuno y la persigo con mis ojos y mi fantasía, con esta voz que la busca en su callado flotar de mujer en el mar del lienzo, una sirena que nada en el agua de mi magín solo, ahora mismo, una sirena que mira en plena noche de agua mientras sueño frente al cuadro de Marrero, una sirena que dé nombre a un poema: “Sirena Silencio”.

16. “DESDE LA OSCURIDAD” [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En primer plano, dos hombres desnudos bailan intensamente sobre un fondo naranja y negro, uno arriba y otro abajo. Se ven como habitantes de dos dimensiones fantásticas, estirando sus brazos en gracia de danza moderna, sin espacio; sólo trazan su viril ingeniería de músculos en el espacio vacío, sin cruzarse, practicantes de una danza ritual privada, danza moderna quizás.

Ambos personajes masculinos relucen en este cuadro como paradigmas clásicos de la belleza del hombre. Sus figuras denotan trabajo académico sopesado con lentitud. Muestran sus torsos y rostros; son dos hombres que parecen arrojar discos olímpicos que no se ven o tal vez lancen abstractas semillas o sueños o quizá   lancen su corazón que desaparece lento en las sombras. Los dos hombres tejen la danza desde la oscuridad, con la belleza de sus cuerpos atléticos y académicos y clásicos músculos. Y el artista Marrero los capta desde la oscuridad de su imaginación y los ha pintado con pinceles y pigmentos y los ha dotado de luz: La luz de la belleza perfecta, arte que se mueve en el espacio con antiguo griego estilo.

18. “EBRIOS DE TANTO AZUL” [120 X 150 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En primerísimo plano, un hombre azul besa el cuello de una mujer rosada y de rostro adormecido posado justo a la espalda de ella. En tanto, ella estira su brazo derecho y abraza el cuello del hombre con el izquierdo, muy amorosa, como una danza de seducción amorosa. Ambos están envueltos en densos “velos” azules, ambos de pie. Hombre fantasmal él, como un sueño que se asoma a la perfecta belleza rosada de ella, la bella seducida que muestra su pecho de botones rosas y sus enormes caderas y su bello pubis de vellos azabaches. Flor de tentación, su ombligo femenino mira al frente del lienzo como ojo de su vientre. Los dos flotan en un mar “azul”, “ebrios’, y uno los contempla y los ojos se embriagan de tanta belleza, con la flor abierta y femenina que ocupa el centro del cuadro, flor de piel que se ofrece al espectador sobre el espacio azul de este poema azul y ebrio.

18. “SILENCIO ETERNO” [60 X 80 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. Yace acostado, cabeza reclinada, apenas perceptible, envuelto en fondo negro y profusamente rojo, fuego rojo, rojo sangre. El hombre muestra el miembro viril, bajo el osado y audaz atrevimiento del artista Marrero.

Este hombre es el amante en reposo, que duerme, cuerpo derretido tras la batalla del amor. La factura artística proyecta idealización y belleza, con academicismo y visión clásica del ser humano. En particular, el rojo del fondo parece anunciar la pasión reciente que flota en su mente y que ahora lo hace descansar, disfrutando y paladeando el placer del erotismo. Es la escena del hombre solo, en silencio, amante ígneo. Es el instante del cuerpo atlético y bello, trazado bajo el pincel de fuego del artista audaz que lo imagina y lo pinta y lo hace un perfecto arquetipo del amante en su lecho de amor, tras el acto de amor, disfrutando un “silencio eterno” de amor, como señala el título de la pintura.

19. “DEMASIADO HUMANOS” [120 X 150 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. Un hombre y una mujer hacen el amor en primer plano sobre un fondo rojo, negro y blanco. El primero muestra su cabeza caída, desintegrada, como “pulverizada” por la pasión del cuerpo blanco de ella. La embiste y toma el muslo izquierdo de ella, entonces la pincelada distorsiona la blandura del sexo femenino. El hombre luce pigmentos oscuros y rojos; la mujer, blancos y amarillos.

Ambos amantes lucen muy carnalizados con su pasión sexual y el arte de Marrero los eterniza en el instante del amor pleno, dentro de un espacio intemporal y vacío: El espacio del amor, donde los amantes gozan su pasión y se hacen más carnales. Los trazos tienden a borronear la cara de ella y a cristalizar un cuadrángulo amarillo y blanco justo en el ángulo superior derecho. Trazos sencillos, los cuerpos son siluetas, paradigmas, y la belleza se hace colores básicos: Rojo, negro, blanco y amarillo. En tanto, los cuerpos proyectan un poco de “siluetización”, lo cual vigoriza los volúmenes corporales y sugiere estilización, originalidad, concentración pura del sexo.

20. “PARA TU CUERPO DE DANZA DESHOJANDO ILUSIONES” [100 X 120 cm., óleo sobre madera, sin fecha]. Sobre fondo violeta y blanco, poético fondo, la danza del atrevido sexo entre tres amantes es el centro del cuadro, forjados con la fantasía erótica y la audacia del artista Marrero. Los dos hombres desnudos, cuerpos rosados y cabellos agitados, acarician a la única mujer del acto sexual. Uno la quiere besar en su rostro vencido por la pasión; el otro la penetra en su sexo por atrás y el brazo derecho de ella cuelga. Bajo la estética erótica del pintor duranguense, su delicioso cuerpo femenino ofrece manjares de suprema belleza sensual: Sus pechos y su vientre y su pubis vegetal, su corola de flor abierta, Rosa de los Vientos del Amor. En especial, los colores suaves se “adulzan”, se enternecen con el suave pincel del artista duranguense, pincel fálico que busca penetrar a la “belleza belleza”, con suaves labios y lengua, con sus pigmentos de semen pastel y la pintan y la hacen florecer plena de lujuria sobre el lienzo lecho de amor,  derivando en la cristalización del sexo de tres, el sexo a la francesa y el sexo se vuelve danza otra vez, movimiento ritual, paradigma, idealización suprema, luz de colores lúbricos en la paleta del pintor, textura de frutas suaves que se tocan y se acarician y se gozan, en el cuerpo de la danza que es Ella, el Amor Entero que se deshoja pétalo a pétalo. Entre la pasión carnal y la ilusión erótica, la belleza clásica de sus cuerpos danzantes son belleza y sueño del arte.

21. “CRUZARÉ MI SONRISA” [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En nubes blancas, los amantes o dioses griegos hacen el amor, el amor entre cuatro, cabellos alborotados, pieles blancas que luchan en su fantasía divina. El cuadro es una exorbitante fantasía sexual masculina. En el cuadro, un fornido hombre de cabello negro embiste sexualmente por atrás a una pelirroja de cabello alborotado; otras dos desnudas amantes o diosas acarician a dicho hombre, gozante el uno. Una de estas dos amantes complementarias es una mujer pelirroja que se enrosca al viril muslo izquierdo y muestra su pecho izquierdo sensual y lechoso; la otra parece un vapor violeta que toma el cuello de él con su mano izquierda y se toca el cabello, labios abiertos y deseantes, pecho de blancura potente. Los cuatro amantes o dioses gozan  y danzan en esta fantasía lúbrica a ultranza pintada en el lienzo de Marrero, construida con gran factura estética y una perspectiva un tanto mitológica de antiguo griego albor y configuración. Estos personajes sensuales hace el amor entre nubes y no hay quien los vigile en el cielo, solo los espectadores que acuden al museo. Entonces, uno “sonríe” y se enmiela con los azúcares albos de la piel de sus cuerpos, justo de este lado del cuadro, y uno contempla este poema de color y pasión, danza erótica y fantástica en las nubes. Desfilan los espectadores seducidos por tanta lujuria teñida en el cuadro y no se mira al dios Zeus en esta escena y los personajes permanecen con su ritual del Zeuxo entre cuatro.

          El título de la obra sugiere algunos mensajes ambiguos. La frase implica una primera persona de singular con el pronombre “yo”, pero no se clarifica a quién se atribuye esa expresión de felicidad. Entonces, ¿el propio artista Marrero “cruzará su sonrisa” propia haciendo alusión a un referente externo o uno de los personajes del cuadro lo hará? Aun más: ¿Qué significa “cruzar la sonrisa”? ¿Cubrirla?

22. “LA DANZA DE LOS SIGLOS” [150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. En el cuadro, un hombre moreno y desnudo danza de espaldas, agitando un manto color blanco, dentro de un viaje simbólico por el tiempo de la danza que se eterniza en el instante. Levanta su pierna izquierda y exhibe sus músculos fornidos sobre un fondo gris, azul y blanco, colores que no refieren un espacio físico definido. Tiene el cabello negro y su concentrada danza fantástica, casi celestial, entre nubes tormentosas. Hombre mestizo, se eterniza en la belleza clásica del ojo clásico y el pincel muy académico de Marrero. El hombre baila solo con su solo manto blanco, su vela velero de imaginación y danza, sin su amada, solo y su alma, conjugando el baile y el tiempo, “la danza” y “los siglos”, la metáfora y la hipérbole que eternizan ese instante de placer solitario. Entonces, el título encierra dos ejes semánticos sobre los que descansa esta personal visión artística, armónica y fantástica.

          Esta danza del hombre desnudo forma parte del asunto o “materia memorable” de toda la muestra de treinta cuadros de Salvador Marrero. Es la danza del tiempo del cuerpo desnudo y bello, la cual es sublimada y reconcentrada en el cuadro “LA DANZA DE LOS SIGLOS”, con la fusión de escena y título. Este cuadro cierra el segundo tema: El de los desnudos humanos en danza erótica.   

Especialmente, puede verse que las mujeres y los hombres desnudos y muy bellos aparecen en diecisiete de las treinta obras de la exhibición “MATERIA MEMORABLE”, como una forma de exaltar la belleza y el erotismo humanos. En particular, se repiten en estas escenas la acción de danzar y/o el tiempo y rebosan las imágenes humanas de la sensualidad y el erotismo fino, delicado y clásico, propio de un estilo artístico academicista que nos remite a la atrevida danza moderna con bailarines desnudos o a la antigua Grecia. De este modo, la danza y el tiempo se prolongan en esta narrativa de la “materia memorable” en que los cuerpos desnudos son deliciosos y son el centro de esta pintura. Así pues, el arte pulido de Marrero se consuma en esta brillante muestra. Entonces, destacan el dibujo suave y el ambiente vaporoso, un tanto impresionista, los colores suaves y serenos. La “materia memorable” es cuerpo, es piel en movimiento, belleza pura. Esencialmente, el pintor duranguense muestra atrevidas pinturas porque pone cuerpos desnudos y muy sexuales, como una manera de legitimar este aspecto de la vida humana. Por eso, el artista se propone dejar sus dinámicas figuras humanas en la memoria que es tiempo, manejando con destreza su pincel de pulso clásico y su sensual imaginación y mirada pulida hasta cristalizar y eternizar el erotismo humano, ya sea femenino o masculino. ¡Salud, maestro, por estos cuerpos puros, hechos de materia, memoria e imaginación pura!   

23. “MIRADA ASTRAL” [90 X 120 cm., óleo sobre madera, sin fecha]. Es un cuadro de gran factura estética y puede encuadrarse en el tema de los cuerpos humanos desnudos y extremadamente hermosos. Sin embargo, tiene una variante muy audaz: El personaje es la belleza humana, sin identificación sexual plena. Proyecta cierta ambigüedad que provoca perturbación y es un atisbo a los personajes de la Grecia y la Roma de la Antigüedad. Así pues, este retrato representa la belleza humana quintaesenciada con una figura de busto un tanto ambigua desde el punto de vista del sexo-género. Los ojos azules y enormes derraman dulzura e inocencia y miran a un punto indefinido. Tiene una nariz muy bella y pequeña, los labios sensuales y carnales. Los hombros desnudos lucen frágiles y se borronean entre pinceladas gruesas. En su cabeza, luce una corona de flores, como premio a su extrema belleza o viéndose como un dios o una diosa en una fiesta dionisiaca de primavera. Las hojas son profusamente amarillas, rojas y verdes, corona de carnaval antiguo. Justo atrás de este personaje, se observan siluetadas hojas, sugeridas hojas. Y ella o él es todo ternura y sensualidad. En suma, reluce este retrato de persona real o persona imaginada una real belleza untada al cuadro con la magia de los pigmentos y el pincel de Marrero.

Y Ella o Él, paradigma de belleza suprema, mira con sus dos planetas o estrellas azules, entre vegetales que complementan su hermosura. Ella o Él, belleza asexuada, tan sólo mira inocente para que lo / la admiren y miren su mirada profunda, expresiva, seductora. En tanto, la corona de hojas relumbra su vegetalidad colorida, adorno como de antiguo pasado griego, una corona de fiesta de carnaval, ritual viejo que proyecta la belleza del rostro tierno y sensual eternizado por la magia creativa de Marrero, por sus pigmentos de jugos estéticos. ÉL o ELLA: Ninfa o dios griego, sacerdotisa virgen, queda en el cuadro mirando para siempre con sus “ojos estrellas” o “mirada astral’, como reza el título del cuadro. Y los colores emanan un no sé que de sensualidad sin sexo, un frutero de perfecta belleza, una higuera con frutal piel. Este personaje luce finalmente como Tadzio, aquel protagonista de la película Muerte en Venecia (1971) del italiano Luchino Visconti, basada en la novela homónima del alemán Thomas Mann publicada en 1912. Por eso, este cuadro es el emblema de la muestra “MATERIA MEMORABLE” y apareció en los carteles del Museo Casa Chihuahua en la primavera de 2016.


"MIRADA ASTRAL" DE SALVADOR MARRERO ES UNO DE LOS MEJORES CUADROS DE LA MUESTRA "MATERIA MEMORABLE"


24. “ESPEJO DEL CIELO” [Templo de San Francisco, 150 X 120 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. La Belleza de Muros Blancos emerge con su campanario en primer plano con nubes grises en el cielo azulino de la ciudad de Chihuahua. Es el famoso templo situado en la calle Libertad, frente a la Plaza de Ignacio Zaragoza. Este edificio es visto en el cuadro desde la Plaza del Ángel. Su dibujo un tanto difuso se proyecta menos en el lienzo bajo el impacto de los colores blanco de los muros y el color natural de la cantera y el perfecto volumen del histórico templo.

          Esta pintura de este templo es forjada en estilo realista, pero sin llegar a la perfección del realismo fotográfico. La mirada cálida de Marrero lo convierte en arte perdurable y “materia memorable” propia de su fino arte pictórico con la técnica del óleo. La metáfora del título del cuadro subraya la exaltación y el homenaje a la arquitectura sacra del Barroco de la Colonia en Chihuahua. En el plano real, la perfecta belleza blanca del templo es como una paloma gigante y parece haber bajado del cielo a posarse sobre la tierra y fundirse con el color azulino del cielo mismo y en mañanas y tardes de sol emana una belleza suprema. En el plano virtual del cuadro, el templo se convierte en lo que anuncia el título de la pintura: Es “espejo del cielo”. Entonces, el templo representa simbólicamente para Marrero un espejo de belleza de la naturaleza celeste, donde reside Dios. El templo de San Francisco fue construido entre 1721 y 1741, durante la Colonia Española. Por ello, es uno de los más antiguos y hermosos de la capital del Estado de Chihuahua.

25. “CÓNCLAVE DE PLEGARIAS” [Templo del Sagrado Corazón de Jesús. 150 X 100 cm., óleo sobre tela]. El artista Marrero pinta este templo situado al sur de la ciudad de Chihuahua desde el lado oeste de la Avenida Veinte de Noviembre. Por ello, la mitad de su cuadro exhibe cielo con dos tonos azules diferentes. Abajo, la cantera luce amarilla y la linealidad dura del modelo original se hace suave bajo el dibujo tenue del pintor. Se encumbran sus torres y cúpulas románicas y la cantera luce como resplandor dulce de sol. En particular, el amarillo crema y el blanco de la piedra armonizan con el azul celeste. Fundamentalmente, sobresalen los detalles tallados de puertas, ventanas, esculturas y todos estos elementos se “presentizan” en la obra de manera sugerente dentro de los volúmenes grandes de dichas piezas de la imponente iglesia. En particular, los colores espléndidos se imponen al dibujo.

El conjunto arquitectónico del Templo del Sagrado Corazón de Jesús es majestuoso y magistral. Este templo pertenece al estilo románico y es una iglesia fundada en el primer tercio del siglo XX. El título de la obra enfatiza la religiosidad y resalta al templo como el recinto para el rezo de los feligreses. Entre las pinturas sobre edificios públicos de Chihuahua, esta obra es de los mejores cuadros por su perfecta factura estética en volumen, dibujo y color.

26. “DESDE EL AYER” [Quinta Gameros, 100 X 150 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. Una dulce cantera amarilla, un verde limón del techo, un dibujo que se suaviza, un imperio de belleza Art Noveau fue captado en este lienzo por el artista desde el lado este del histórico Paseo Bolívar. Por eso, la perspectiva visual es de perfil. La lujosa mansión afrancesada se encuentra en el cuadro bajo un cielo nuboso, blanco y gris y junto a unos árboles y arbustos y señales de tránsito y  postes de luz que denotan el tiempo del siglo XXI. La fachada muestra tallas exquisitas, trazadas con minucioso detalle. Las ventanas, las puertas, las esculturas clásicas son de por sí “materia memorable” en el edificio histórico que fue propiedad de la famosa familia Gameros. Entonces, Marrero hace toda esta antigua mansión “memorable materia” con sus mágicos pigmentos y sus precisos pinceles y su prodigiosa mirada y su amor de pintor y ciudadano local.

La Quinta Gameros es el edificio rey de la ciudad de Chihuahua, emperador de belleza exquisita y refinada. Es recreado por la estética de Marrero, quien lo reproduce con realismo y perfecta simetría y le da un toque amarillo a la cantera, como rasgo propio de su arte, un amarillo que adquiere realce con el verde claridoso de los tejados, un amarillo que acaso es el rostro del sol dorado que se filtra en la imaginación del pintor, para recrear este monumento de piedra cantera. Así pues, esta obra pictórica de Marrero, Salvador, salva otra imagen de la Quinta Gameros dentro de su lienzo, hasta convertirlo en “materia perdurable” como memoria de la materia hecha arte supremo con tallas y tallas prodigiosas, y lo traslada de la piedra original al pigmento y a su fantasía. Entonces, el pintor cristaliza la arquitectura preciosa de ese edificio público del Paseo Bolívar. Un amarillo cálido y solar de cálido artista “resuena” en esa cantera dentro de un lienzo perdurable, en esa casa de todos, hecha imagen virtual de perfecto dibujo, color y volumen.

27. “TESTIGO HISTÓRICO” [Palacio de Gobierno de Chihuahua, 100 X 150 cm., óleo sobre tela]. En el cuadro, se mira un señorial palacio bajo un breve cielo azulino, profusas nubes albas y amarillas. La perspectiva del trazo parte desde la Plaza Grandeza de Chihuahua, como una toma panorámica, tomada con la cámara de cine de los ojos de Marrero. La escena central se complementa así: Unos árboles verdes borroneados; unos edificios sugeridos apenas en la calle Libertad y Vicente Guerrero; una máquina que limpia y repara la entrada norte al palacio, apenas trazado, apenas entrevisto. En suma, los borrosos objetos y los vegetales son telón de fondo de la gran obra arquitectónica, una de las mejores de toda la ciudad de Chihuahua. Y por encima de todo, esta enorme “casa” de cantera para el poder político aparece con tallas y detalles sugeridos y sugerentes, un volumen de palacio retratado en el lienzo con buena simetría y perspectiva visual.

En conjunto, el artista Marrero talla con su “marro” los pigmentos hasta erigir toda la magnificencia del edificio chihuahuense dentro de su lienzo, bajo una perspectiva estética realista. Su visión estética es exaltación [“Testigo histórico”, reza el título]. El artista rescata la belleza del palacio gubernamental con un leve sesgo impresionista, con colores dulces de cocoa y suave dibujo. El resultado es un pulido retrato de palacio, “memorable materia” de la cantera, para hacerla material de la memoria de los espectadores ciudadanos amantes del arte de la pintura. Y allí, al centro del cuadro, el palacio reluce bajo el tierno sol del día, con los letreros modernos de las calles y sus sombras imponentes reflejadas en el pavimento.    

28. “CIELO NOCTURNO” [Cúpula de la Catedral de Chihuahua, 120 X 150 cm., oleo sobre tela, sin fecha]. Claridad de cielo profusamente azul; nubes densas; y justo abajo la claridad blanca de la cúpula de la Catedral de la Santa Cruz, con un trazo de cantera rosada: Materia que perdura, que se ahonda en su belleza y enraíza en el lienzo con un estilo casi fotográfico. El edificio más preclaro de Chihuahua capital nace en este brillante cuadro. El dibujo que se aclara y la rosada cantera que se vuelve clara en torno a la blanca cúpula. Contrasta la belleza de su luz de piedra con la sombra que cubre delicadamente la parte que se ve en el primerísimo plano del lienzo.

          El artista Marrero asedia en esta obra la belleza de la Catedral barroca, la cerca con su mirada y la reinventa con sus pinceles y pigmentos. Escoge un día antes del anochecer en que la iglesia aclara su belleza permanente: Un detalle, un ángulo, una perspectiva de mirada de pintor que se quiere fotógrafo un poco. ¡Cuánta belleza y simetría! ¡Cuánta piedra que es permanencia en el tiempo! ¡Cuánta “materia memorable”! Y el pincel clásico y académico de Marrero reinventa en el lienzo el portento de la Catedral. Hacen click su memoria y su imaginación, hacen click trepado no se sabe dónde, tal vez en la calle Libertad, a la altura de la antigua tienda La Francia Marítima o en la calle Victoria. Click click y Dios hizo la claridad del cielo al caer la noche para ofrecerla al generoso pintor de Durango, hijo adoptivo de la gran ciudad de Chihuahua. Click click y el dios pintor inventó la Catedral bajo ese cielo de Dios, el Pintor Mayor. En el cuadro, reluce finalmente el albor de la cúpula y las carnes de cantera en ese techo tan divino que honra a Dios mismo.

29. “TEMPLO DE PIEDRA” [Catedral de Chihuahua, 150 X 120 cm., Óleo sobre tela, sin fecha]. Vista de frente, la Catedral de la Santa Cruz, la catedral barroca luce un tanto impresionista mientras un fornido hombre de hierro negro con flamante sombrero la mira y apunta con su mano derecha hacia abajo, mientras ese hombre de hierro la mira con ojos fijos en el tiempo de la historia de Chihuahua: Es el mismísimo Antonio Deza y Ulloa, fundador de la antigua ciudad de Chihuahua. Entonces, la Catedral renace en este nuevo lienzo de Marrero, renace con tinturas marrón, detalles y tallas sugeridas de la fachada principal, estatuas y torres forjadas con dibujo suave y contornos blandos, pero con la notable contundencia del arte barroco que domina el conjunto, toda la portentosa mole de cantera. Ah y esa Puerta al cielo de piedra, esa fachada que acaricia el sol cada día. Y arriba el cielo todo azulenco y las nubes viajeras y navegueras volando como palomas. Y abajo la gente y las sombrillas verde turquesa, las amplias baldosas del atrio sin detalles notables. Y, en el conjunto, el artista privilegia la masa, el volumen total, donde las tallas apenas rumorean su minuciosa belleza vegetal y floral.

30. “TARDE VAGA” [Mausoleo de Francisco Villa, 150 X 100 cm., óleo sobre tela, sin fecha]. Entre densas frondas verdes, cuasi-puntillistas hojas, se eleva el blanco mausoleo del revolucionario duranguense, de frente, como columnas de hueso blanco, bajo un cielo de nubarrones amarillos y un tanto azules. La estética de Marrero es casi la misma que expone en los otros cuadros con edificios públicos de la ciudad de Chihuahua. Masa y volumen primero por sobre el detalle del dibujo, sobre las tallas y columnas y estatuas, exhibiendo un estilo de colores dulces y cálidos. El resultado de su “tarde vaga” de artista a la caza de motivos pictóricos es el siguiente: Rinde otro homenaje artístico al monumento funerario hermoso y solemne de canteras prominentes, con sus pigmentos y pinceles y, sobre todo, con destreza de artista. Es un lienzo que forma parte de la temática de exaltación de la arquitectura chihuahuense. Finalmente, este tema abarca edificios históricos esenciales de la ciudad de Chihuahua y sus pinturas al óleo de la muestra “MATERIA MEMORABLE” van del Románico [Templo del Sagrado Corazón de Jesús] al Neoclásico [Palacio de Gobierno del Estado de Chihuahua] al Barroco [Catedral de Chihuahua] al Art Noveau [Quinta Gameros].

          Con este hermoso monumento de gran estilización y finura, Marrero culmina su ciclo tercero con edificios como asunto memorable, trazados bajo una estética realista. Como todos los otros edificios, el Mausoleo de Francisco Villa es también “materia memorable”, materia de la historia de Chihuahua, materia que por ser belleza en sí es memorable y perdurable en el paso de los siglos, materia que se hace volumen, dibujo y color para ser en verdad “La Materia Memorable” dentro de la carrera artística de Salvador Marrero.



3. CARTEL BIOGRÁFICO: TEMAS, EMOCIONES, ESTILOS Y DESNUDOS



          El cartel de presentación de la muestra “MATERIA MEMORABLE” de Salvador Marrero explicaba los temas, las emociones y los estilos de las obras expuestas en el Museo Casa Chihuahua. En primer lugar, exponía que los temas dominantes de esta exhibición eran “las formas del cuerpo humano contorsionado con actitudes que sugieren siempre movimiento, los retratos de niños solitarios, la arquitectura de templos y edificios públicos”. En segundo lugar, señalaba que las emociones proyectadas en los cuadros se concentraban en “compañía, soledad, dolor, placer, reclamo, belleza”. En tercer lugar, los estilos oscilaban entre “lo clásico, lo académico, los románticos, el impresionismo”. Especialmente, el propio Marrero apuntaba en un interesante video que el desnudo femenino se caracterizaba básicamente por ser sensual, erótico, maternal y cálido y el masculino resaltaba la fuerza, la vitalidad y el dinamismo.


EL DESNUDO MASCULINO ES TRAZADO POR SALVADOR MARRERO CON PERSPECTIVA CLASICA Y ACADEMICISTA


          Salvador Marrero expuso treinta cuadros en el Museo Casa Chihuahua, entre el 19 de febrero y el 16 de mayo de 2016. La exhibición tenía el título muy sugestivo de “Materia memorable” y constaba básicamente de pinturas al óleo sobre tela. La música de fondo en el museo era clásica y una voz de tenor subrayaba el academicismo general de esta interesante muestra pictórica. En tanto, el título de la exhibición pictórica hace referencia a “asunto” o “tema” que es digno de recordarse. Entonces, estas treinta obras de gran hechura estética pueden permanecer en la memoria de los espectadores que contemplaron las figuras de sus niños desamparados, los danzantes cuerpos desnudos y algunos edificios públicos  relevantes ubicados dentro de la capital del Estado de Chihuahua. El artista es duranguense y reside desde 1993 en la ciudad de Chihuahua, donde ha ejercido profesionalmente la pintura y la enseñanza de las artes plásticas.

          En conclusión, la muestra “MATERIA MEMORABLE” de Salvador Marrero expuso retratos de niños solitarios, escenas eróticas de hombres y mujeres desnudos y cuadros con edificios históricos de la ciudad de Chihuahua. Con estas treinta obras, el pintor duranguense demuestra que maneja con maestría el realismo y la fantasía, el desnudo y la arquitectura, el erotismo y la ternura y las estéticas clásicas y románticas. En suma, es un artista muy imaginativo y observador que posee un pulso firme en el dibujo, una perfecta simetría en el diseño de los volúmenes y un gran sentido estético de los colores. Por ello, los treinta cuadros representan una gran trayectoria de Marrero, forjada bajo el impulso clásico y académico de la pintura. Con estas habilidades artísticas, construye fantasías eróticas con hombres y mujeres danzantes, capta la ternura de los niños pobres en soledad con mirada compasiva y amable y reproduce con gran fidelidad algunos edificios históricos claves de la capital del Estado de Chihuahua.

          Los gentiles lectores pueden admirar algunas obras de la muestra “MATERIA MEMORABLE” de Salvador Marrero en el siguiente sitio del Museo Casa Chihuahua: http://www.casachihuahua.org.mx/Expos/160218_MM/160218_expo_MM.php.



Obras citadas

“Academicismo.” Pequeño Larousse ilustrado. 15ª ed. 1991.

“Desaparición forzada de Iguala de 2014.” Wikipedia. La enciclopedia libre. 4

mayo 2018. Fundación Wikimedia, Inc. 28 abril 2018. <https://es.wikipedia.org/wiki/Desaparición_forzada_de_Iguala_de_2014>.








viernes, 13 de abril de 2018

"AKASHA MOON" DE ROCIO INFESTAS: ARTE DE LA ALEGRIA, LA PAZ Y LA BELLEZA DE LOS NINOS


AKASHA MOON” DE ROCÍO INFESTAS: ARTE DE LA ALEGRÍA, LA PAZ Y LA BELLEZA DE LOS NIÑOS




ÓSCAR ROBLES




Ante todo, la muestra “Akasha Moon” de la chilena Rocío Infestas es arte de exaltación de la niñez, imágenes plásticas de la paz y la alegría de los pequeños. Para ello, la madre artista dulcifica colores como algodones de azúcar, suaviza volúmenes de cuerpos despiertos o en el sueño y traza dibujos de infantes en pinturas; asimismo, la artista madre talla, moldea y decora figuritas de niños con ternura, imaginería y gracia, como si fueran juguetitos.
Así pues, la artista madre construye con este tema muy importante siete pinturas en acrílico sobre tela y configura seis grupos de esculturas en miniatura, utilizando diferentes materiales [barro, bronce, plastilina, cerámica]. Todas estas trece obras poseen una factura artística muy original, creativa y positiva. De este modo, los colores son intensos, puros y alegres como dulces y caramelos de colores y “resuenan” en las paredes del museo para mostrar cuán bella y pura es la infancia, por medio de experiencias cotidianas, familiares y positivas. Estas obras proyectan el sueño, la alegría de vivir, ternura, dulzura y gracia. En conjunto, todas las imágenes proyectan una gran belleza y gran arte sencillo, alejados del clásico pathos de los artistas, de las figuras de niños en desgracia, del expresionismo dominante en los murales y la pintura mexicana contemporánea. En cierto sentido, la visión artística de Infestas en los cuadros es cercana a la perspectiva de la artista norteamericana Mary Cassat (1844-1926) por la proyección de la vida sencilla, cotidiana y domestica de los niños aunque con diferentes técnicas en ambas pintoras.
La propia Rocío Infestas explica el título de su interesante exhibición artística. Para ella, los “Registros Akáshicos” son “una memoria universal” y “un espacio multidimensional”, donde las personas archivan “conocimientos y experiencias” del presente y “las potencialidades futuras”, según el cartel de presentación de la muestra artística del Centro de Desarrollo Cultural (CDC) de la ciudad de Chihuahua. En consecuencia, la exhibición de Infestas se basa en este concepto y sus obras presentan “memorias” y “relaciones humanas”, partiendo de la construcción de las imágenes plásticas de sus propios hijos retratados con sus pinceles y reflejados simbólicamente en graciosas esculturas en miniatura. Entonces, los cuadros son en realidad “escenas cotidianas de su familia” y hasta puede verse “una luna dentro de un cuarto oscuro”, evocando “una perspectiva cósmica lunar”, confiesa finalmente la pintora chilena en dicho cartel.  
En estas trece obras, la madre artista glorifica a sus hijos con sencillez y la suavidad del dulce colorido. Los pinta en perspectiva de acercamiento, la cual es una perspectiva cercana propia de la madre que vela cuidadosa y devotamente el sueño y los juegos de sus hijos y se inspira y lo convierte en obra de arte. En general, las pinturas son retratos de gran hechura figurativa. En tanto, las esculturillas muestran una factura estética como de juguetes o adornos pequeños, tallados con sumo detalle y delicadas pinturas brillantes.
He aquí una breve descripción de estas pinturas y esculturas y una muestra de fotografías de algunas de estas obras:


I LAS PINTURAS DE NIÑOS: LA DULCE Y ALEGRE INFANCIA

1. “FERNANDA” [110 X 190 cm., acrílico sobre tela, 2016]. La escena es una especie de retrato de familia en el cual el personaje único y central parece propio de historias de dibujos animados por las pinceladas mágicas y el colorido tan vivo. La niña que da nombre al cuadro está de pie sobre un fondo de cielo azul claro y hierbas color verde limón. Destacan en este amable retrato la faldita de olancillos color blanco, sus blusita de rosa mexicano con florecillas de líneas blancas y el cabello marrón alborotado. En general, los colores intensos y felices impactan más al espectador en contraste con el suave dibujo de los contornos y hacen parecer a la niña como parte de una historieta feliz o un cuento de hadas, bajo una visión armónica del mundo.


"FERNANDA" DE ROCIO INFESTAS


2. “LUCIO 2” [140 X 157 cm., acrílico sobre tela, 2016]. Dentro de una escena doméstica de paz, un niño pequeño duerme y el blanco de sus ropas y el ambiente reflejan la delicada y sentida emoción de la artista madre. El dibujo es blando en su trazo y el cándido blanco de las telas refleja la ternura de la escena.
3. “ALICIA” [120 X 140 cm., acrílico sobre tela, 2016]. Este retrato de niña presenta una gran factura artística: Se conjugan el memorable gesto de ternura y la armonía de los colores muy vivos. El naranja y el rojo son dulces: Pared neutral y simple al fondo y encarnada colcha de cama, respectivamente. Desde una perspectiva de acercamiento, en primerísimo plano, la niña mira con dulzura al frente con sus redondos y vivos ojos café oscuro de ligeros resplandores, su rostro blanquecino, sus labios rosados y breves y la gracia de sus manos apoyando el rostro. Viste una blusa blanca con tenues manchas rosadas. En general, el intencional colorido tiende a borrar el realismo fiel de la imagen, como en los cartones de dibujos animados. En suma, el cuadro exalta la belleza de la niña y los efectos del color la convierten en una especie de princesita de filmes de cuentos de hadas, por los efectos mágicos logrados con los pinceles de la artista madre. Es uno de los mejores cuadros de la muestra.


"ALICIA" DE ROCIO INFESTAS


4. “LUCIO 1” [122 X 200 cm., acrílico sobre tela, 2016]. Ahora, el mismo niño duerme y dominan los colores cándidos y dulces: Blanco y violeta.
5. “NIÑAS DORMIDAS” [160 X 160 cm., acrílico sobre tela, 2016]. En esta escena de casa, dominan los ‘azucarados” colores rojo, verde y rosa, los cuales son colores que velan el sueño de las niñas, quienes descansan luego de sus juegos infantiles.
6. “SIN TÍTULO” [sin descripción ni fecha]. Dos niños pequeños duermen plácidamente sobre una cama con sábanas blancas, cuyos pliegues están muy bien trazados. La tranquila escena hogareña es vista desde arriba como una escena de cine de dibujos animados, como una historia de cuento de hadas de final feliz. La niña viste una blusa rosa y el niño trae un pañal color rosa claro y una camiseta blanca. En general, el dominante y cándido color blanco evoca descanso y paz del hogar. Los dibujos suaves tienden a diluir la escena y las caritas de los infantes parecen rostros de personajes de historietas.


"SIN TITULO" DE LA PINTORA CHILENA ROCIO INFESTAS


7. “NIÑA CRISTAL” [150 X 160 cm., óleo sobre MDF, sin fecha]. La escena forma parte de un mural donde domina el color azul. Trazada sobre la pared del museo, Infestas retrata a una niña.


II LAS ESCULTURAS EN MINIATURA: EXALTACION Y MITIFICACIÓN DE LA INFANCIA

En general, las seis figurillas representan imágenes de niños que proyectan imágenes de ternura y gracia y hasta intentan una mitificación de algunas de ellas, ya sea con la referencia directa a la divinidad o con la descripción que implica un cargo de la realeza indígena prehispánica. Todas estas pequeñas esculturas fueron forjadas con tallas sutiles, barnices y/o moldeadas a mano. Algunas son formas más primitivas y otras lucen como figuras más elaboradas a base de pigmentos. En general, estas figurillas son básicos paradigmas de miembros de familias y significan exploraciones estéticas muy creativas para representar imágenes y relaciones familiares a partir de la configuración de cabezas con rasgos humanos, decoraciones y atuendos. En estas representaciones, aparecen también los niños bajo la fantasía creadora de Infestas.
Por ejemplo, la primera escultura “HERMANOS” consta de dos piezas, fue hecha con barro cocido y es una creación del periodo 2010-2014. Esta obra son dos cabezas de niños dormidos con apariencia sencilla y primitiva que nos remite al arte de la antigüedad. Las cabezas muestran el trazo sencillo de sus ojos cerrados, su naricilla y sus bocas pequeñas para lograr la imagen antropomórfica de los personajes mencionados en el título de la obra. 


"HERMANOS" DE ROCIO INFESTAS [PERSPECTIVA POSTERIOR DE LA ESCULTURA]



"HERMANOS" DE ROCIO INFESTAS [PARTE FRONTAL DE ESCULTURAS]




OTRA TOMA DE LA ESCULTURA "HERMANOS" DE ROCIO INFESTAS



Los lectores pueden apreciar la creatividad de Rocío Infestas revisando los títulos, los materiales y las fechas de creación de las otras seis esculturas:

2.  BABY GOD” [Bronce, 2014].
3. “BABY HEADS” [Plastilina epóxica y óleo, 2013].
4. “PREHISPANIC PRINCE” [Barro crudo, 2015].
5. “BABY GODS” [Cerámica de papel y acrílico, 2015].
6. “GOLDEN HEADS” [Plastilina epóxica, pintura de aerosol, 2013].

En conclusión, la muestra “Akasha Moon” de Rocío Infestas proyectó la belleza, la paz y la alegría de los niños en general, a partir de las escenas domésticas de los propios hijos de la pintora sudamericana en las pinturas y la mitificación de los niños y humanos en las esculturas. Ante todo, las treces obras exhibidas revelaron la gran creatividad de su autora y la búsqueda de imágenes más amables y positivas de los niños, apartándose del pathos tradicional de los artistas plásticos de Occidente. Por ello, es una mirada artística de mujer y madre.
La exhibición “Akasha Moon” fue presentada en el Centro de Desarrollo Cultural (CDC) de la ciudad de Chihuahua en marzo de 2016. La pintora y escultora Rocío Infestas (Viña del Mar, Chile, 1979—) es chilena y ha vivido en la capital del Estado de Chihuahua por un tiempo. Ella estudió pintura, grabado y escultura en el CNA de la zona centro de la Ciudad de México y ha expuesto en Norteamérica, Europa, Norteamérica y Sudamérica, según el cartel de presentación de dicha muestra.

martes, 13 de marzo de 2018

LA CASA DE CAMPO DE LOS GAMEROS EN CHIHUAHUA: ELEMENTOS DEL "ART NOUVEAU"


LA CASA DE CAMPO DE LOS GAMEROS EN CHIHUAHUA: ELEMENTOS DEL ART NOUVEAU




ÓSCAR ROBLES




          Fue la antigua casa de campo de la prominente familia Gameros y luego pasó a ser propiedad de la familia Russek. Se sitúa en lo que antes era llamada la zona de Las Quintas y ahora es conocida con el nombre de Avenida Zarco. Es de un muy sobrio estilo Art Nouveau.
Su fachada externa luce imponente y refinada. Le dan suprema belleza el suave color crema de sus muros frontales, varias pinturas florales en sus techos y parte superiores de las ventanas, dos angelillos desnudos de mármol en la entrada principal, dos mascarones en columnas de mármol [un rugiente león y un rostro humano], un vistoso techo verde aguamar, un redondeado torreón coronado con techo de metal y diversas columnas de cantera en diferentes partes de la vivienda.


LA CASA DE CAMPO DE LA FAMILIA GAMEROS EN LA AVENIDA ZARCO [HOY TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA]


          La familia Gameros fue propietaria de esta quinta y de la flamante Quinta Gameros [hoy Centro Cultural Universitario “Quinta Gameros”]. La segunda ha sido una de las grandes joyas artísticas de la ciudad de Chihuahua durante más de un siglo y es considerada como una obra quintaesencial del Art Nouveau en la ciudad de Chihuahua. Esta ilustre casa se encuentra justo en la esquina del Paseo Bolívar y calle Cuarta, dentro de los límites del populoso Centro Histórico.
          En cambio, la casa de campo de los Gameros es una fina construcción ubicada en el número 2656 de la famosa Avenida Zarco, la cual es una amplia avenida y una zona privilegiada donde convergen antiguas mansiones de diversos estilos como el hispano-californiano, el sureño norteamericano, el estilo inglés y la típica quinta californiana. Desde 2006, esta bella vivienda de los Gameros es sede del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, según informa uno de los altos funcionarios de dicho recinto judicial. Su refinada belleza impacta de inmediato a los viandantes que transitan por esa área relativamente cercana al Centro Histórico, dentro de una ciudad extendida que ya cuenta con alrededor de ochocientos sesenta y siete mil habitantes, según cifras estimadas.
          En la fachada externa de esta antigua casa de campo, se observan paredes de un delicado color crema, columnas e incrustaciones estilizadas de cantera, un barandal breve de cantera como pretil, un torreón con techo de lámina en forma de cono en el lado oeste y cuatro columnas de cantera en la entrada principal, las cuales son coronadas por los dos dulces angelillos desnudos. Especialmente, se observan diversos motivos vegetales y florales pintados cerca de los techados de lámina y arriba de las ventanas. . . Oh, delicia francesa del Art Nouveau. Puede verse como una casa “bien estilera” o de curioso estilo, como tal vez dirían la gente común de la ciudad de Chihuahua.
          El patio es enorme. Tiene unos cuartos independientes pintados de color crema y escaleras en la parte trasera, para entrar por lo que hoy es la puerta de entrada al Tribunal. Un policía de guardia cuenta que el patio abarcaba en realidad hasta la calle trasera, puesto que era una casa de campo hace casi un siglo. Era, pues, una casa de retiro para una familia propia de la clase alta chihuahuense. Perteneció primero a los Gameros y luego a los Russek, según indica el mismo funcionario judicial federal. Antes de 2006, fue propiedad de Casa INBURSA. Incluso, algunos miembros de la familia Russek Valles han ido a mostrar el inmueble a diversas personas, señala este funcionario del citado tribunal federal que no quiso dar su nombre. Por su parte, una empleada del juzgado federal apuntó que esta casa perteneció a la familia Russek Gameros. Posiblemente, la señorial quinta fue propiedad de Manuel Russek Gameros, el ex director de Gobernación bajo el gobierno de Manuel Bernardo Aguirre (1974-1980).
          Fundamentalmente, esta mansión se caracteriza por ser una de las más bellas y elegantes de la histórica Avenida Zarco. El inmueble está muy cerca de la calle 28, justo a un lado de la Quinta Ofelia [hoy Funeraria La Piedad]. Sus canteras emanan gran belleza, sus pinturillas vegetales y sus techos color aguamar proyectan un sobrio refinamiento del clásico estilo francés de principios del siglo XX y sus angelillos muestran gracia y ternura. Esta mansión es, pues, otra quinta histórica y artística, dentro de la serie de “gemas” de la arquitectura ubicadas en la célebre Avenida Zarco. Todas estas quintas o mansiones se encuentran ubicadas precisamente entre el histórico Sanatorio Palmore y la casa blanca del empresario y ex banquero Eloy Vallina. Especialmente, este largo tramo de la Avenida Zarco abarca desde la antigua calle 28 hasta el crucero con la Avenida Cuauhtémoc, justo donde se halla la plazoleta con el monumento a Joaquín Terrazas y comienza la hermosa zona poblada con diversas casas estilo hispano-californiano, con sus muros blancos y sus techos de tejas rojas. Por esta zona se llega al célebre Parque Infantil.
          Por otro lado, esta majestuosa zona de grandes mansiones cambió su nombre a finales del siglo XIX por iniciativa del entonces ayuntamiento de la ciudad. De este modo, se eliminó el nombre de Avenida Las Quintas y se tomó el nombre de Joaquín Francisco Zarco Mateos (1829-1869), quien fue periodista, político e historiador nativo de la ciudad de Durango. Desde entonces, se conoce como la Avenida Zarco. Los viandantes y turistas pueden recorrer esta avenida y contemplar la belleza señorial y refinada de estas mansiones y hasta admirar las zonas de arcos de piedra como parte del famoso acueducto colonial fundado en 1754, rumbo hacia el oeste, más allá del Sanatorio Palmore.
          Esencialmente, el estilo artístico del Art Nouveau se desarrolló en Europa y los Estados Unidos, entre 1890 y 1914. Se caracteriza por las líneas sinuosas y asimétricas, que sugieren formas orgánicas y la inclusión de esculturas de estilo grecolatino, de arte cristiano y de arte egipcio (“Art Nouveau”). Esta tendencia artística cubrió primordialmente la pintura, la escultura, la arquitectura y las artes graficas. Uno de sus artistas claves es el austriaco Gustave Klimt (1862-1918), el cual combina diseño, artes gráficas y pintura con mujeres sensuales y bellas como personajes centrales cubiertas por enormes mantos áureos de múltiples figuras geométricas.  Una de las obras claves de este pintor es “El beso” (1907-1908).
En especial, la Academia Franz Liszt (1904-1907) se significa por ser un monumento del Art Nouveau, Fue diseñada por Kálmán Giergl y Flóris Korb y está situada en la ciudad de Budapest, Hungría (“Liszt Academy”). En su fachada externa, muestra prominentes esculturas de Atlas y numerosos mascarones. En tanto, la sala de conciertos exhibe un gran lujo de detalles en sus techos con motivos forjados en dorado metal.
          Así pues, la ciudad de Chihuahua cuenta con algunas muestras de arquitectura del estilo Art Nouveau. Primeramente, la Quinta Gameros y la Presidencia Municipal o Alcaldía lucen como verdaderas joyas de este arte refinado europeo basado en las líneas asimétricas, las formas orgánicas y/o el adorno con esculturas grecolatinas o de otro arte de la Antigüedad. Finalmente, la mencionada casa de campo de los Gameros de la Avenida Zarco es otra de ellas.


Obras citadas
“Art Nouveau 1890-1914.” Google Arts and Culture. 13 marzo 2018. Google
Cultural Institute.
“Liszt Academy: A Masterpiece of Art Nouveau Style”.  Google Arts and Culture.
13 marzo 2018. Google Cultural Institute.


miércoles, 21 de febrero de 2018

EL DIBUJANTE PRODIGIOSO

EL DIBUJANTE PRODIGIOSO



ÓSCAR ROBLES




        Dibujó al instante varias figuras en su cuaderno con habilidad, presteza y certeza, bajo el impulso de una gran creatividad mientras conversaba sobre su vida. Plasmó en una hoja de cartoncillo la imagen sencilla de una anciana con bastón que caminaba por el Paseo Victoria y luego trazó con suma rapidez un rostro de perfil en otra hoja igual, con trazos sinuosos.
Las dos figuras humanas brotaron de su lápiz mágico y gris en sólo unos minutos cuando estaba sentado en una banca de madera de la Avenida Independencia, justo al lado mío. Estábamos cerca de la Plaza de Armas de la ciudad de Chihuahua y habíamos caminado varias cuadras por el famoso Paseo Victoria erigido bajo el gobierno del alcalde Marco Quezada y nos habíamos sentado en diferentes lugares para intercambiar nuestras ideas.
          Trazaba líneas y líneas de una manera compulsiva hasta que los volúmenes corporales aparecían en su cuaderno escolar, justo frente a mí, que lo observaba detenidamente, maravillado y absorto. Y a veces se fumaba un cigarrillo discretamente, echando el humo lejos de mi presencia.
          Antes, me había mostrado su carpeta colmada con sus dibujos frente a la Plaza Hidalgo: Rostros diversos, edificios y casas, la cara del muralista mexicano José Clemente Orozco con su clásicos espejuelos y su bigotito, todas las imágenes entre un mar de líneas que apenas pude percibir de un vistazo. . . Vegetación de belleza.
         Me había abordado en el patio del prominente Palacio de Gobierno del Estado de Chihuahua, donde ambos admirábamos los grandes murales históricos del hidalguense Aarón Piña Mora. Contemplaba yo la escena del conquistador español Álvar Cabeza Núñez de Vaca, semidesnudo y musculoso, en medio de los llanos chihuahuenses, rodeado por sus compañeros españoles de travesías, mujeres, indígenas y por el negro Estebanico mientras reparten peces y calabazas como alimento, todos ubicados en medio de un imponente paisaje natural de pastos y colinas, todos trazados con una prodigiosa imaginación histórica en homenaje al tiempo de la conquista y colonización de Chihuahua durante el siglo XVI, con una belleza grande sobre el Estado Grande. Este episodio histórico sobre el autor de Naufragios (1542) es una de las mejores escenas de todos los murales sobre la historia de Chihuahua plasmados en el Palacio de Gobierno, por su belleza poética y por sus colores suaves y serenos.
          En el Palacio, el joven me habló primero en inglés porque él pensaba que yo era estadounidense. Es común ver turistas del vecino país del norte visitar este edificio y admirar estos clásicos murales que relatan la historia de Chihuahua, desde la Conquista [Cabeza de Vaca] hasta la Revolución Mexicana [Pancho Villa]. Luego, entablamos conversación en español y caminamos por la calle Libertad.
Entonces, me contó de su historia de joven universitario; me describió sus trabajos de dibujante y pintor; me confesó sus pasiones por las artes plásticas y la ciencia; me habló de su admiración por la biografía y la obra del español Pablo Picasso. Y en cada tramo de conversación y caminata, exhibía su inteligencia lúcida, caminando desde el Palacio de Gobierno hasta la Plaza de Armas.  
          En especial, me exponía que los artistas y escritores locales deberían organizarse más en diferentes grupos, para hacer frente a la crisis económica y social que vivía la ciudad de Chihuahua en 2016 y que todavía  padece en este año de 2018 en que escribo de este encuentro fortuito y mágico.  Refería que en otras épocas históricas había gremios y cofradías de artistas y escritores, grupos de lo que ahora se conoce con el nombre de “creadores culturales”.
       Este talentoso joven estudiaba en 2016 en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) y había pintado retratos de los ex alcaldes de la ciudad de Chihuahua Javier Garfio y Marco Quezada y algunos miembros de la conocida familia de empresarios los Creel, según me confesó en nuestra caminata por el bello Centro Histórico de la ciudad capital del estado norteño.
          Moreno, menudito, ojos incisivamente negros, incisiva—mente en sus comentarios, el dibujante cargaba su morral con cuadernos y lápices y un color blanco para matizar los rasgos faciales y corporales de las figuras dibujadas.
          Su habilidad era patente y su imaginación lucía rápida y fugaz como vuelo de ave o como peces nadando en el agua. Se advertía su percepción visual quintaesenciada en el justo instante creador y espontáneo. Mientras estaba sentado en diferentes bancas, se impulsaba vigorosamente a captar volúmenes, rasgos y conjuntos y el follaje de líneas grises se aglutinaba sobre el papel, como hierbas; se acumulaban las figuras sobre el papel blanco o sobre el cartoncillo de color café claro hasta forjar la imagen deseada, hasta cuajar figurativa—mente diversos humanos, objetos, edificios. . . Su trabajo era como una suerte de bipolaridad creativa, de hiperactividad lúcida y lucida.
          Joven prodigio del dibujo, me platicó durante la caminata que dibujaba todos los días para dominar el oficio de configurar imágenes de la calle, con soltura y facilidad, imágenes que captaba y luego depositaba en libros e en archivos de Internet.
          Ya sentados en una banca de la calle Tercera, esquina con el Paseo Victoria, hablamos más tendido de la vida, del arte y de su profesión:
          —Dominique Ingrès es el mejor pintor para mí —me confesó.
Por cierto, una obra de este pintor francés neoclásico causó gran sensación en España hace unos años y fue expuesta en un museo de Madrid. Era su famosa y sensual pintura La Gran Odalisca (1814).
— ¿Y qué piensa de los pintores flamencos medievales y barrocos,  tales como Van Eyck, Rembrandt y La Tour? —le inquirí, siguiendo nuestra amena y plácida conversación en la calle.
        —Son muy buenos. Rembrandt pintaba con mucho realismo las figuras humanas.  .  .
          — ¿Cómo en La lección de anatomía? —comenté preguntando.
Esta famosa pintura del artista holandés del Barroco se titula precisamente La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp y data de 1632.
          —Así es —contestó parcamente.
       Luego, el dibujante “transitó” hacia otro tema y me dijo que las figuras de muchos de sus dibujos no están ubicadas en la ciudad de Chihuahua, ya que no busca imágenes más acabadas. En especial, explicó que sus dibujos se formaban a partir de un círculo, de “una visión Gestalt del mundo” y que sobre ese círculo brotaban las figuras. Este comentario fue un tanto complejo, parco y misterioso. Ya no quiso explicar más.
          Entonces, le hablé del artista chihuahuense Fernando Rascón y de la pintora chilena Rocío Infestas, ambos formados en escuelas plásticas de los Estados Unidos y residentes de la ciudad de Chihuahua hacia 2016. Los dos pintores y escultores mencionados contaban en la presente década con un espacio de exposiciones en la agradable Galería La Estación, situada en la calle Aldama, muy cerca de la Avenida Ocampo.
          —Ah sí, él pinta con la técnica del “dripping” o goteo, siguiendo la técnica implementada por el norteamericano [Jackson] Pollock, quien a su vez la toma del mexicano [David Alfaro] Siqueiros.
         También le mencioné a los chihuahuenses Miguel Valverde, Francisco León y Violeta Rivera y a la coahuilense Nancy Gabriel, todos ellos artistas conocidos en el medio artístico de la capital de Chihuahua.
          En eso, aparecio mágicamente la artista Nancy Gabriel, caminando con su novio por el Paseo Victoria rumbo a la calle Tercera. Los saludamos y le dije a ella que yo había publicado un texto en mi blog sobre la muestra Falsas necesidades, la cual fue pintada por ella y fue exhibida en el museo Casa Chihuahua Siglo XIX. En estos cuadros, ella proyectaba una vigorosa crítica visual del consumismo y el materialismo capitalista del siglo XXI a través de la reproducción y la alteración plástica de los productos de consumo propios de nuestro tiempo.
          —Busque este artículo en Internet con esta dirección —le informé. Luego, me agradeció y nos despedimos.
     Después, el joven dibujante siguió trazando líneas y volúmenes compulsivamente, tal vez siguiendo la destreza natural de su ídolo Picasso, uno de los grandes artistas que renovó el dibujo en sus diferentes etapas pictóricas.
      Fumaba, hablaba, pensaba, veía, dibujaba sobre su cuaderno y matizaba sus dibujos con el color blanco y la conversación seguía en forma amena.
          De pronto, propuso pintar un cuadro con mi imagen, pero yo decliné ese generoso gesto de artista.
          —En la Edad Media —retomó su plática—, los artistas y escritores trabajaban en grupos, se ayudaban. Ahora todos son muy individualistas.
          Estuve de acuerdo con este juicio certero. Luego, le comenté que el arte está muy vivo en la ciudad de Chihuahua, que yo había visitado los museos y galerías con mucha frecuencia, como un simple diletante que aprecia las diferentes exhibiciones de pinturas, esculturas, fotografías, cerámicas y otras formas de artes plásticas.
       Extrañamente, este joven dibujante no quería exponer todavía en algún museo local, puesto que estaba forjando su oficio de artista a través de la práctica constante y compulsiva del dibujo en las calles, donde pasaba la vida viva y fresca del Chihuahua actual, fascinante y convulsivo a un tiempo. Por ello, producía en serie y en serio cientos de dibujos trazados en numerosos cuadernos, con prodigioso vigor creativo.
          —Las obras de los muralistas mexicanos son la gran aportación de los latinoamericanos al arte occidental, según la opinión del guatemalteco Luis Cardoza y Aragón —le comenté, haciendo referencia a las ideas de este crítico de arte vertidas en su libro Pintura mexicana contemporánea (1953).
          —Sí —reconoció—, pero Latinoamérica todavía sigue dependiendo de la visión occidental. Se pinta todavía bajo el concepto dimensional de Euclides.
Se refería a Euclides de Alejandría (325—270 a. C.), quien fue un destacado matemático griego y “El Padre de la Geometría”.
       —Pero el Muralismo es un gran arte: Nacionalismo, indigenismo, el pueblo mexicano en vigorosa imágenes plásticas de arte público. . . —argumenté con insistencia, pues soy un gran admirador de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y otros muralistas mexicanos.
       —Hace falta romper las dimensiones tradicionales de las figuras y descomponer la imagen —esgrimió con una visión renovadora—, como los cubistas, como El desnudo descendiendo de la escalera No. 2.
Se refería al cuadro de Marcel Duchamp. Este artista franco-estadounidense creó obras bajo el Dadaísmo durante el siglo XX y pintó la citada obra renovadora en 1912.
          —Como Juan Gris y Pablo Picasso. . . —agregué.
          —Sí, los latinoamericanos no nos quitamos lo occidental. Los chinos pintan con otras dimensiones —señaló el joven dibujante con gran seguridad.
       —Sin embargo, México es tierra de grandes artistas —apunté orgulloso—. Hay grandes pintores: Desde los murales prehispánicos, pasando por los tlacuilos o artistas indígenas de la Colonia, el arte religioso de los pintores novohispanos, los paisajistas del siglo XIX y hasta llegar al prominente siglo XX.
          Se quedó serio. Después, el dibujante cambió su conversación y confesó que vivía bajo la égida de la magia y que en realidad  no le interesaba tener carro ni ser famoso como la mayoría de la gente y los artistas. Comentó en particular que su vida sólo se explicaba como una forma de existir para ser feliz y buscar y buscar. . .
          —Puede seguir sobreviviendo de los retratos que pinta para la gente de poder —le sugerí—. Los artistas siempre tuvieron mecenas y muchos vivieron bajo las cortes de los reyes como el español Velázquez.
          —Sólo quiero dominar el oficio de artista —afirmó con gran certeza e hizo unos trazos en su cuaderno para legitimar su objetivo actual y su talento y volvió a mirar a la gente que pasaba, con suma vehemencia en sus ojos negros y profundos, como si esos carbones encendidos dibujaran todas las líneas y volúmenes en su prodigiosa imaginación: la cabeza, la nariz, los ojos, las piernas, los brazos. . .
  ¿Cuántos dibujos ha hecho en su vida? —le pregunté.
          —Tengo más de trescientos cuadernos y más de tres mil dibujos más o menos —respondió con certidumbre.
— ¿Por qué no publica sus dibujos en Internet? Quizás en un blog. . . —le recomendé.
          —No me interesa ser famoso —dijo con gran seguridad— y no me atrae ni el dinero. Solamente me interesa vivir con magia.
          Tiempo después o tiempo antes, pasaron o habían pasado la artista Nancy Gabriel y su novio otra vez, exactamente por la misma zona del Paseo Victoria y casi por el mismo espacio y en la misma dirección hacia la Calle Tercera, justo por donde los vimos por primera vez. La caminata de ambos novios parecía un acto extraño, como de repetición o de sueño o de alteración del tiempo objetivo de la vida. ¿Pasó esto en realidad? ¿En qué tiempo justo de nuestra conversación había pasado esta segunda ronda de la artista nativa de Torreón, Coahuila, abrazada a su novio otra vez? ¿Era esto parte de la magia de la vida del dibujante? La repetición de esta escena parecía como de película, como una escena arrancada del filme Groundhog Day (1993) de Harold Ramis, en la cual el personaje actuado por Bill Murray vive las mismas acciones laborales repetidas de reportero de la televisión y los mismos repetidos actos de amor por una chica (Andie MacDowell), todos los hechos realizados durante una visita supuestamente temporal del reportero a un pueblo de Pensilvania, donde se celebra la aparición de la marmota durante el invierno.
          —Mire, allí va Nancy otra vez —el dibujante me apuntó con la mano hacia la joven pintora y me sacó de la duda—. Parece como magia: Es como el tiempo que se repite, como si la convocáramos otra vez.
        Más tarde, me regaló un dibujo trazado por él durante la conversación: Un hombre de rostro flaco y músculos prominentes como superhéroe, con un pajarillo en la cabeza.
          Le agradecí mucho su conversación, el regalo de su arte del instante y su “magia”. Sabía que en su cuaderno y en los otros cuadernos guardaba en verdad numerosas “joyas” talladas con su lápiz, como el fiel retrato del pintor jalisciense José Clemente Orozco y otros dibujos que apenas entreví en su cuaderno cuando lo hojeó rápidamente frente a la Plaza Hidalgo, como ocultando sus verdaderos tesoros.
          Al principio de su conversación en el Palacio de Gobierno, me había dicho su nombre una sola vez: “Simplemente soy Adán”. Su nombre era bíblico, como el primer hombre de la tierra, según el libro del Génesis del Antiguo Testamento. No me quiso confesar sus apellidos.
       Ojalá que ese nombre breve de cuatro letras sea el de un artista prodigioso en el futuro aunque no tenga fama o dinero. Prodigioso dibujante ya lo era.
        En el encuentro conmigo ocurrido en 2016, era un joven estudiante de arte y su idealismo propio de la edad todavía lo conducía en la vida por los caminos de la pura creatividad pura.

          Quizás un día Adán descubra que todo arte, ya sea pintura o literatura, también tiene fines utilitarios y productivos y fines culturales y sociales: Vender a un precio y formar la mentalidad de una sociedad. 


EL DIBUJANTE PRODIGIOSO HIZO ESTE DIBUJO EN MINUTOS


TRAZOS VIGOROSOS HECHOS POR EL JOVEN ADAN



ES UN SIMBOLO O UN SUPERHEROE?
ES UN DIBUJO MAS ENTRE MILES ALOJADOS EN CUADERNOS PRIVADOS DEL "DIBUJANTE PRODIGIOSO" ADAN


ADAN DIBUJA POR PLACER Y POR APRENDER EL OFICIO Y YA LLEVA MILES DE DIBUJOS ACUMULADOS EN CUADERNOS Y HOJAS DE CARTONCILLO

jueves, 1 de febrero de 2018

VERDADERO ARTE PARA LA SOCIEDAD: "LAS CUATRO ESTACIONES" DE VIVALDI EN CHIHUAHUA

VERDADERO ARTE PARA LA SOCIEDAD: “LAS CUATRO ESTACIONES” DE VIVALDI EN CHIHUAHUA

ÓSCAR ROBLES


          En la década de los ochenta, la entonces Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) ofrecía arte para la sociedad sin costo alguno. Entonces, el grupo de teatro del maestro Fernando Saavedra representaba los famosos Pasos del español Lope de Rueda en el atrio de la Catedral de la Santa Cruz de la ciudad de Chihuahua. La gran tarea cultural de dicha facultad ha continuado en el presente siglo y otras instituciones de gobierno y grupos culturales se han agregado a difundir verdadero arte para el espíritu humano entre 2010 y 2018.
      En la segunda década del siglo XXI, el gobierno municipal ha promovido la exposición de esculturas de Leonora Carrington y José Luis Cuevas frente a la Plaza de Armas. Por su parte, la Secretaria de Cultura del gobierno estatal instaló diversas esculturas monumentales en el Paseo Victoria y en el Paseo Bolívar, las cuales son obra de artistas mexicanos diversos como Manuel Felguérez, Federico Silva, Águeda Lozano, Luis Lopez, Vicente Rojo y otros destacados escultores. Asimismo, grupos independientes han presentado conciertos de música popular y danza clásica cerca de la Catedral de Chihuahua. También, asociaciones de pintores y escultores han exhibido numerosas obras plásticas en galerías, museos, tiendas de ropa, bares y cafeterías del Centro Histórico.
          A pesar de estas actividades, todavía hace falta más consistencia en la difusión de auténtico arte y cultura popular de verdad y más “civilizante”, dentro de una ciudad con más de trescientos mil pobres y de un país de más de cincuenta millones de indigentes. Los subproductos culturales de muy baja calidad y las perniciosas “anticulturas” han dominado las mentes y espíritus de muchos mexicanos durante el siglo XXI. La cultura popular es buena sí es de calidad estética y con un cierto contenido civil y moral. Hay que pensar, por ejemplo, en la gran calidad de las artesanías mexicanas de todo el país. También la cultura culta es necesaria para formar la personalidad de los seres humanos frente al embate del crudo materialismo y del recalcitrante consumismo. Para eso, existe, pues la cultura culta. Con pura cultura popular no se forma personas y ciudadanos en una nación moderna.
          En el siglo XXI, los chihuahuenses disfrutaron de las grandes voces de los tenores españoles Plácido Domingo y José Carreras y del griego Mario Frangulis y de las sopranos mexicanas Olivia Gorra y Leticia de Altamirano, pagando un bajísimo precio de entrada al imponente Estadio Olímpico del Campus Nuevo de la UACH. Asimismo, han venido en este siglo cantantes de jerarquía nacional e internacional, tales como el más grande cantante mexicano de la historia Alejandro Fernández y la colombiana Shakira, entre otros.
Por otro lado, los conciertos de música clásica han llegado con cierta frecuencia al Teatro de la Ciudad sin costo alguno. Por ejemplo, “Las cuatro estaciones” del italiano Antonio Vivaldi fueron escuchadas en dicho recinto cultural en la primavera de 2016. He aquí un breve y sencillo recuento.
       El concierto se concentró en un luminoso “remanso” breve de armonías delicadas de la sección “La Primavera”; consistentes y alegres notas de “El Verano”; un acompasado concierto de “El Otoño”; y melancólicos y suaves compases de “El Invierno”. En este concierto, participaron la Orquesta de Cámara de la UACH, el director Rafael Vendayán y dos energéticos jóvenes violinistas que tocaron “oleadas” de cuerdas de violines, cuerdas de gran vigor y armonía: José Alejandro Castillo y Horacio Macías.
          Las notas de violines volaron por el auditorio cual pajarillos o lluvia o tormenta o nieve, acordes vivaces y acordes tristes creadas por el alma misma del artista europeo barroco. En tanto, el teatro estuvo casi lleno y los espectadores aplaudieron y agradecieron este gran concierto.
         Esencialmente, la parte de “El Verano” se deslizó con gran fuerza bajo el impulso del joven Alejandro Castillo, quien lució muy seguro y dinámico sobre el escenario, ejecutando los solos y marcando los ritmos de la orquesta. De este modo, sus notas iluminaron como rayos de sol. Luego, este violinista cambió a las cuerdas hondas y melancólicas de “El Invierno” y puso nieve a su arco para comunicar el estado anímico del delicado corazón del invernante. Estas notas de violín fueron como plumitas lánguidas de nieve descendiendo al espíritu de los espectadores.
          En verdad, dio gusto ver las largas filas de público afuera de lo que antes fue el famoso Cine Colonial, cruzar las centrales puertas de cristal y madera tallada abiertas a los fervientes espectadores y contemplar justo adentro del teatro las famosas torres de iglesia y las fachadas y techos de casas coloniales bañadas por una suave y blanda luz amarilla, situados a los lados del prominente escenario como parte de la decoración del histórico cine y teatro.
          Finalmente, los jóvenes de la orquesta y estos dos violinistas tocaron esa famosa pieza del barroco italiano, una pieza que celebra la naturaleza en las cuatro estaciones del año. Las cuatro estaciones (1721) de Antonio Vivaldi son cuatro conciertos para violín y orquesta, los cuales constan originalmente de varios sonetos de acompañamiento.
          Este concierto de música clásica formó parte de la edición XXVII del famoso Festival de Marzo, el cual es promovido generosamente por dicha facultad universitaria de la ciudad de Chihuahua. En esta edición, hubo un recital “Para músicos de aliento metal” en la sala de conciertos de Orquesta Filarmónica de la UACH.
En suma, la Facultad de Artes de la UACH ha presentado numerosas funciones de música clásica y exposiciones de artes plásticas en los recintos culturales, para aliviar la profunda crisis social que vive la capital del Estado de Chihuahua.

        Es de imperiosa necesidad que la cultura culta nacional e internacional llegue a más gente en los próximos años, especialmente a la clase trabajadora y a la clase media baja. Por ello, las instituciones y grupos de cultura deben presentar obras de teatro, danza clásica y conciertos en los espacios públicos y exponer pinturas y esculturas en los museos, sobre todo dentro de las zonas del Centro Histórico.            

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