PERROS Y AMOS EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA
Los
perros pueden respetar y no morder a sus amos porque conviven con ellos diariamente
y los reconocen de manera amigable. Sin embargo, esas mascotas de hocicos grandes
y dientes y colmillos afilados pueden desconocer a los viandantes y atacarlos
repentinamente cuando los animales salen de los jardines, cocheras y debajo de
los carros, de manera sorpresiva y artera.
Así suele suceder en las calles de la ciudad de
Chihuahua desde hace más de quince años. Además, varios espacios públicos lucen
llenos de inmundicias dejadas por esos canes de manera constante, porque los
amos les dejan las puertas abiertas.
Un fuerte
cordón, una oportuna vacunación antirrábica, encerramientos de perros en patios y corrales (no en jardines) y un amo compasivo, comunitario, responsable, maduro y respetuoso de las leyes
municipales, son las verdaderas soluciones a tantos perros ambulantes y
agresivos que ladran y se lanzan sobre los ciudadanos en acciones rabiosas y feroces.
Hay que salir ya de la infancia y de la fantasía de las películas de mascotas que hacen en Hollywood.
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