DISTRIBUIDORES VIALES, CARROS Y VIDA ENFERMIZA
¿Acaso
las costosas nuevas vialidades urbanas mejoran el aire que se respira?
¿Acaso esos “distribuidores viales” y “gazas” favorecen
la codicia y las necesidades de incrementar patrimonio económico y recaudación fiscal
y las puras ansias de consumismo y “diversionismo” de los ciudadanos y usuarios
de carros individualizados?
¿No son
esa cara obra pública moderna otra forma del capitalismo salvaje sin bienestar
ambiental y social?
Las
numerosas enfermedades respiratorias, la epidemia de influenza H1N1, la
pandemia del Covid-19 y la depresión y el insomnio crónicos, son todo ello una seria
advertencia de la naturaleza de que algo anda mal y se ha roto la armonía entre
seres humanos y medio ambiente; en tanto, la diabetes y la obesidad (“diabesidad”)
y los males cardiacos constituyen un grave aviso del cuerpo humano.
Es mejor
construir un integral sistema de transporte colectivo moderno y ciclopistas;
estimular el uso de bicicletas; abrir vialidades fuera de la mancha urbana;
fundar parques con abundante vegetación y habilitar taxis con movilidad
puramente mecánica de biciclos como en Oriente.
Hay que
cambiar, pues, el estilo de vida, antes de que sea demasiado tarde.
Varias
ciudades están “californeando” su vida sólo por mejorar la vida material.
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